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miércoles, 7 de diciembre de 2011

la moderna penitenciaría de El Abra resultó del esfuerzo, dedicación y capacidad del Tata Rosales, tan querido de su pueblo por su gran humanismo y calidad personal

en lugar de soñar en quimeras, la Administración de E. Morales debe poner los ojos en la obra levantada por el tesón de Walter Rosales en El Abra como solución inmediata.
Walter Rosales Claros un sacerdote católico, profundamente humano conocía la triste y dramática realidad de las cárceles de Cochabamba, que cada día recibían nuestros internos por diversas causas y que habían colmado los espacios físicos racionalmente aceptables. Nació entonces la necesidad de construir una nueva cárcel cuya ejecución fue posible gracias a éste hombre de Dios, querido por toda la Comunidad no sólo de católicos sino de todos los niveles, de todo el conglomerado social, Walter aceptó integrar el Comité Pro Cárcel que sería construída en la zona de El Abra, para lo que desplegó una inusitada labor, primero para que el proyecto fuese conocido, aceptado y socorrido mediante contribuciones en dinero, materiales de construcción, transporte y hasta con el trabajo de voluntarios profesionales.
Gozando de gran solvencia, no hubo magistrado, autoridad, empresario, ciudadano común que se resistiera a las múltiples insinuaciones del Vicario General de la Diócesis y a muy corto tiempo fue posible elaborar una convocatoria para la construcción de la obra en su primera fase, una vez que la entonces Corporación de Desarrollo (CORDECO) había preparado un terreno de diez hectáreas y perforado los pozos de agua y los desagues sin los que no era posible levantar las edificaciones.
La empresa era colosal habida cuenta de la necesidad de recaudar arriba de medio millón de dólares dadas las características de la infraestructura a levantar. Nombrado tesorero del Comité monseñor Rosales que además estaba empeñado en otros dos obras notables: la construcción de la ciudad del niño y levantar el monumento que es todo el orgullo de Cochabamba y de los católicos de Bolivia, el monumento al Cristo de la Concordia, que muy pocos saben es más alto aún que el Cristo del Corcovado de Río de Janeiro.
Cuando abrumado por las responsabilidades se vio obligado a renunciar a la Tesorería dejó una buena suma en los bancos para equipar los edificios que estaban a punto de ser concluídos después de casi cuatro años de emprendimiento.
La penitenciaría fue proyectada para albergar a 1.150 internos ubicada en las proximidades del Cerro San Pedro. Tata Rosales, como era llamado gestionó terrenos adyacentes hasta los 88 mil metros cuadrados, o sea una superficie de más de 4 hectáreas para sembradíos agrícolas que pudiesen generar ingresos para el sostenimiento del recinto.
No asumió Walter toda la responsabilidad, sino que estuvo asistido por Jaime La Fuente, Luis Montnegro, Jaime Ovando, Edwin Tapia, Roberto Peña, Tonchy Marinkovic, Jorge Rojas Tardío (+) y Oswaldo Bayá Clavijo que trabajaron en forma muy responsable hasta concluir por etapas la moderna construcción, que pudo ya recibir a los primeros internos en 1994.
Traemos a colasión estos datos ante el anuncio del Gobierno de la necesidad de construír tres cárceles nuevas en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz y para indicar que el proyecto del arquitecto Walter Iriarte ejecutado en El Abra, preveyó un desarrollo tal que fácilmente podría albergar algunos cientos más de internos, con una inversión relativamente menor al presupuesto de una nueva cárcel. De ahí la sugerencia de ponerse a trabajar sin demora, sin esperar a varios años para librar del inmisericorde hacinamiento, promisciudad en que viven los cientos de internos de San Sebastián y San Antonio, verdaderas pocilgas donde ninguna rehabilitación es posible y donde la vida humana carece de toda dignidad y respeto.

domingo, 4 de diciembre de 2011

en éste período de cambio, "nada cambia en Palmasola", la extorsión a los presos obligados a pagar una suma cada día para sobrevivir, policías que cobran derecho de piso, por cada infracción "paso de celulares, alcohól o visitantes" se cobra, todo se cobra, qué barbaridad!

