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sábado, 18 de agosto de 2007

Dante Pino escribe Silvia Lazarte a las patadas!

Primera Plana pone ante sus ojos, la noticia, el acontecimiento mayor de cada dia ocurrido en Bolivia. Por las características del blog, este acontecimiento va resumido con un punto de vista periodístico. El portal Boliviahoy.com escribe:

Cuando un ciudadano, en este caso ciudadana, asume el honor de dirigir una Asamblea Constituyente, debe saber que su responsabilidad supera la del propio Presidente de la República, porque al final este es el primer administrador de la cosa pública, pero ella tiene en sus manos la elaboración de la ley de leyes, que establece la base sobre la cual se construye la democracia. Por supuesto que no era la indicada. Que la figurita originaria, no podía rellenar la ausencia de educación, de criterio, de valores morales y de respeto.

Sus antecedentes personales, se reducen al activismo sindical cocalero, producto de los cuales fue acusada de haber participado en la muerte de tres militares y un policía en enero de 2002, fue encarcelada y confesa de su actividad. Esta es la mujer que dirige el máximo cargo de honor que puede otorgar el Estado a una persona.

Hay quienes quieren convertir la complicidad en un crimen, como si este fuera un acto de lucha social y le colocan una aureola de heroísmo, para presentarla a la comunidad internacional, como la "mujer de pollera" consecuente con sus convicciones y compañera de Evo Morales. Este simplismo ha servido para acallar la verdad de sus antecedentes.

Lo cierto es que la permisividad política y los entretelones de las negociaciones que se hicieron, sumadas a cierto complejo de clase que tiene PODEMOS como agrupación ciudadana, sellaron su investidura y ahora el país ha observado azorado, cómo desde el atrio en el que se sienta, asume el papel mas vergonzoso que una ciudadana puede hacer, por el envilecimiento de la adulación (llunkerio) y el servicio desfachatado que profesa al Presidente Morales.

Sus ademanes, su vocecita chillona y la ignorancia que la envuelven, ha convertido su figura en un ejemplo de mala educación, atrevimiento y desparpajo para asumir decisiones sin el menor conocimiento y respeto de la ley de convocatoria y el reglamento de debates que juró respetar.

No me digan, que soy racista ni que tengo resentimiento étnico alguno. Soy un ciudadano que tengo el derecho de expresar mi repudio a una señora que está ocasionando una confrontación entre bolivianos, por su obsecuencia servil a su partido y las consignas que recibe desde él.

Por supuesto que no esta sola en esta tarea de la destrucción nacional. Tiene al lado al ex rector de la Universidad Mayor de San Andrés, al constituyente Prada catedrático de esa universidad, que se inclinan reverentes ante las polleras de la ciudadana Presidente, asintiendo y consintiendo sin el menor rubor las barbaridades que hace y dice la señora.

Triste papel, tener como autoridad superior a un analfabeta funcional. Pero es cuestión de ellos. Lo que no pueden es además de inclinar la cerviz, es insultar la inteligencia de otros ciudadanos pretendiendo darnos lecciones de historia y sociología barata. Ahí se equivocan. Han perdido la autoridad moral que necesita un constituyente para dirigirse al pueblo.

Son parte de la comparsa Constituyente. Pero todo esto, ya no tiene remedio, quienes se empecinan en buscarle el bálsamo restaurador están arando en el desierto. La Asamblea nos ha dado lo único que podía: CONFRONTARNOS.