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jueves, 23 de agosto de 2012

Daniel Pasquier de nuevo acertado "Primer Mandamiento No Mentir" y luego desgrana los argumentos evistas que se contradicen entre sí. haría bien EM en leer sus discursos y no molestarse por críticas

Primer mandamiento en el Estado Plurinacional. Así parece desprenderse del discurso del presidente en Oruro. Como para dar ejemplo, desde el micrófono, pidió la renuncia a un ministro porque faltaba agua y luz en el aeropuerto que estaba inaugurando. De verdad carecía de esos elementos o, ¿deslucían la fiesta? No queda claro si el mandamiento sirve para todos. Ni si se aplicará con mayor o menor rigor según el nivel del cargo. Como sea, este hecho habrá servido para que más de uno ponga las barbas a remojar. Por ejemplo, el que seguramente no ha dicho al presidente que inaugurando canchitas, que está bien, no va a encontrar mayores reservas de gas, y menos de petróleo, y que de eso depende el 80% de los ingresos del Estado.
 Da la impresión de que no le ha señalado con claridad que los ingresos, fantásticos, que recibe y gasta, en realidad se deben a dos factores independientes de su gestión de gobierno. El primero, de la aplicación de la Ley de Hidrocarburos firmada por Hormando Vaca Díez, la que no quiso firmar Carlos Mesa. Segundo, a los precios “externos” de los hidrocarburos que, como caídos del cielo, multiplicaron por 4 y por 5 los ingresos de nuestras exportaciones. Dicho de otro modo: si la situación externa cambia, y no depende de nosotros, todo cambiaría. Que por ahora, a pesar de la reducción en la producción, por falta de inversión en exploración, los ingresos no han caído. 
Todo está en manos de la estatal YPFB. Pero que las reservas de gas e hidrocarburos han bajado, a pique, en ésta gestión. Y la producción, con algunos ligeros repuntes, no permite avizorar un futuro tranquilizador. Sobre todo cuando los vecinos, anteriores mercados cautivos del gas boliviano, han hecho descubrimientos “importantísimos” en este rubro. Tanto Brasil como Argentina tienen confirmadas enormes reservas de “shale gas” y de “shale petróleo”, que están cambiando totalmente las perspectivas de mercado y de políticas sobre energía en el mundo, no solamente en la región. Y hacia adentro, seguimos con proyectos imposibles, como el de Mutún, por el mismo motivo, y la acería, el viejo sueño nacional, en el limbo. Hay duda de si le han informado la verdad sobre la transformación del parque automotor, casi paralizado, a pesar de su enorme importancia por su efecto multiplicador. De quién la responsabilidad; quién le dio la idea. Se improvisó el paso de privado a estatal la transformación de la matriz energética del parque automotor; se ofrecieron equipos e instalación gratuita. Nadie la había pedido, pero a nadie le hace mal un dulce. Se destruyeron inversiones privadas ya realizadas en montar talleres, importar equipos y capacitar mano de obra. ¿El resultado? En todos estos años, unas 30.000 unidades. Los objetivos, lejísimos. Mientras, sólo en Chapare se calculan 38.000 autos chutos haciendo cola día y noche para cargar gasolina y diesel. 
Quien le ha explicado a S.E. el drenaje de divisas, ¿le han dicho la verdad, y a quién se subvenciona? El Presidente repite su preocupación por la inseguridad ciudadana. Ha sobrepasado toda proyección. A pesar de que el Gobierno Central maneja el 85% de los recursos del Estado, para invertir y mejorar la seguridad le ha metido mano a los recursos de las regiones, ¿no es para eso la mordida al IDH de las Gobernaciones y los Municipios? ¿O solo fue para la Renta Dignidad? La pregunta lógica del Presidente a sus ministros, hecha seguramente muchas veces: hemos recibido en nuestra gestión alrededor de 85.000 millones de dólares. ¿Qué hemos hecho la plata, con tanta plata? La respuesta tiene que ver con la adecuada administración, de la que habría que pedir rendición de cuentas, pronto, antes de que se pierdan las pistas de los informes y de sus responsables. 
Dónde están las inversiones, primera columna; cuántos empleos creados, tanto públicos como privados; cuál es la rentabilidad de las empresas estatales; de paso, quién sugirió cada invento. S.E. habrá pedido informe sobre los resultados del proyecto que lleva su nombre, “Evo cumple”, y que, lo más probable, no administra. Los resultados, en mejoras sociales, lo más inmediato. Se ha bajado 14 puntos la extrema pobreza, es un logro importante. Pero hay que ser conscientes de que eso no significa “sacar a la gente de la pobreza”, ni mucho menos. Falta muchísimo para hacer más justa esta sociedad, porque mientras millones de bolivianos, hombres y mujeres, niños y ancianos, enfermos y discapacitados, deban cerrar con dos dólares y un centavo el día, esa justicia es un espejismo y los resultados no justifican una gestión. 
Hay que pedirle “la verdad” al que le sugirió la compra del avión personal, de dos helicópteros personales: no sabía de estas realidades. O le mintió. Para lanzar cualquier proyecto hay que poner oído al llanto y al sufrimiento de millones de bolivianos que no tienen acceso a la educación, a la atención de su salud, ni buena ni mala, ninguna. Conviene recordarle al Presidente su discurso del 22 de enero, 2006: “seguro universal para todos”. Qué lejos el objetivo. Solo Santa Cruz, la oveja negra para algunos en el gobierno, al que se ataca con o sin motivo, más allá de las estadísticas nacionales, alberga 500.000 pobres. 
Porque en esta región se refugia la pobreza del país, en busca de una esperanza. Esa es la realidad que no cambia, aunque al Presidente aconsejen una actividad frenética de visitas a comunidades y pueblos cada día. Un partidito, lo más tangible, lo distrae, a veces junto a varios ministros y, mientras tanto, ¿quién atiende la administración del Estado? Es probable que al Presidente le incomode que la ciudadanía fije atención a sus discursos. Pero eso es lo que corresponde. Mejor sería, obviamente, que los leyera. Así no habrá riesgo de confusión. Y lo que lea, no ya lo que diga, solo será lo que quiera decir. Y es que para el buen gobierno hace falta nomás información, conocimiento, y ética, mucho sentido ético..

Fuente: eju.tv - Primer mandamiento, no mentir
http://eju.tv/?p=228386