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viernes, 25 de julio de 2008

Porqué se suicidan las ballenas? de Centa Reck

Por increíble que parezca los especialistas que han estudiado el fenómeno no se explican por qué motivo las ballenas, entre otros animales, pueden atentar, en ocasiones, contra su vida.
Se trata de casos de suicidio colectivo. No se sabe si lo hacen movidas por un oscuro mecanismo que se desconoce, o por temor a un enemigo desconocido, pero han sido numerosas las ocasiones en que estos cetáceos han puesto fin a su vida, encallando en las playas o estrellándose contra las rocas de los acantilados. Se ha observado que incluso algunos socorristas o barcos guardacostas que han intentado ahuyentarlas hacia alta mar se frustran al verlas regresar movidas por un deseo más fuerte que el de vivir.
No sabemos si se trata de una "decisión" de suicidarse, pero sí de que se trata de un instinto fuerte, irreversible e impostergable.
Pero este fenómeno no ocurre sólo con las ballenas, pues en el verano de 1966, varios asnos de Sharbish, población situada en la región occidental del delta del río Nilo, murieron con la cabeza destrozada después de haber acudido a golpearse contra un pesado muro.
En la región siberiana de Irtich viven cientos de miles de roedores en cuevas subterráneas. Al llegar el mes de mayo abandonan sus madrigueras y emprenden una larga peregrinación que dura cuatro meses. Caminan día y noche hasta alcanzar la Tunguska, atraviesan el río y siguen a la península de Taimyr, donde se lanzan a las frías aguas del océano Glaciar Ártico. Mueren todos, hasta el último. Se ignora porqué realizan estos seres un suicidio colectivo o de tan enormes proporciones, que recuerda a los de los lemmings que se internan en el mar, frente a Noruega y terminan ahogándose.
Hay varias hipótesis para explicar los aparentes suicidios, en muchas ocasiones colectivos, de las ballenas y otros cetáceos. La más plausible atribuye el fenómeno a lesiones en el sistema de ecolocalización de estos mamíferos, que emite sonidos en frecuencias inaudibles para los seres humanos y que podría compararse al sonido de un submarino.
Algunos etólogos, científicos que estudian el comportamiento de los animales, achacan del fenómeno a los ejemplares más viejos que suelen ser los líderes de las manadas y quienes dirigen la marcha del grupo en busca de alimento o en sus largas migraciones. Se dice que estos a causa de enfermedades crónicas pierden la orientación y dirigen a la manada hacia una muerte segura.
Esto descansa en el principio de que en las manadas existe el instinto de entregarse a sus lideres, de no buscar una orientación de cada miembro por si mismo.
La conducta animal se asimila también con lo que ocurre con los seres humanos, sobre todo en lo que hace a fenómenos grupales. En los humanos se dan formas sofisticadas o a veces indirectas de suicidios colectivos, pero no por ello menos peligrosas y de graves repercusiones. Las sociedades, con frecuencia suelen comportarse en forma irracional y se anexan sin pensar en las consecuencias a fenómenos masivos que dejan muchas interrogantes sobre la verdadera inteligencia de los humanos, que en muchos casos dejan que otros decidan por ellos, tienen miedo a elegir, pánico a la libertad de una decisión personal, razón por la cual les resulta más fácil anexarse al camino que les marcan, así este los conduzca al fracaso.
De este fenómeno se aprovechan los conductores de masas, que estigmatizan a quienes se apartan del redil y premian con promesas a quienes se arriman a sus proyectos. Aunque este fenómeno ocurre frecuentemente, lo estamos observando emerger de manera más grotesca en la Bolivia actual.
En esta coyuntura nos encontramos ante un caso sorprendente de instinto gregario, en el que pese a todas las condiciones desfavorables el Referéndum Revocatorio sigue inexorablemente su camino, bajo la guía de los conductores que están llevando a las masas a encarar la consulta, sin que la decisión hubiera variado ni ante el reciente fallo del Tribunal Constitucional que dio curso a un recurso que debió parar automáticamente el Revocatorio, cuestionado por la ilegalidad de su procedencia y su ley marco.
Los conductores, tanto oficialistas como opositores, unos repitiendo que es un proceso antidemocrático y anticonstitucional, y otros planteando que es la única solución, no han dudado un solo segundo en desoír el fallo que estaría retomando el camino de la ley. Todos han decidido seguir sin pestañear el camino peligroso que conduce a la pérdida total de la ley. Sin detenerse a pensar moros y cristianos han desobedecido el fallo de la autoridad, para continuar transitando el camino trazado y que ahora queda plenamente identificado como el deseo de llevar a cabo el acto ilegal, ilegítimo, inconstitucional y probablemente suicida.