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jueves, 10 de noviembre de 2011

Juan José Toro titula simplemente "POTOSI" su artículo destinado a exaltar el portento de esa ciudad crecido a nivel mundial y la mengua de su situación de hoy que celebra sin EVO

“Corría el mes de junio de 1956.
En Liverpool, segundo puerto comercial de Inglaterra, ocurrió algo inédito: la empresa naviera Británica ‘Pacific Steam Navegation’ lanzó en emotivo acto un barco con el nombre de ‘Potosí’ para el servicio de pasajeros y carga entre esta ciudad portuaria y la costa del Pacífico.
Al mes siguiente, dicha nave llega al puerto de Antofagasta en la costa chilena y allí, igualmente en acto solemne con la presencia de autoridades municipales de esta villa de plata, es bautizada con la mágica e histórica denominación de Potosí.
El barco ‘Potosí’ de 11.600 toneladas, con radar y con equipamiento moderno, se constituía en el cuarto que, por lo menos del mundo, ostentaba este nombre. Para la empresa Naviera Pacific Steam Navegation era la segunda vez que recurría al famoso rótulo de nuestra ciudad para una de sus grandes embarcaciones.
Los viejos adjetivos de ‘tiene un Potosí’, ‘tener un Potosí’, ‘esto vale un Potosí’, ‘ser un Potosí’ o ‘valer un Potosí’ vuelven a la memoria con nostálgicas evocaciones es cierto, pero también con un sentimiento solidario de adhesión y admiración”.
Los párrafos anteriores están encerrados entre comillas porque no son míos. Fueron tomados de la página de respuestas de Yahoo e ignoro quién sea su autor porque firma sólo como “Greco”. Intenté averiguar de quién se trataba pero los enlaces me advertían que no estaba autorizado para ver los datos de la persona que utiliza ese nickname (antes de los tiempos de Internet usábamos el adjetivo seudónimo).
Empero, lo de “Vale un Potosí” no es del “Greco” sino de Cervantes. La frase —o, si prefiere, exclamación— es atribuida al celebérrimo autor del Quijote y se utiliza para referirse a algo que vale mucho, tanto que los números no alcanzan para cuantificarlo.
Lógicamente, Cervantes se refería a la plata potosina, a aquella que sigue asombrando al mundo cuando los piratas modernos encuentran galeones en el fondo del mar por cuya posesión pelean después en tribunales que nunca reconocen que esa riqueza salió del Cerro Rico y la Casa de Moneda.
Y es que la riqueza potosina fue tal que no sólo le arrancó una frase inmortal a Cervantes sino que su fama se extendió a tal punto que, además de barcos y ramas afines, muchos lugares y ciudades se llamaron Potosí.
Por ejemplo, el 3 de noviembre de 1592 se fundó el pueblo de San Luis Mesquitique en México. La riqueza del cerro de San Pedro, en el que se encontraron vetas de plata, hizo evocar la del Potosí boliviano así que el nombre fue cambiado a San Luis Potosí, el que conserva hasta ahora.
Esas simples referencias son suficientes para confirmar la fama y gloria que alcanzó Potosí.
Hoy en día, su fama ha menguado bastante, incluso en el mundo globalizado en el que vivimos y pese a las ventajas de la Internet. Su gloria es una remembranza del pasado, de un pasado que la ciudad de Potosí —la original, la boliviana— no ha aprendido a capitalizar a través del turismo.
Potosí recuerda este 10 de Noviembre los 201 años de su gesta libertaria, una sobre la que no se ha dicho la última palabra, y, pese a todo el tiempo transcurrido y a la persistente riqueza de su cerro, sigue siendo una de las regiones más pobres del país.
Bueno sería que, en este nuevo aniversario cívico, no nos detengamos tanto en el pasado y veamos, de una vez, lo que tendríamos que hacer para proyectar a esta histórica región hacia el futuro.
 
El autor es periodista | © www.columnistas.net