Chonchocorito, área de máxima seguridad de Palmasola, está a punto de arder. Para muchos internos de ese recinto la estadía allí se ha convertido en un infierno de amenazas, violencia y extorsión que se sostiene por el poder de algunos grupos de reos, a los que la guardia policial no castiga ni desarma. Así lo aseguran un par de testimonios (sin identificación) narrados desde el vientre del penal, una tarde de esta semana y poco después del enfrentamiento entre dos bandos que pelean el control del área del dinero.
La denuncia de los presos es puntual: acusan a policías por los cobros ilegales en la cárcel.
Horas más tarde, enterado de los testimonios, el Cnel. Jorge Ayala, gobernador del penal, desmiente todo por teléfono. “Son unos cuántos chicos malos y otros menos malos del PC-3 (Chonchocorito) los que hacen los cobros y eso es lo que se está queriendo romper”, dice la voz tranquila de Ayala. Para él, la expulsión de presos como ‘Quily’, ‘Vinchita’ y ‘Chino’ González, reos con mala conducta, supone la desarticulación de los grupos extorsionadores.
“Esa estructura es interna de los presos y la Policía nada tiene que ver con esos cangrejos”, dice una y otra vez el gobernador de la prisión.
Sin embargo, José Antonio Sueiro, dirección nacional de Régimen Penitenciario, toma muy en serio el tema. Asegura que ha observado ‘mala praxis’ e inversión de roles entre policías y detenidos en las cárceles, en especial en Santa Cruz.

Metido en el estómago de Palmasola todo es paranoia. Hay muchos ojos observando todo lo que se mueve. En un rincón de este barrio de presidiarios, a la sombra de un árbol espera nervioso un hombre, un reo, que quiere contar lo que vive. Ha ofrecido su testimonio a cambio de no dar su nombre. Así lo dejó dicho a través de un compañero suyo, que también contará lo que sabe bajo la misma condición.
“Ellos hacen que extorsionemos”, dice este hombre, que lleva más de un año preso aún sin sentencia. Hecho un manojo de nervios, cuenta que en el penal algunos guardias hacen ‘parir’ plata a los internos, sobre todo a los nuevos, con la promesa de protección en una mano y con la amenaza de dejarlos a su suerte con los grupos de presos más violentos en la otra.
En esta tarde, el sol achicharra las cabezas de los presos. A él, el calor no le molesta tanto como el miedo que tiene por estar hablando con un extraño dentro del penal. “Sólo para el ‘paco’ listero, el que toma lista a diario, hay que juntar Bs 100 cada semana”, se queja.
Después entra en detalles. Dice que al llegar al penal, al reo se le ofrece el chance de quedarse en régimen abierto a cambio de $us 500 y si no tendrá que pasar unos días en el ‘bote’, la celda de castigo de Chonchocorito.
Para salir de allí intacto, cuenta, el preso debe conseguir como sea unos $us 300 como ‘derecho de piso’. Este hombre está cada vez más nervioso. De manera disimulada muestra a otro grupo de presos y dice que están vigilando, que son los soldados de otros presos poderosos y teme que esta charla le cueste un puntazo (puñalada) en la barriga.
Lo último que dice es que la pelea de presos no acabó, que él es uno de los internos que ya no está ‘colaborando’ con su cuota porque ni él ni su familia tienen plata, y que tampoco quieren dejarse presionar. “Esto va a arder si no le ponen freno a la extorsión, hay mucha gente que no puede pagar”, advierte.

Su compañero está más relajado. Siente que está en un lugar seguro y habla manso sobre el conflicto de los cobros ilegales. “Falta decir quién es el que apoya a los presos que controlan la cárcel”, explica.
Él asegura que si en el penal hay celulares, electrodomésticos y armas es porque ‘alguien’ ha tenido que dejarlos pasar por los controles de ingreso en puerta principal y luego al recinto que corresponda, sea régimen abierto, pabellón de mujeres o máxima seguridad.
“Son ‘los de arriba’ los que se hacen de la vista gorda porque entra dinero”, dice en voz baja. Se refiere a las autoridades policiales. Habla de precios que pagan los internos a la guardia para tener algunos beneficios: Bs 30 para que tu mujer se quede con vos una noche, Bs 10 por visita cuando estás castigado, etc. Para este hombre, la versión del Cnel. Ayala que atribuye el lío del Chonchocorito a una pugna entre ‘Tacubayo’ y ‘Yasmani’ es pura pantalla, porque hay tipos más fuertes metidos en la disputa.
A Sueiro estos testimonios no lo sorprenden. Él admite las denuncias de los reos como verdaderas. “Se demuestra una inversión de roles: ahora los que tienen inconductas en el penal (cobros ilegales, extorsión) son los de la seguridad. Ese es el problema”, reflexiona, al escuchar el contenido de los relatos de los internos.
El hombre fuerte del Régimen Penitenciario indica que los últimos tres meses han sido los más convulsionados de Palmasola en lo que va de su administración. Según él, los encargados de seguridad de esa cárcel han cometido una ‘mala praxis’ al expulsar a determinados presos a otras prisiones del país, dejando a otros a cargo, “a gusto y parecer” de la gobernación.
Sueiro habla de la necesidad de una reforma en Palmasola, pues caso contrario cree que se viene una ola de violencia que crecerá como bola de nieve.

