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lunes, 4 de junio de 2012

Emilio Martínez nos muestra el intento de ALBA de imponerse sobre la OEA y destruir el organismo de DDHH que justamente observa los desmanes de gobiernos autoritarios. Asamblea 42 en Tiquipaya


Los países del bloque chavista ALBA lanzaron hoy una ofensiva contra el sistema interamericano de DDHH, en medio de la 42º Asamblea de la OEA que se realiza en la población boliviana de Tiquipaya.
El presidente anfitrión, Evo Morales, atacó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, afirmando que debe desaparecer porque sólo defiende “los derechos del imperio”. También dijo que la OEA “debe refundarse o desaparecer”.
Por su parte, el canciller venezolano Nicolás Maduro acusó al sistema interamericano de DDHH de “degradación”, mientras que su par ecuatoriano, Ricardo Patiño, repitió el guión diciendo que la Organización de Estados Americanos “se reinventa o desaparece”.
Sucede que en los últimos tiempos han proliferado las denuncias fundamentadas ante organismos interamericanos sobre múltiples atropellos cometidos por los regímenes autoritarios del ALBA.
Ahora, esos gobiernos están abriendo el paraguas ante eventuales fallos e informes de la Corte y la Comisión Interamericanas de Derechos Humanos. Y están dispuestos a amenazar a la OEA con destruirla si es preciso…

Barras bravas y profecías mayas

Poco antes del inicio del encuentro, el increíble canciller Choquehuanca volvió a las andadas, declarando que“según las profecías mayas estamos viviendo los últimos años del no-tiempo” y que “el 2012 viene cargado de energías”.
La jornada inaugural ha contado con baja asistencia, ya que apenas hay representantes de 21 de 34 países. Además, varios de ellos no son cancilleres sino funcionarios de segundo orden, sin poder de decisión. Hay olor a fracaso.
Otra “nota de color” antidemocrático la pusieron las barras bravas oficialistas, que insultaron a las delegaciones de Estados Unidos y Canadá.
El panorama aparece complicado para el régimen de Evo Morales, que apostaba a sacar réditos propagandísticos de la cita en Tiquipaya. En vez de eso, sucede que una delegación de los indígenas defensores del TIPNIS denunció ante la OEA los abusos gubernamentales contra el área protegida, en lo que denominaron la “marcha diplomática”.
Al mismo tiempo, una carpa instalada en Cochabamba por familiares de los presos políticos, perseguidos y exiliados ha contado con una masiva afluencia de ciudadanos que aportan firmas para acompañar a los recursos internacionales que denuncian las violaciones a los derechos humanos.
La respuesta del evismo para tratar de reducir la exposición de las delegaciones extranjeras a la cruda realidad del régimen fue bloquear el acceso al foro de la OEA de varios parlamentarios, como el diputado Adrián Oliva y la senadora Jeanine Añez, que recientemente expusieron sobre los atropellos gubernamentales ante legisladores de Uruguay y Brasil.
Pero las complicaciones para el gobierno no vienen solamente del frente interno, sino también del accionar de organizaciones internacionales. Es el caso del Centro Simón Wiesenthal, que denunció ante la OEA el rol de Irán en la escuela militar del ALBA, que funciona en Bolivia.
“Nuestro Centro hace un llamamiento para que la OEA lleve adelante una investigación urgente acerca del rol de Irán y de los posibles nexos con el terrorismo en esta academia militar, que pueden poner en riesgo la seguridad de las Américas”, dice el comunicado de la organización judía…
notishots@gmail.com