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jueves, 20 de febrero de 2014

Ovidio Roca inspirado está en su "Delirio Plurinacional" cuando pinta el cuatro ideológico partidista en que se mueve el MAS para justificar su apego al poder y todo el "llunkerío de que hace gala" para la tercera elección de Evo. es obligación desvirtuar la demagocia y promover una Comunidad sin odios raciales.

La intelectualidad plurinacional cocalera, ha llegado a su fase extrema de iluminación, delirio y éxtasis, pero principalmente de llunkerío total y vergonzoso. Se dedican a loar y ensalzar al líder cocalero y lo proclaman la reencarnación del arquetipo indígena, Túpac Katari; y alguien asevera que la receta del socialismo comunitario es absolutamente original y el sumun de la perfección ideológica y política en esta parte del universo; afirmando que: “La oposición y nadie, tiene una propuesta diferente a la que tiene el MAS; el proyecto del MAS es el horizonte insuperable del Siglo XXI”.
Se puede evidenciar, sin embargo, que la propuesta elaborada por el pequeño grupo de burócratas q’aras que controla al líder cocalero y detentan el poder, no tiene nada de original y es un mero ch’enko (revoltijo) de viejas recetas comunistas, estatistas, populistas y de contenido racista; todas largamente probadas y fracasadas, luego de causar muerte y miseria en los países donde se aplicó.
La visión del estado plurinacional cocalero, no va más allá de la promesa de repartir la riqueza: la tierra, los recursos naturales y las pegas y negocios estatales, sin pensar en la necesaria creación de la riqueza por la inventiva y el trabajo. Utiliza políticamente la confrontación étnica y en su plan de avasallar al oriente opositor, alienta la ocupación territorial, la traslación de población (mitimaes) y la toma de las tierras de los pobladores, originarios indígenas y criollos. No se trata de trabajar la tierra y producir alimentos, pues ahora es tiempo de repartir, invadir, avasallar y luego vender, para luego empezar el mismo ciclo. Los grupos corporativos e informales, contrabandistas, mineros depredadores, cocaleros y narcotraficantes, se sienten “a sus anchas” en este ambiente de anomia porque hacen lo que les viene en gana, donde y cuando quieren.
En su ejecución, el proyecto plurinacional cocalero ha debilitado y arrasado con la institucionalidad democrática boliviana, la propiedad privada, las reglas del juego y la confianza, y por tanto está inviabilizando la inversión productiva y el progreso nacional.
En sus iniciales propuestas electorales, los masistas levantaron un engañoso discurso pachamámico de respeto a la madre tierra y ahora en el ejercicio del poder, vemos como se la destruye y se contamina el medio ambiente, tanto con la minería irresponsable, la coca y los consiguientes vertidos químicos usados en sus procesos de industrialización. Se habla de un gobierno de indígenas, pero cuando estos no son sumisos al gobierno se los ataca y se invade sus territorios (TIPNIS) y cuando reclaman por sus derechos se los apalea como en Chaparina, sin que nadie sepa quien fue.
Se practica el Estatismo y el dirigismo de la economía y para mantenerse en el gobierno se realiza la concentración total y absoluta del poder. Ya no existen ciudadanos, iguales ante la ley, libres y responsables de su destino. La gente tiene ventajas por su etnia (aimara, quechua) y desventajas si es boliviano mestizo, y entre ellas persecuciones judiciales si osa reclamar.
Se aplican principios totalmente contrapuestos a los de los países exitosos que promueven la educación, el trabajo y la innovación, como forma de crear riqueza, y por lo contrario utilizan un criterio rentista, asegurando que la riqueza está dada, que somos un país rico y lo que corresponde es distribuir esta riqueza. Riqueza constituida por los recursos naturales, gas, tierra, minas, bosques, agua y las empresas y bienes de los opositores. Todo debe ser repartido por el gobierno, por supuesto más a sus seguidores.
Como vemos se trata vender ilusiones, crear mitos y convencer a la gente que con el denominado proceso de cambio, vivimos en el mejor de los mundos. El mundo castrochavista de la “suprema felicidad social del pueblo”.
Si esta propuesta populista y esta cultura fracaso en todas partes, la eterna pregunta es porque una parte del pueblo llano la acoge y la sigue, y por qué amplios sectores empresariales buscan acomodarse con el gobierno aun renunciando a su libertad y la decencia.
La explicación es que utilizando técnicas de desinformación masiva y apelando a las promesas y una buena dosis de terror, es posible moldearla percepción pública. De aquí el especial empeño de los regímenes totalitarios de manejar a su arbitrio la opinión pública, la educación, los medios de comunicación y también su propia justicia.
Adicionalmente el gobierno del MAS tuvo la suerte de recibir la bendición de los altísimos precios internacionales del gas y los minerales y la gente al ver este extraordinario flujo de dinero “siente” que Evo es el artífice de los precios mundiales.
Durante esta etapa histórica, cuando la captura del poder se hace vía electoral, no hay mejor manera de lograr que las personas acepten e incluso apoyen abusos y aberraciones, que manipulando a las personas con el mensaje ideológico. Es lo que siempre han hecho los comunistas y los nacional-socialistas, nazis. Stalin el campeón de los asesinatos en masa, decía que la “democracia” soviética y su constitución era “la única constitución democráticamente perfecta en el mundo” y así también lo proclaman nuestros estalinistas q’aras, cuando dicen, “el proyecto del MAS es el horizonte insuperable del Siglo XXI”.
Las ideas y las ideologías pueden construir y también destruir, pueden fabricar riqueza y también fabricar miseria, pueden hacer a los hombres libres o sumisos y fanatizados por un estado totalitario, laico o clerical.
Y lamentablemente nos olvidamos que la propuesta valida y que ha mejorado la vida y disminuido la pobreza en el mundo libre, es aquella que exige responsabilidad a los ciudadanos y contempla: respeto a la persona, no coartar su libertad, garantizarle su seguridad, sus bienes, su derecho a prosperar gracias a su esfuerzo y creatividad, con producción sostenible, con respeto al medio ambiente y no con populismo, economía extractiva, coca y narcotráfico.
Es responsabilidad de todos y especialmente de los líderes democráticos, desvirtuar la demagogia de los populistas plurinacionales y promover una sociedad boliviana con viabilidad económica, ambiental, social y sin odios raciales.