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domingo, 16 de septiembre de 2007

En Nueva York se acaba de publicar

Primera Plana pone ante sus ojos, la noticia, el acontecimiento mayor de cada dia ocurrido en Bolivia. Por las características del blog, este acontecimiento va resumido con un punto de vista periodístico. "La oposición está cansada de las acusaciones de Evo de subversión y golpe. No hay nada de nuevo en las denuncias" queno tienen asidero y que datan desde siempre. El texto:

La oposición boliviana rechazó hoy las frecuentes denuncias del presidente Evo Morales sobre un complot para derrocarlo y señaló que el gobierno no ha presentado hasta el momento ninguna prueba para sustentar tal acusación. "Nosotros ya ni tomamos en serio esas denuncias", declaró a Efe el senador Óscar Ortiz, de Poder Democrático y Social (Podemos, derecha), la mayor alianza opositora en Bolivia. "A estas alturas, ya debería haber algún procesado o, al menos, algún acusado" de promover el supuesto complot contra Morales, apuntó Ortiz, al recordar que el gobierno no ha podido probar hasta el momento que exista una conspiración para derrocar al mandatario. Mientras, desde la ciudad oriental de Santa Cruz, feudo de la oposición al presidente indígena, fuentes del comité cívico de esa región comentaron a Efe que sus dirigentes no van a opinar más sobre el tema, porque las acusaciones del gobierno "no tienen fundamento". Las denuncias del supuesto complot se basan en un documento atribuido a un grupo radical minoritario de Santa Cruz, que traza un plan para "tumbar al indio" Morales. En él se citan estrategias para la caída del gobierno, como "hacer fracasar la Asamblea", abrir otro frente de conflicto entre las ciudades mineras de Oruro y Potosí, y retomar las movilizaciones por las autonomías regionales. "Cuando la presión sea intolerable, el gobierno caerá por gravedad", anota el supuesto documento de la llamada "Nación Camba", un grupo radical regionalista asentado en Santa Cruz. Pero el vicepresidente Álvaro García Linera fue más allá, al implicar también, de manera indirecta, a Estados Unidos, cuando manifestó que ese país financia a ideólogos opositores y ex funcionarios contrarios a Morales. A continuación, en clara referencia al embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, el propio Morales dijo que algunos embajadores llegan a Bolivia a "hacer política" y financian propuestas contra el gobierno, lo que calificó de "conspiración". Mientras, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, ha reiterado en las últimas semanas su "preocupación" por los intentos de "la oligarquía y el imperio" encaminados a frenar los cambios que impulsa en Bolivia su amigo y aliado Morales. Para Ortiz, estas acusaciones no son más que "cortinas de humo" de las que se sirve el gobierno para ocultar sus deficiencias de gestión y trasladar a un segundo plano las recientes protestas contra Morales. Durante más de tres semanas, Sucre vivió prácticamente a diario manifestaciones antigubernamentales y en defensa de que esa ciudad vuelva a ser la sede de todos los poderes estatales en detrimento de La Paz, que los alberga el Congreso y la sede de gobierno desde la mini-guerra civil de 1899. Además, a finales de agosto, seis regiones de las nueve que tiene Bolivia llevaron a cabo una huelga de 24 horas contra el mandatario. En una entrevista que publica hoy el diario El Deber, de Santa Cruz, el ministro de Defensa, Wálker San Miguel, reconoce que las informaciones del supuesto complot para derrocar a Morales partieron de la Policía, pero no han podido ser confirmadas. También el jefe del Ejército, el general Freddy Bersatti, afirmó que continúan las investigaciones al respecto, pero descartó que la vida del presidente esté en riesgo. "Tenemos muy buenas pesquisas (...). No se encuentra en peligro la vida del presidente", aseguró Bersatti, citado por la agencia de noticias Fides. Un informe difundido hoy por el diario La Razón, de La Paz, establece que, en casi veinte meses de gobierno, Morales y sus ministros han insistido en que existe una conspiración en su contra, pero no han aportado documentos o pruebas para avalar tal teoría. Por su parte, el senador Wálter Guiteras, también de Podemos, advirtió hoy de que su alianza no está interesada "para nada" en que Morales salga de la presidencia, porque el tiempo juega a favor de la oposición. "Solo hay que esperar procesos de desgaste, porque en un país pobre como Bolivia ningún gobierno ha tenido la capacidad, desde 1982, de reelegirse", puntualizó Guiteras.