No se pudo tener más detalles de parte del Cnel. Ayala, pues él aseguró que necesita autorización de la Dirección de Régimen Penitenciario para conceder entrevistas, pero la autoridad se ratificó en la posición de desbaratar a las ‘mafias’ de cobros ilegales expulsando a sus líderes a otras cárceles.
 Algo que a Sueiro le resulta un “remedio peor que la enfermedad”, por la violencia registrada.
A pesar de los testimonios recurrentes, de la queja sobre la Policía en el penal, de esto no se han presentando denuncias formales. Así, no hay lugar para el inicio de investigaciones de parte del Ministerio Público. “Se escuchan muchas cosas, pero si no hay denuncias formales es como si no pasara nada”, comenta sobre el tema, el ex director de Régimen Penitenciario de Santa Cruz, Juan Carlos Justiniano, que por su parte, durante los meses que estuvo al frente de la administración del penal no tuvo conocimiento del tema.
Un tour vigilado y con tarifas fijas para todoHay un rubio mochilero que quiere entrar rápido al penal. Las mujeres que hacen fila le han dicho que él no tiene necesidad de esperar, que puede pasar como si fuese su casa si llama al portón de lata que cubre la entrada principal de Palmasola. Toca dos veces, le abren y pasa.
Hay muchas mujeres en la cola. De toda edad, están haciendo fila para entrar. “Si quiere meter un celular le va costar Bs 300, hable con el guardia”, me dirige la palabra una muchacha joven que juega a adivinar lo que estoy pensando.
Hay nervios, vamos a entrar al régimen de máxima seguridad. Los policías abatidos por el calor no descuidan esa mirada desconfiada que le regalan a los visitantes. Dejo las cosas de valor en la tienda de la esquina.
Una vez adentro viene la revisión. Hay tres hombres haciendo cola. Está el mochilero que tiene cara de gringo. “¿Mensaje bíblico?, ¿por qué tantos lapiceros?”, pregunta desconfiado el policía de la entrada mientras rebate su mocila. Luego lo va a dejar pasar, adentro pagará con Bs 10 su ingreso y recibirá una moneda de Bs 5 de cambio.
“Me van a cobrar Bs 10 por su visita”, dice el reo al que estoy entrevistando.
Unos minutos después, se abrirá paso otro interno que me dice que anote su número celular antes de pedirme que me vaya porque la mayoría de los presos peligrosos, según él, ya nos tiene fichados a ambos. Se oyen tiros: es un policía que trata de disuadir un pelea en la cancha.

Se informó a La PazSayuri Igarashi. Ex directora de Palmasola (5 años)Nunca ha habido denuncias formales de cobros irregulares. Sólo se ha hecho denuncias verbales, nadie presentó por escrito. Y sobre esto no se puede tomar ninguna acción.
Hubo dos denuncias de cobros irregulares presentadas que me hicieron llegar por escrito sobre supuestos cobros irregulares que cometían presos a vista de policías. Pero no se pudo establecer responsabilidades porque no estaba claro quien exactamente era el que estaba cobrando, ni cuando, ni cuánto, ni dónde.
Muchas veces oí esos comentarios. Por eso hice un informe a La Paz. No era mi competencia, entonces se hizo conocer a la Dirección de Régimen Penitenciario nacional para que se movilice. Quedó en nada.
Lamentablemente sólo dicen verbalmente que hay esos actividades irregulares, nada más. Nosotros nunca tuvimos personal para verificar las denuncias. Los policías son los que se quedan las 24 horas.
Si hay ingreso de armas, capaz que hay manos de los policías o mal trabajo de revisión. Se invitó al Ministerio de Anticorrupción para que se investigue a policías pero quedó en nada.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Daniel Pasquier reitera que el EP está bloqueado, la propiedad avasallada, sin inversiones, prohibidas las exportaciones, violencia en aumento, eso sí MAS ricos, y los pobres MAS pobres.

La testarudez de las cifras. Por mucha labia que se le aplique el uno más uno sigue sumando dos. Las cifras son el arma habitual de los políticos, pero también son su mayor debilidad. Construyen puentes donde no hay ríos, y tocan el cielo solo con una escalera.  Prometen lo inalcanzable a una población cansada pero resignada al eterno discurso de mejoras futuras y sacrificios en el presente. Cuando el panorama no es favorable se recurre a echarle la culpa a la derecha, a la oposición, ahora está de moda culpar a la crisis del capitalismo depredador. Lo más socorrido en el Estado Plurinacional (EP), aunque cada vez menos convincente, es recurrir al san benito del imperialismo,  USAID o la embajada de EEUU.

