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lunes, 1 de abril de 2013

el show acusa fallas. la honra no se limpia con triquiñuelade de tinterillos bribones sino con la verdad. el protagonista Marcelo Soza, otrora poderoso fiscal del MAS está en desgracia y sin escapatoria posible, se acaba el cuento viejo, mentiroso y pérfido del separatismo. Manfredo Kempff


Ya no cabe la menor duda de que se cierne una gran tormenta en el ámbito político y judicial boliviano, donde el principal protagonista será el fiscal Marcelo Soza Álvarez y ya no los encarcelados y perseguidos ciudadanos que fueron enredados en el “caso Rózsa”, en su enorme mayoría cruceños. Además del fiscal Soza, aparentemente bailarán ante los medios informativos nacionales y por cierto que ante los tribunales, algunos miembros del Gobierno actual o personajes vinculados al MAS, a quienes Soza involucra en un audio que obtuvo y presentó valientemente la senadora Carmen Eva Gonzales.
La senadora pandina ha trabajado intensamente en esclarecer la verdad sobre un aspecto fundamental en el “caso Rózsa” o el juicio “Terrorismo I” como también se lo conoce, y parece haber llegado a la médula de lo que es la condición moral del fiscal Soza, aspecto necesario para tener idea de quién fue el individuo a quien el Ministerio Público – o más bien el Gobierno – encomendó la misión de destruir hasta sus cimientos a la dirigencia cruceña más aguerrida, que estaba dispuesta a enfrentarse a los planes hegemónicos del MAS en Santa Cruz.
La grabación que la legisladora Gonzales obtuvo, ha sido examinada en una exhaustiva investigación fonética, por el experto brasileño Ricardo Molina, de un Laboratorio de Pericias en Brasil, donde se ha arribado a la conclusión que la voz del audio incriminador es la del fiscal Soza. Quienes hemos escuchado lo que expresa Soza en la referida grabación podemos darnos cuenta de hasta dónde puede armarse un terremoto político en el país. Como consecuencia se debelará quiénes y con qué infaustos móviles inventaron la acusación contra muchos cruceños de alentar el terrorismo y el separatismo, haciendo un mal irreparable a Santa Cruz.
Era de esperar que comenzaran a levantarse voces proclives al oficialismo poniendo en duda los antecedentes profesionales y personales del experto Ricardo Molina. En un caso donde hubo asesinatos, torturas, encarcelamiento y persecución, es lo menos que puede suceder si se trata de buscar una tabla de salvación. Denigrar a quien con su criterio puede crear una situación caótica para el Gobierno, es lo menos que se podía esperar. Afirmar que una grabación no es prueba concluyente en un juicio se daba por descontado. Pero que Ricardo Molina manifieste que está dispuesto a comparecer ante la Fiscalía ya es otro cantar.
Ni el abandono de sus funciones de Marcelo Soza ni su vergonzosa huída pueden detener que el juicio llegue a su fin. Esto, porque los involucrados en el maquiavélico juego no pueden quedar mancillados eternamente. Las honras no se limpian con triquiñuelas de tinterillos bribones sino con la verdad. Han difamado a mucha gente honorable para que la antipatía de los bolivianos cayera sobre Santa Cruz, con la manida pero efectiva intriga del separatismo. Un cuento viejo, mentiroso y pérfido, para destruir los cimientos más sólidos de nuestra sociedad. Para colmo de maldad, la conjura del terrorismo, acción que sólo produjeron las autoridades gubernamentales asesinando a los tres mercenarios en el hotel Las Américas, los únicos muertos en todo este escandaloso montaje. El show, habiendo cumplido objetivos tremendamente dañinos, tuvo fallas. Ahora corresponde escuchar qué dicen los acusadores, empezando por Soza si se lo encuentra en algún lado.
La mesa está servida para el próximo lunes 1 de abril. Ahí se producirá el momento de la verdad, cuando declare o no declare Soza. Declarando o no, la situación para los autores del montaje será insalvable. Y decimos que la mesa está servida porque habiéndose conocido que lo dicho por Soza en la grabación de la senadora Gonzales es auténtico, no tiene por qué ser falso otro audio de similares características que la parlamentaria a afirmado que entregará al Ministerio Público. Ese será el principio del fin de la más truculenta historia en lo que va del presente siglo en Bolivia.