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jueves, 13 de marzo de 2014

El Deber reacciona al mostrar el fin de la intriga contra SC, montada desde el Gobierno. Soza fue el instrumento de todo un aparato de odio en contra de SC. aunque no lo dice el Consejo Editorial, había bien en llamar a las cosas por su nombre. autores de esta infamia son Evo, Alvaro, la plana mayor del MAS.

El daño más grande que se le ha podido causar a los cruceños ha sido marcarnos con el estigma de separatistas. Esa persistente confabulación que viene desde hace décadas, encontró a su mejor intérprete en estos tiempos al etnocentrismo andino, cuando los líderes del Estado Plurinacional, decididos al ‘cambio’ en Bolivia, determinaron que era necesario doblegar a Santa Cruz para imponerse en todo el país. Cuando el Movimiento Al Socialismo (MAS) se dio cuenta de que no solo en nuestra capital sino en todo el oriente había un sentimiento contrario o indiferente a sus postulados, empezaron las acciones en contra de Santa Cruz, Beni y Pando.

Está claro para los cruceños, desde hace mucho tiempo, que el atentado contra el domicilio del cardenal Julio Terrazas y las ejecuciones en el hotel Las Américas fueron obra de los organismos de seguridad del Estado. A casi cinco años de los violentos hechos, cuando el fiscal Marcelo Soza no pudo probar nada imputable a decenas de ciudadanos que continúan detenidos, cuando entró en contradicciones y finalmente abandonó el caso abrumado por acusaciones concretas de extorsión, en toda Bolivia se sintió la sensación de que una gran tramoya antinacional se estaba derrumbando.

No ha sido una sorpresa para nadie que el fiscal Soza aparezca hoy en Brasil. Se les advirtió a las autoridades políticas y judiciales que Soza se fugaría de Bolivia porque no se atrevería a enfrentar a sus acusados. El fiscal Soza no interesa como persona porque no tiene ningún relieve, sino como el peón implacable, desconsiderado, inmoral, obediente a los mandatos de un Gobierno que lo utilizó hasta consumirlo en sus propias intrigas. 

Soza ya no sirve, huyó, pero, ¿qué va a hacer ahora el Ministerio Público? ¿Va a continuar un juicio sobre la base de falacias y mentiras reconocidas por el propio Soza?

Soza no aguantó más. Paradójicamente, está solicitando asilo en el mismo país donde tantos bolivianos se refugiaron por su culpa, inculpados con calumnias.  Ahora tenemos que llegar hasta los personajes que armaron la confabulación. Hay que saber quiénes fueron los cerebros del ultraje más grande que se ha cometido contra el pueblo cruceño. Debemos saber de los verdaderos separatistas y terroristas. Santa Cruz tiene que exigir, por su propia dignidad y honra, por el injusto padecimiento de tanta gente, que se aclare quiénes fueron los estrategas de algo que atentó contra la unidad nacional, un delito capital.

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero