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domingo, 25 de mayo de 2008

ponchos rojos en sucre obligados a ponerse de rodillas y pedir perdón por las muertes de noviembre pasado

Primera Plana pone ante sus ojos, la noticia, el acontecimiento mayor de cada dia ocurrido en Bolivia. Por las características del blog, este acontecimiento va resumido con un punto de vista periodístico. de las diversas crónicas que nos relatan lo sucedido en Sucre la Capital entre la noche del viernes al sábado por la tarde, publicados la versión de El Deber y la impresionante fotografía de dirigentes del mas, sin camisas, de rodillas, enarbolando banderas de Chuquisaca y la quema de ponchos rojos en plena plaza 25 de mayo.

Violencia al pretender Evo "una visita" no deseada y resistida por el pueblo de Chuquisaca


Pablo Ortiz. Sucre
A seis meses de las muertes en los enfrentamientos de La Calancha, Sucre volvió a vivir una jornada de violencia, cuando militares y policías trataron de tomar por la fuerza el estadio Patria para que el presidente, Evo Morales, realice un acto con campesinos e indígenas. El lugar estaba cercado por chuquisaqueños que juraron impedir que Morales pise Sucre sin antes pedir perdón y responsabilizarse por los tres caídos en ‘noviembre negro’. Y cumplieron su promesa. A fuerza de pedradas, dinamitazos y petardos, lograron echar del lugar a policías y militares, que se replegaron de manera desordenada, en medio de una lluvia de piedras y ruegos de dirigentes del Comité Interinstitucional para que no se los agreda.La jornada de ayer fue, en parte, una réplica de los hechos de noviembre. Por un lado estaba la ciudad movilizada, con los universitarios que esta vez no iban solos, porque sus padres y hermanos menores los acompañaron en las calles, afanados en proveerles barbijos, vinagre, bicarbonato y agua, para combatir los gases lacrimógenos. Del otro lado estaba la Policía, que se negó a reprimir a los ciudadanos. Fue así que el Gobierno recurrió a los militares para tratar de despejar el estadio. Ellos fueron los que gasificaron y causaron más tensión, porque la población temía que utilicen sus armas de fuego. Pero el pertrecho les duró sólo 90 minutos y luego tuvieron que huir. La improvisación fue tal que una parte de la tropa tuvo que retirarse a pie y el resto en volquetes. Incluso no tenían ambulancias, y sus heridos tuvieron que ser auxiliados por civiles movilizados, que se compadecieron de ellos y los subieron a taxis para que sean evacuados a los hospitales.Cuando la cúpula del Gobierno comprobó que no podría llegar a Sucre, pese a sus reiterados anuncios durante la semana, el conflicto había migrado del estadio hacia el primer puente de salida al aeropuerto. Ahí estaban apostados indígenas que lograron repeler la avanzada de los jóvenes a fuerza de pedradas, pero luego fueron superados en número y obligados a huir. Hasta allí llegaron los conscriptos del RI2, a los que, una vez superados, los hicieron marchar co la bandera chuquisaqueña. La mediación del senador Fernando Rodríguez y del rector Jaime Barrón, los sacó ilesos.Sin policías ni militares, aparecieron los más violentos, racistas y delincuentes. Hubo robos, golpizas e insultos, pero también gente que los contuvo y evitó muertes. Pronto el conflicto estalló en la zona de Santa Bárbara y después se focalizó en El Abra, en las afueras de la ciudad. Allí, campesinos y militantes masistas se parapetaron en un cerro cerca del barrio 6 de Agosto, pero fueron rebasados a fuerza de dinamitazos. Al final, cerca de 30 fueron capturados y obligados a marchar hasta la plaza 25 de Mayo.Desde el Palacio Quemado, el ministro de Gobierno, Alfredo Rada, acusó a la alcaldesa, Aidée Nava, de organizar grupos de choques para impedir la presencia del mandatario. Nava lo negó.Uno de los rehenes que fue obligado a marchar en la plaza 25 de Mayo fue el alcalde de Mojocoya, Ángel Vallejos, que sentó una denuncia por agresión. Y en las provincias la rabia crece. Ahora amenazan con cercar la ciudad por la humillación de sus compañeros y han iniciado un bloqueo de caminos en Yamparáez, a 30 km al este de Sucre.
Medio centenar de heridos, tres gravesLa jornada de enfrentamientos en Sucre dejó unas 50 personas heridas que fueron llevadas para su atención a los hospitales Universitario (UNI) y Santa Bárbara. El médico de turno del UNI, Gustavo Hevia, dijo que atendió a 21 pacientes la mayoría de ellos provenientes del área rural, excepto un universitario y un oficial del ejército.Hevia informó que los heridos comenzaron a llegar a partir de las 9:00 y el último fue atendido a las 15:00. Hasta el final del día solamente quedaban dos pacientes internados; el oficial de ejército del Regimiento de Infantería Sucre, Juan Carlos Arévalo, con politraumatismo en la columna vertebral, y la senadora Tomasa Yarwi, por intoxicación por granadas de gas lacrimógeno.El universitario Marcelo Iván Rivero (21) fue atendido por herida traumática en la mano izquierda, causada por un balín.En cambio en el hospital Santa Bárbara fueron atendidos 10 pacientes y todos fueron dados de alta porque su estado de salud no revestía ninguna gravedad.El médico de emergencia, Víctor Hugo Vargas, explicó que las heridas de los pacientes fueron provocadas por esquirlas de granada de gas, balines, piedras y bolazos.