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jueves, 5 de abril de 2007

Arce Gómez sordo y casi ciego irá a Conchocoro

Para juzgar los crímenes cometidos durante las pocas semanas que se desempeñó como ministro de Gobierno, el que fuera llamado "ministro de la cocaína" será deportado de Estados Unidos a Bolivia tras cumplir parte de su condena en una cárcel de Florida. Lo estremecedor es que se juntará en Chonchocoro con quién lo hizo ministro, luego lo destituyó y finalmente lo despreció porque "era arbitrario, abusivo y matón" según testimonio de García Meza publicadas por Tomás Molina en el libro "Testimonio de un Dictador".
"Luis Arce Gómez fue mi cadete y siempre fue arbitrario, abusivo y matón, por lo que fue retirado del Colegio Militar. Volvió por influencia de su padre. Cuando egresó de oficial siguió siendo muy arbitrario. Le gustaba hacer las cosas por su cuenta, no le gustaba dar parte de sus actividades, no le gustaba someterse al régimen ni a los reglamentos militares. Era indisciplinado, tan indisciplinado que cuando era mi ministro de Gobierno, casi no lo veía, siendo así que era su obligación dar parte diario al Presidente. Yo no lo veía tres, cuatro días y si no lo mandaba venir, púes no lo veía". Tomás le pregunta. No le reclamaba usted por su indisciplina? Claro que sí, replicó el condenado "varias veces le pedí su renuncia. Tenía hijos por aquí y por allá. Por entonces su mujer era una chica joven y muy habladora. Pronto mi marido será presidente, habría dicho. Esas habladurías llegaron a mis oídos le llamé y le dije que me de parte de todo".
El reo de Chonchocoro reveló que su ministro practicaba los "volteos" una forma de extorsión a los narcos "o me das lo que te pido, o te meto preso", y ésto sucedía en El Alto. Que los narcotraficantes se habían aproximado hasta él mismo ofreciéndole muchos miles de dólares con tal de permitirles "operar sin control" tanto para fabricar, cuando para exportar la cocaína. "Arce Gómez venía a las cinco de la mañana a dormir en lugar de sesionar con los demás ministros. Yo tenía que tocar la campanilla para despertarle. Se dormía. Abróchese la chaqueta, le gritaba porque se veía que estaba sin dormir, hasta que un día el comandante del Tarapacá me refirió que el Embajador de Estados Unidos reconocería mi gobierno si Arce Gómez salía. Nombré su reemplazante a Celso Torrelio (que más tarde ocupó la Presidencia de la República siendo el más anodino e incapaz de todos los que pasaron por el Palacio Quemado). El autor del libro insistió: En su Gobierno hubo tráfico de drogas. "Es evidente en mi Gobierno hubo tráfico, pero no más que en otros gobiernos". Lo cierto es que Arce Gómez salió del gabinete después de la matanza de la Harrington, pero siguió en el poder. Lo puso de Comandante del Colegio Militar, pero allí los cadetes se le rebelaron, hasta echarlo del puesto.
Lo evidente hoy es que Arce Gómez próximo a los 70 años se halla muy enfermo, diabético y con arteriosclerosis, completamente sordo y casi ciego, aún en estas condiciones "prometió al juez Alberto Costa en otro momento, que hablará cuando llegue a Bolivia" según lo publicara Hernán Maldonado residente en Miami desde donde hace un seguimiento al "ministro de la cocaína" tristemente célebre. La Justicia tarda, pero llega.