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viernes, 8 de junio de 2012

confirmada la noticia de hace dos días. Brasil ha concedido asilo al senador Pinto. Itamaraty pide salvoconducto para trasladar al parlamentario hasta Brasil, caso contrario permanecerá sin límite de tiempo en la Embajada de La Paz. Victoria para la Democracia. Derrota para Morales.


La embajada de Brasil entregó la noche del miércoles, por escrito, al vicecanciller Juan Carlos Alurralde el documento que confirma que ese país concedió asilo político al senador Róger Pinto, quien pidió protección en esa legación diplomática el 28 de mayo.
El vicecanciller Alurralde recibió el documento a las 19:00 horas del miércoles en su despacho, según dijeron fuentes de la Cancillería de Brasil, de manos de un diplomático brasileño, que solicitó al Gobierno de Bolivia la entrega del salvoconducto para que el senador Pinto pueda salir de Bolivia.
Alurralde preguntó qué sucedería si ese salvoconducto no fuera entregado. La respuesta fue que Pinto permanecería de manera indefinida en las instalaciones de la embajada de Brasil en La Paz. También se le comunicó al vicecanciller que el Gobierno de Brasil esperará que Bolivia informe sobre la concesión de asilo y que si no lo hace en un “tiempo prudencial”, será la embajada la entidad que lo haga. No se reveló cuánto será ese “tiempo prudencial”.
La Cancillería boliviana fue informada hace varios días, de manera extraoficial, por parte de autoridades brasileñas, que el asilo político había sido otorgado y el miércoles se hizo por escrito ante la insistencia de diplomáticos brasileños de visitar a Alurralde.
El miércoles, Página Siete informó que Pinto recibió el asilo político y que un avión del Gobierno brasileño recogería al senador para trasladarlo a Brasilia; el periódico confirma la validez de esa información.
Pese a la entrega de la documentación por parte de Brasil a las autoridades bolivianas, la ministra de Comunicación, Amanda Dávila, se contactó el miércoles, alrededor de las 21:00 horas, con Página Siete para negar que el Gobierno hubiera conocido esa información. La llamada de Dávila se produjo dos horas después de que Alurralde recibió la documentación por escrito.
Pinto pidió asilo porque considera que su vida está en peligro y que el sistema judicial boliviano no le da garantías de procesos justos. Además, un fiscal expidió una orden de detención por un supuesto caso de corrupción sucedido en Pando, que debía ser efectiva el lunes 28, el día que ingresó a la embajada en La Paz en busca de refugio.
Aparte de ese juicio, Pinto enfrenta unos 20 procesos judiciales con acusaciones de desacato, difamación y corrupción, que debe atender en las ciudades de Cobija, La Paz, Santa Cruz y Sucre.
La fuente de la Cancillería de Brasil que habló con Página Siete señaló que ese país considera “válidas” las preocupaciones de Pinto sobre el peligro que supuestamente enfrenta su vida y que “existen irregularidades” en los procesos judiciales iniciados contra él. Un equipo de abogados contratado por la embajada de Brasil analizó los juicios contra Pinto y detectó esas “irregularidades”.
El Gobierno ha criticado el pedido de asilo de Pinto y ha señalado que él busca protegerse de las investigaciones sobre los hechos de corrupción que ha cometido
Punto de vista
Mario Cañipa
Periodista y analista político
La decisión de Brasil de aceptar en sus instalaciones al senador Róger Pinto y darle asilo diplomático demuestra que son correctas y valederas las suspicacias y temores que se tienen desde hace mucho tiempo sobre la vocación hacia el autoritarismo del Gobierno actual. Que Brasil haya considerado que se debía proteger en su embajada al senador demuestra que considera válidas sus denuncias de que está siendo perseguido y que su vida corre peligro.Es bueno hacer notar que ésta es la primera vez en democracia que un ciudadano recibe asilo diplomático al interior de las instalaciones de una embajada y que se lo mantiene por varios días dándole protección. Otros bolivianos han obtenido refugio o asilo en años recientes, pero ello no ha ocurrido en trámites iniciados en Bolivia sino en el exterior.
La repercusión del golpe de imagen que sufre el Gobierno boliviano ante el asilo otorgado al senador es muy fuerte; como existe la idea de que el manejo del Gobierno es autoritario, la decisión de Brasil confirma aquello.
Y sobre el asilo concedido, lo que debería hacer el Gobierno es informar adecuadamente e inmediatamente qué es lo que Brasil le ha comunicado respecto al pedido de asilo del senador. Transparentar esta situación en vez de negarla, siendo ya un hecho evidente, sería lo mejor que puede hacer la Cancillería.