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martes, 10 de abril de 2007

"El Presidente había sido lunarejo y será pendejo...hasta viejo"

Parece una falta de respeto al Primer Magistrado, pero si lo dice Paulovich todo le está permitido. Confieso que sólo de cuando en vez, me detengo en las letras del amigo y cursillista y camarada Alfonso Prudencio, que en una infatigable labor sigue con la tinta y la pluma incansable y persistente en su "noticia de perfil", que casi siempre está acertado y más aún, como en el artículo que copio, muestra su mordasidad y pincha con gran altura, veamos, nos tomará minuto y medio:

Aprovechando de la Semana Santa, el presidente de la República, Evo Morales, acudió a médicos cubanos para que le practicaran un examen de salud en un centro médico de El Alto, rodeado de misterio felizmente aclarado por declaraciones de altísimos personajes políticos que tranquilizaron a la población boliviana y al mundo en general.

Participé de esa inquietud general y me acerqué a la casa presidencial para tratar de visitar al ilustre enfermo y enterarme personalmente de la salud presidencial, pues soy curandero desde hace muchos años y ejercí la medicina ilegalmente con mis colegas periodistas y también con mis parientes. Sin embargo, la guardia presidencial no me dejó examinar al enfermo, alegando que yo no contaba con el título de médico en provisión nacional, y sin hacer caso a mis argumentos de que el ilustre enfermo tampoco contaba con títulos universitarios.

Tanto insistí, que tuvo que salir a la puerta una de las empleadas que trabaja en la cocina de la residencia, quien contó a los guardias que me conocía como curandero desde hacía muchos años y que una vez la curé de “rasca-paloma”, con unos polvitos que yo mismo le preparé.

Con su garantía pude ingresar a la mansión de San Jorge mientras un guardia me dijo: "No entrarás al dormitorio de su excelencia, y deberás permanecer en los pasillos y así podrás verlo desde lejos cuando se abra la puerta de la alcoba presidencial. En esos pasillos podrás hacer tus rituales para sanar al Primer Mandatario”.

Mientras preparaba un saumerio de gran calidad, luego de haberme vestido con ornamentos litúrgicos aymaras, o sea, mi poncho rojo y mi “llucho” multicolor, la puerta del dormitorio se abrió para dar paso a un suculento fricasé destinado a recuperar al paciente, y pude verlo con un parche blanco que le cubría un ojo, lo que le daba la apariencia de un valeroso pirata, ante lo cual exclamé: “Voto al chápiro, parece ser el primer pirata orureño de la historia, y Sandokán es un piojo tuerto a su lado”.

Al salir de la alcoba me dijo el médico cubano: “No te preocupes, chico, que sólo le extirpamos un lunar del párpado, y mañana ya estará bien para demostrar a los parlamentarios y dirigentes del MAS que tiene los dos ojos abiertos para iniciar su campaña presidencial 2008”.

¡Tanto misterio y tantas declaraciones por un lunar en el párpado! Entonces me puse a cantar un viejo son que dice: “Ese lunar que tienes junto a tus ojos, no se lo des nadie, que a mí me toca”, pero dejé de musitar esa canción para decirle a la cocinera que es mi amiga: “Como dice un viejo refrán criollo, debemos alegrarnos porque nuestro Presidente había sido lunarejo, y será ‘pendejo’ hasta viejo”.