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sábado, 15 de febrero de 2014

Bolivia no está aislada en su vivencia de salvar la Democracia, por ello lo que ocurre en su entorno es importante. llama la atención que Choquehuanca pronto, salió en defensa de Maduro, para tapar la masacre que sucedía en Caracas en contra de los estudiantes.

Una marcha pacífica de los estudiantes universitarios y la oposición terminó en un baño de sangre en Venezuela por la intolerancia de un Gobierno que no quiere darse cuenta de que, en el fondo, hay una grave crisis social y económica que afecta a millones de venezolanos. Tres muertos, más de 60 heridos y más de un centenar de detenidos es el saldo lamentable del fatídico miércoles 12, quizás la jornada de protesta más importante que haya enfrentado Nicolás Maduro desde que asumió el poder el 19 de abril de 2013.
El conflicto presenta complejas aristas, pero llama la atención la rapidez con la que el canciller boliviano, David Choquehuanca, se plegó a la tesis de Caracas que plantea una supuesta asonada golpista. Dicha interpretación es la que el Gobierno de Maduro ha presentado al mundo para justificar la brutal represión de que hemos sido testigos gracias a las redes sociales en internet, ya que en esa jornada también se censuró a los medios televisivos que mostraban las imágenes de las marchas opositoras.

En la sociedad global en la que vivimos es cada vez más difícil tapar el sol con un dedo. Venezuela está al borde del colapso, no por los supuestos afanes golpistas, sino por la brutal inflación (más del 56,3% en los últimos 12 meses), la extendida inseguridad (más de 20.000 homicidios al año) y la escasez de productos de primera necesidad (varios alimentos, papel higiénico, servicios básicos, entre otros). Los ciudadanos, no los políticos opositores, son los principales afectados por esta gravísima situación, lo que explica el amplio malestar social que hoy vive Venezuela.

La crisis ha puesto en jaque a los medios de comunicación escritos, que ya no cuentan con insumos para producir periódicos en un abierto atentado contra la libertad de prensa, último dato del retroceso democrático en Venezuela. El modelo económico, político y social del chavismo ha fracasado rotundamente. Eso explica la actual situación de incertidumbre, mientras el Ejecutivo apuesta con desesperación por la confrontación, la persecución de opositores y el cierre de medios.

Las soluciones violentas no traen más que luto y dolor para los ciudadanos. Como reclaman la Iglesia católica, los empresarios y un amplio sector de la oposición, el diálogo amplio y sincero debe ser la vía para resolver la crisis venezolana. No darse cuenta de esta realidad puede llevar a ahondar la polarización, a disparar los hechos de violencia y a marcar un retroceso dramático de la democracia venezolana.

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero