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lunes, 18 de febrero de 2008

Ted Córdova es periodista boliviano que reside en USA

Primera Plana pone ante sus ojos, la noticia, el acontecimiento mayor de cada dia ocurrido en Bolivia. Por las características del blog, este acontecimiento va resumido con un punto de vista periodístico. Los artículos del autor han alcanzado profusa difusión, en el presente:

Evo desconoce la historia y juega con la lucha violenta

De una manera ponderada muestra los pro y contras del régimen gobernante. Veamos:

El primer presidente indígena de una republica suramericana, elegido por voto popular, en menos de dos años de gobierno, se ha hecho coronar en ceremonias pintorescas alusivas a un pasado todavía nebuloso, ha declarado monumento nacional a la humilde casa de adobe donde nació y ha mandado a emitir estampillas postales con su retrato.
Tambien se le atribuye el proyecto de cambiar la bandera y el nombre de la republica de Bolivia. Pero, en este momento, atraviesa por un momento difícil, por la oposición, que se extiende a nivel nacional y por sus propias contradicciones.
Por ejemplo, en este momento, fines de febrero, Bolivia sufre desastres de la naturaleza, principalmente inundaciones que ponen en evidencia el desamparo de la población y la incompetencia del gobierno. Morales, que constantemente ataca al imperialismo y a la economía neoliberal, ha pedido dramática y llorosamente, la ayuda internacional, cuando su gobierno sabe muy bien que la ayuda podrá llegar de países de economía neoliberal y del propio "imperialismo", además de los buenos vecinos, como Brasil o Argentina, donde ya se tolera a Morales como personaje folklórico e inestable y, sobre todo, muy dependiente del errático Hugo Chavez.
Constantemente habla de que quieren deponerlo o aun matarlo, y exhorta a sectores socialesy a las Fuerzas Armadas a alistarse a luchar contra la oposición legal y otros sectores de la diversa población boliviana.
Evo Morales, además, actúa claramente contra influido por el beligerante presidente venezolano y ciertos asesores de su partido Movimiento Al Socialismo, que grupa a lo más frustrado de la izquierda extrema boliviana, y todos parecen más interesados en sacar partido del presidente indígena.
Morales enfrenta clara oposición de los prefectos-gobernadores, elegidos por voto popular, que critican lo que consideran errática distribución de los recursos nacionales por exportación de gas.
Evo Morales, el pintoresco presidente boliviano, quien, bien vistas las cosas, con alguna objetiva generosidad, no lo está haciendo mal. La economía se está reactivando y se mantienen expectativas por la exportación de gas y minerales y productos agropecuarios como la soya.
Por otro lado, Morales es un rosario de contradicciones: Ataca al imperialismo norteamericano, pero le pide que abra sus puertas a los productos bolivianos; rechaza la globalidad, pero poco a poco está insertando a Bolivia en el esquema global actual; amenaza con suspender la educación religiosa, enfrentándose a la Iglesia católica, pero él mismo es un fiel practicante de la versión cristiana del sincretismo boliviano, que mezcla plegaria y devoción con alcoholismo y baile. (Antes de cocalero, Morales fue músico en una banda de la famosa "Diablada” del carnaval de Oruro.
En ninguna otra región, como la pre republicana Bolivia fue más real la terrible “leyenda negra” de la conquista española en nombre de dios, esclavizando y masacrando a los indios. Por ello, es muy interesante históricamente que sea en ese país donde hoy exista un presidente indígena.
En artículo mío en mi web de Internet, www.tedcor.com (una versión publicó la voluminosa y muy seria revista espanola Contrapunto no.2, Sep.2005), publiqué un artículo explicando por qué Morales era el "Maverick” de la politica latinoamericana. Y lo es. Por ello, provocó desconcierto en la propia Bolivia y en la escena de la politica internacional.
Desde su humilde posición de dirigente sindical de los campesinos cocaleros, promovio un movimiento de protesta social que terminó por derrocar al entonces presidente constitucional Gonzalo Sánchez de Lozada, cuya arrogancia y nepotismo corrupto produjo una grave crisis social.
Prácticamente todo Bolivia vio con simpatía, como el indígena Morales llegaba a la presidencia con abrumadora votación entre fines del 05 y comienzo del 06.
Pero hoy ya existen dudas. Es que, como en los movimientos políticos que se apoyan en religiones, en el asunto del poder indígena también existen verdades a medias, mitos y prejuicios, que, si se toman al pie de la letra, como reglas indicutibles caen en la tentación totalitaria.
El fundamentalismo es un término genérico que se aplica a las actitudes intransigentes, oscurtantistas o retrógradas y proviene de la turbulenta historia de los movimientos protestantes de Estados Unidos.
Luchas de dirigentes indígenas hubo siempre en la historia de las Americas. Fuera de los ya clásicos Tupac Amaru y Tupac Katari, grandes indígenas rebeldes martirizados, en la historia del continente americano se reconocen figuras que van desde el extremo norte al extremo sur, como el sabio gran jefe “pielroja” Seattle, en EUA o los indomables caciques mapuches como Caupolicán en Chile.
Después de dos siglos como república, Bolivia ha desarrollado, como otras naciones de América, una sociedad multirracial y policultural. El fundamentalismo indígena plantea que los “karas” o blancos y mestizos, están demás, lo cual es absolutamente irreal. Según las estadísticas demográficas actuales, los llamados “originarios” son solo un 30% de la población actual. Las ideas de "pureza o limpieza étnica” de los fundamentalistas indígenas, están absolutamente fuera de la realidad.
El propio “cholo” Evo Morales, que por demagogia desato toda esta confusión, es un mestizo. Su propio apellido es de origen ibérico y el nisiquera es el primer Morales que ocupa el atávico sillón presidencial del palacio Quemado de La Paz.
Morales, que podria ser un orgullo para Bolivia últimamente habla mucho de muerte y de enfrentamiento. Y ello no lo ayuda a él ni a sus opositores que quieren vivir en una paz productiva en la diversidad. Pero, cuando el fundamentalismo indígena es atizado por otros inteses politicos foráneos, como demuestran diversos casos de la Historia continental, se desata la violencia y sale perdiendo la parte originaria del continente americano.