Pero jugar con cifras es como jugar con fuego, pueden quemar.  A pesar del plan de alfabetización el EP se mantiene entre los países menos instruidos e informados del mundo y así lo demuestra el pobre presupuesto dedicado a la educación, a la inversión en capacitación de maestros y profesionales en la educación; las escasa incorporación de mejoras tecnológicas, sobre todo en los centros de formación universitaria; prácticamente nula  promoción y ausencia de incentivos a la investigación en centros públicos y privados, aunque no sea básica al menos en función de las necesidades primarias del país. No se ha prestado la más mínima atención, análisis, debate o respuesta oficial a la clasificación de la mejor universidad del país, San Simón, cerca del puesto  4.000 en el ránking mundial. Una sociedad sin conocimiento, sin formación técnica, sin aprovechamiento ni incorporación de avances universales en ciencia y tecnología. No hay comunicación de descubrimientos, inventos, registro de patentes,  y el porcentaje de profesionales destacados interpare es la excepción que confirma la regla. Los reclamos son  con  palos, piedras, gases y heridos de todos los bandos, como la UPEA,  justamente pidiendo más inversión en investigación y calidad académica.

La respuesta política la acuñó, para repetirla dentro y fuera del país, la ceguera del Vice, “la derecha neoliberal busca confrontar al indio contra el indio para derrocar al presidente, Evo Morales Ayma, y retomar el poder”,  quien no registra emprendimiento productivo alguno en su c.v., dedicado a tiempo completo a la política y a la acumulación de poder.  Su experiencia se reduce a  gastar como funcionario plata ajena, dineros públicos.

Cómo explicar que el comercio, la banca y las construcciones estén boyantes,  si  desde 2006 toda actividad económica privada ha encontrado dificultades y hasta prohibiciones. En consecuencia, el desabastecimiento en alimentos, combustibles y miles de productos secundarios tienen que mantenerse vía importación y  subvención estatal; la receta para retrasar el caos. Los nuevos ricos, que los hay, están ligados a la burocracia del EP; es  notoria  la presencia de lujos indecorosos en dirigentes políticos que hace un lustro vivían en cuartos alquilados y hoy, hasta fungen de empeñosos empresarios. El ejemplo más cercano está en Yapacaní. De ser un municipio dedicado laboriosamente a la apicultura, la agricultura, la conservación de recursos naturales, etc., pasó de golpe, ¿pura coincidencia que tenga un alcalde venido de El Chapare?, al emporio de la droga. Solo en uno de los primeros operativos en 2011 se descubren más de 280 centros de producción de cocaína. ¿Quién se queda afuera?

El gobierno se molesta con un Informe de la Fundación Milenio sobre el estado de las empresas del Estado y, después, seguramente con el Informe sobre el  PGE 2012. Los ingresos no están fundamentados, luego, son ficticios. Como lo es el 33% de incremento en ingresos por concepto de fuentes financieras, que resulta ser solamente ajuste de operaciones contables. Los gastos son ciertos; algunos se incrementan 119% y no son identificables; lo peor,  no son sostenibles. Como la inversión pública de 3.253 MD (millones de dólares) para 2012, sin tener en cuenta que para 2011 se proyectó la mitad y se ejecutó, hasta septiembre 2012, escasamente el 44.5%.  En fin, como para que el gobierno revise,  reflexione y planifique de nuevo, para decirle la verdad al país.

Los pobres seguirán siendo pobres.  Cómo es posible que el PGE 2012 proyecte un crecimiento de 5.52%,  si el 2010 con la mitad de inversión pública proyectó  un 4.13%. Algo contundente, las proyecciones del FMI,  el BM y hasta la CEPAL (Consejo Económico para América Latina), coinciden.  Decir que la “pobreza”  en el EP ha seguido una “tendencia positiva” no es para alegrarse, si en 4 años (2007-2010) baja un punto porcentual (de 54 a 53%) y el de “indigencia” baja 5 puntos, de 31 a 26%. Esos millones de bolivianos pobres y hambrientos necesitarán a este ritmo “plurinacional” 212 años (doscientos doce) para salir de su estado, y los indigentes 39. Hasta la ONU por fin lo reconoció. Analizado el período 2002-2007 (el de neoliberales en términos del Vice), con las cifras publicadas por el INE y las últimas mencionadas, se hubiera erradicado la pobreza y la indigencia en una generación (33.7 y 25.8 años respectivamente).

Se puede prever  mayor riesgo a que la tendencia empeore, no solo por falta de transparencia en la gestión del Estado, sino porque el país está  bloqueado desde Bermejo a  Oruro, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz;  hay propiedades avasalladas, con  títulos e inversiones,  sin respuesta del gobierno a nivel alguno; se mantiene la prohibición a las exportaciones agropecuarias e industriales; la violencia va in crescendo y existe  la amenaza cierta de un bloqueo físico en las fronteras,  de países hartos de droga y de negociar pacientemente convenios que nunca se firman con el EP, para poner freno a semejante desenfreno.   Suele decirse que la mentira tiene patas cortas. Esto está  claro, con el MAS hay nuevos ricos, pero que los pobres, siguen siendo los mismos.