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viernes, 6 de febrero de 2009

como perro sarnozo que no deja de rascarse mientras otros se muerden la cola. así califica centa reck en radiografía a ypfb. el reciclaje en el MAS


El desprestigio de la nacionalizada YPFB ha llegado al borde del escándo, fruto del destape de corrupción que ha tocado las puertas de esta empresa estatal que por infortunadas circunstancias del destino dejó en evidencia a la mafia de la corrupción que opera internamente y que llegó al límite de cometer un crimen en una operación de volteo realizada con el objetivo de apoderarse de dineros que deberían ser entregados a cuenta de diezmo y que provocaron la avaricia de los que habían sido contratados para tal fin por lo que en vez de llevarlo al destinatario fingieron un atraco para apoderarse del botín con el que se sangraban las arcas del Estado.
En el colmo de una situación que cada día se complica, mostrando que este hecho forma parte de un gran telaraña que tiene envuelto a muchos actores políticos del país y que involucra a funcionarios que muestran que la corrupción es hoy por hoy moneda corriente, el Presidente Evo Morales, volvió a reponer o relocalizar a su ministro "rueda de auxilio" en la presidencia de la estatal YPFB, siendo que de allí lo había retirado por inoperante y por no haber podido cumplir adecuadamente proyectos de inversión, entre otros detalles que fueron comentados y conocidos ampliamente en su momento.
Pero como si esto no bastara, los echados y los repuestos funcionarios de la nacionalizada ahora en proceso de supuesta investigación y auditoría se comportan como un perro que se muerde su propia cola, situación que nos lleva a constatar con asombro que el Gobierno no hace otra cosa que rotar a corruptos que están siendo investigados por corruptos que han sido comprobados en actos reñidos con la honestidad.
Sabemos que el ex ministro de Hidrocarburos y ahora presidente de YPFB Carlos Villegas, es sólo una pieza de recambio y que en tal situación está agotándose en el cumplimiento del papel del funcionario mulifuncional y multiuso. El Presidente no está considerando que la sobreutilización de lo malo conocido está haciendo cortocircuíto con su discurso de renovación y cambio, puesto que no es posible seguir sosteniendo el eslogan de "gobierno de cambio" mientras se reembobinan las mismas piezas que pretenden pasar por nuevas y eficientes.
Es muy gráfico el caso del recientemente posesionado Gerente Nacional de Administración y Finanzas de YPFB, Roger Uzquiano Alcoreza, quien ya tuvo denuncias de corrupción en la gestión del ex ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, situación que fue corroborada por la Viceministra de Transparencia, Nardy Suxo, quien de manera cíclica publica algunas denuncias, pero luego pasa por encima de ellas sin concluir ninguna investigación y sin inmutarse ante los olores fétidos y desagradables que van quedando a su paso.
El círculo de la corrupción se está convirtiendo en un blindaje de tal magnitud que nadie puede traspasarlo ni remplazar ninguna de las piezas que cumplen el papel de peones en el tablero. El orden de reposición se da en un ciclo de alternancia dentro del cual cada uno pasa por distintos puestos, podríamos decir que cambia el traje pero sigue el mismo monje.
De todos es conocido que para llegar a trabajar en las nacionalizadas y como funcionario de Estado no es necesario tener carta y garantía de idoneidad, eficiencia y menos principios, sólo sirve como boleta de presentación el visto bueno o el pase que tiene que dar alguno de los maestros o jefes del mentado círculo blindado del poder.
Este es el motivo por el que a pesar de las denuncias y las pruebas el pueblo boliviano contempla atónito como unos y otros se reemplazan para tirarse la pelota y proseguir con el saqueo de las arcas del Estado, razón por la que las empresas e instituciones públicas se están convirtiendo en la cueva del tesoro de Alí Babá.
En una especie de raptus de esquizofrenia de esos que ocurren a cada rato entre los ministros de Estado, el ministro de Hidrocarburos Saúl Avalos planteó que es muy posible que Santos Ramirez pueda quedar libre de las acusaciones que hoy pesan sobre él y que si esto ya ha pasado antes con otros funcionarios de YPFB es muy probable que vuelva a ocurrir nuevamente. Estos son en realidad los milagros que ocurren a diario dentro del círculo blindado del poder.
Ante tan trilladas tretas y situaciones de incoherencia que no son otra cosa que una escalera a la impunidad, se vuelve imprescindible que funcionen las alarmas y alertas que deberían llevar a que el Congreso y todos los sectores que pueden ejercer presión y control social exijan cuentas claras antes de dejar que el Gobierno transfiera los 1.000 millones de dólares de las reservas del Estado que están presupuestados en la ley financial y que serán entregados a la petrolera estatal YPFB para la gestión 2009, y que a esta altura de los hechos podemos inferir que no cumplen otro papel que no sea el de reponer el dinero que ha sido extraído via corrupción de la misma YPFB y que ahora se busca inyectar a fin de tapar el tremendo hueco que existe en esta empresa, que con seguridad seguirá volviendo una y otra vez a las andadas, porque los hidrocarburos y todo lo que hace a la empresa nacionalizada sigue de mano en mano, y en manos nada santas y recomendables, razón por la que la empresa estatal estrella se va convirtiendo en un perro sarnozo que no para de rascarse mientras unos y otros se muerden la cola a vista y paciencia de todos.