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jueves, 28 de febrero de 2013

el poschavismo se vive ya en Venezuela y el poscastrismo se perfila en Cuba con el anuncio del término del clan Castro, así como llega la muerte a todo nacido de mujer, así se aproxima y amenaza con una convulsión posevista la nueva realidad en Bolivia


El ‘posevismo’ es el tiempo político sin la presencia de Evo Morales en la Presidencia. Este tiempo, que llegará como llega la muerte a todos los nacidos de mujer, parece aproximarse y amenaza con convulsionar la paz política del país. Y poco se puede hacer para evitarlo; a lo sumo, postergar por unas horas el momento en que la opinión pública se entere de la noticia o planificar la transición en medio de la vorágine de acontecimientos, como sucede en Venezuela o Cuba.
La era del poschavismo es algo que ya se vive en Venezuela y el tiempo del poscastrismo ya comenzó a perfilarse en Cuba con el anuncio de Raúl Castro de que dejará el poder en 2018. La incertidumbre sobre la salud de Chávez y la disputa por quién será el heredero político vienen incubando una crisis política y económica de tal magnitud que acerca la posibilidad de un escenario de enfrentamientos y ruptura de la paz democrática, cuyas reverberaciones harán tambalear la democracia en el continente.
La validez de la afirmación de que el posevismo está anunciándose en Bolivia tiene que ver con un conjunto de hechos y señales, como la respuesta de la sociedad frente a los propósitos releccionistas del presidente Morales, la utilización de la reivindicación marítima con propósitos electorales y con las acciones de los hombres más cercanos a Evo.
La ola de descabellados argumentos oficialistas para justificar una tercera candidatura, así como la resistencia social, hacen evidente tanto las dificultades a vencer en el camino a la posible relección, como la crisis que ello produce al interior del partido gobernante. Las consecuencias de perder el poder estatal en las elecciones de 2014 los tiene tan asustados que han convertido el asunto de las candidaturas en una disputa de vida o muerte. Definir quién será el candidato a la vicepresidencia y quiénes ocuparán los lugares seguros en las listas parlamentarias es el tema fatal, pero que no se discute.
Finalmente, utilizar electoralmente el sentimiento reivindicacionista de los bolivianos, como es el tema marítimo, suele ser la sepultura política para los gobernantes que fracasan en el intento de lograr avances en tan delicado como complejo asunto. Todo parece alinearse en contra de la relección presidencial, la resistencia social, la crisis al interior del partido gobernante y un escenario internacional que hace un lustro era altamente favorable, pero que al presente se ha decepcionado con el desempeño de Morales
Cientista político