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sábado, 17 de agosto de 2013

inaudito. llena de estupor, causa desazón. lo que está ocurriendo en Santa Cruz con el llamado "juicio del siglo". 39 imputados que no hallan Justicia. Crimen. Tortura. Prisión y persecusión que lleva casi 4 años. Es culpa del Gobierno Masista



Caricatura de un proceso penal

Mauricio Aira


Más de 3 años han pasado desde que se dio la orden de matar a Eduardo Rozsa Flores en el Hotel Las Américas de la ciudad de Santa Cruz. Lo que parecía que iba a resultar en un rápido proceso judicial ha devenido en el más prolongado, más injusto, más caro (económicamente claro está), complejo e intrincado asunto judicial, que está derivando en una caricatura de juicio que afecta a las familias de 39 implicados, muchos de ellos fuera de Bolivia, otros más detenidos en las cárceles del Eje Central. Que después de tanto tiempo no exista una sola sentencia condenatoria es muestra de lo caótico del caso.
Por la connotación que ha adquirido este proceso se está convirtiendo en un referente negativo para la judicatura nacional y un pésimo precedente de la politización del tema siendo lo más notable la destitución del fiscal Marcelo Soza que se había convertido en el acusador principal, en un funcionario “todopoderoso” con atribuciones extraordinarias capaz de disponer de la libertad de las personas bajo la acusación más baladí tanto que sobre Soza pesan hoy serios cargos de ser un extorsionador que se locupletó a expensas de las víctimas involucradas en lo que se conoce como Caso Terrorismo Uno.
Hasta la fecha al menos 6 libros han sido publicados y realizadas varias encuestas sobre si existe confianza en la forma en que se está investigando el caso con el claro resultado de no existir fe en el poder judicial. Se realiza la investigación sin interferencias políticas, con apego a las reglas de la justicia? La respuesta ha sido contundente. Existe interferencia del Poder Ejecutivo con prescindencia del órgano judicial, a pesar de la enorme carga acusatoria puesta por el Ministerio Público para sacar adelante el juicio y producir sentencias condenatorias hasta la fecha no existen evidencias objetivas y contundentes.
La población cruceña está resultando la más afectada por el caso Terrorismo Uno, por cuanto los inculpados pertenecen a grupos identificados como empresarios, políticos, dirigentes de instituciones cívicas. El escenario del juicio es hoy Santa Cruz, aunque bajo la batuta del Juez Sixto Fernández del Tribunal de Justicia de La Paz, quién preside un juicio oral que acusa visos de prolongarse en forma indefinida.
Lo más notable es que el crimen mismo, o sea el asesinato de tres ciudadanos no bolivianos aquel 16 de abril de 2009, no está focalizado en el juicio, las incidencias se refieren a los antecedentes, en un plano muy politizado donde la verdad no aparece con nitidez, se advierte un encubrimiento bien planificado y mejor ejecutado con el “implante de pruebas periciales” y la desaparición de testigos claves que la defensa de los 39 no consigue  ofrecer testimonios.
Por la dignidad de la Justicia, por el prestigio del Estado, es tiempo de poner fin al melodrama que se vive con el caso Terrorismo Uno. No es adecuado prolongar en forma indefinida la pesadumbre y la tristeza que aflige a tantas familias bolivianas. Es tiempo de hacer brillar la Justicia y liquidar un proceso que sólo se ha convertido en un hazmerreír, un show que ciertamente no es ningún entretenimiento ni diversión. (Del autor: además de los 6 libros de autores nacionales, al menos 62 diferentes medios del mundo entero se han referido al caso Terrorismo desde 2009 a la fecha)
Mauricio. aira@comhem.se
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