Páginas vistas en total

domingo, 13 de julio de 2008

características de un "estado fallido" (Ira. nota)

Es Bolivia un Estado Fallido? (2da. nota)
Mauricio Aira

Durante la cumbre celebrada en Tucumán aseguró Hugo Chávez que había visto la frase Bolivia como estado fallido en algún artículo de algún influyente pensador imperialista. La referencia no podía ser más generalizada, aunque sirvió de inspiración para que buscásemos la fuente de tal declaración y sí encontramos que entre los estados fallidos se nombran Afganistán, Irak, Haití, Somalia, Yemen, Timor Oriental y las Islas Salomón, y que el término es polémico que calfica a un estado débil en el cual su gobierno central tiene poco control sobre su territorio. Estado fallido es por tanto un tërmino ambiguo e impreciso, sería aquel sin un gobierno efectivo contrario de otro que acapara y utiliza todo el poder.

Lo paradojal es que si un estado mantiene el monopolio del poder y lo controla todo y tiene éxito no es un estado fallido donde sí actúan fuerzas opuestas guerrilla o milicia o terrorismo donde el concepto de estado se hace dudoso y se convierte en un estado inseguro, fallado. Los observadores dicen que con la etiqueta de fallido se califican países legítimos, incluso democráticos pero débiles, por tanto no fallidos pueden ser las dictaduras, los gobiernos de facto, los que más duramente ejerzen el monopolio del poder y de las armas.

Se da controversia en las implicaciones políticas y militares de la nación fallida, donde las leyes de su gobierno no son tomadas en cuenta y la acción violenta por obra de factores externos le restan toda legalidad. Más generalizado está cuando se refiere a un estado ineficaz, donde se tiene el control militar y policial sin grupos armados pero incapaz de hacer cumplir la ley sea por corrupción, mercados informales, criminalidad, o burocracia impenetrable, ineficacia judicial, interferencia militar en la política, citándose los casos de Liberia, Camerún, Nigeria.

Existe el Fondo para la Paz que realiza análisis y ensayos sin fines de lucro y que tiene financiamiento estadounidense, que califica a República Dominicana como “estado fallido” porque se considera una abstracción jurídica y política que se torna estructura funcional en el gobierno que “le ha fallado a los dominicanos, al pueblo y es por tanto un gobierno fallido”. El Fondo lo parangona con Haití, “Que involuciona desde su independencia”. Los dominicanos se rebelan ante la etiqueta “nosotros hemos involucionado y luego nos hemos levantado, aunque volvamos a caer, hemos tenido anarquías pero también promociones”. Lo evidente es que continúa con el membrete no obstante el nuevo esquema jurídico que prevalece intentando convencer al mundo de su ordenamiento. Su desempeño como nación deja mucho que desear.

Se dan tres índices para calificar a los estados fallidos y 12 tópicos determinantes de tipo social que marcan su vulnerabilidad hacia el colapso o el conflicto como ser presión demográfica, desplazamiento masivo, legado de inconformidad o descontento de grupos en busca de venganza, o con migraciones crónicas y sostenidas, o del área económica cuando presentan un desarrollo irregular, decadencia severa o del área política con señales de deslegitimación del estado, el deterioro de servicios, violación de derechos humanos, aparatos armados y de represión actuando como un ejército dentro del ejército y con el escalonamiento de élites que trepan hasta la toma del poder total y amenazan con establecer el autoritarismo.

Cuando Colombia fue clasificada por el índice del Fondo de la Paz, nada menos que como estado fallido número 14 por sus altos índices de criminalidad y la deslegitimación del Estado su gobierno alzó el grito al cielo que se le compare con Costa de Marfil, el antiguo Zaire, Sudán, Irak y Somalia. También por entonces 2005 Venezuela ocupó el puesto 21 mientras que la Dominicana estuvo en el 19, lo que generó airadas protestas. Quedó claro que el índice del tal Fondo no es perfecto, es apenas un indicador y que se estaban realizando esfuerzos para mejorar su utilidad.

Saltamos el análisis realizado en 2006 con la referencia de 146 naciones y nos vamos a la clasificación del 2007 cuando aparece junto a Sudan, Irak, Somalia, Haití y otros la Bolivia de Evo Morales que califica positivo al menos en 8 de los 12 rubros que ingresan en la metodología usada para el acertijo. Si en Haití el exceso de poder estatal de la familia Duvalier que gobernó cual se tratase de un feudo particular, el presidente “democrático” que le sucedió los años 90 preservó la estructura de gobierno lo que generó mayor descontento y terminó sucumbiendo al tumulto, su ingobernabilidad es tal que reclama un contingente de la ONU anclado indefinidamente en su territorio con tropas voluntarias incluyendo la boliviana.

Como “estado fallido” fue considerado Perú por exceso de gobierno centralizado y frustración en las provincias que muestran el retorno del radicalismo (sendero luminoso hoy etnicismo originario), Cuba y Venezuela. Castro jamás perdió el control de su territorio, Chavez ha dado estabilidad a Venezuela al punto que tiene medios y tiempo para entrometerse en otros países como Bolivia donde entrega “donaciones exhorbitantes a campesinos y militares” para ayudar a su discípulo a conservar el poder, pese a la gran oposición del Senado y las Prefecturas. En Venezuela se ha dado un superlativo del poder estatal, el 85% de las exportaciones de petróleo las realiza el estado.

(Continuaremos con el estudio en una IIIa. Parte)


Los doce indicadores que el índice utiliza son:
1. Crecientes presiones demográficas2. Movimiento masivos de refugiados y desplazados internos3. Legados de grupos que buscan venganza o que se siente perseguidos4. Éxodo crónico y sostenido de la población5. Desigual desarrollo económico de distintos grupos6. Declinación económica severa7. Criminalización o pérdida de legitimidad del Estado8. Deterioro progresivo de los servicios públicos9. Suspensión o aplicación arbitraria del Estado de derecho y extensas violaciones de los derechos humanos10. Aparato de seguridad que opera de manera independiente del Estado11. Prominencia de élites sectorizadas12. Intervención de otros Estados o actores políticos externos

1. El proceso autonomista. 2. La interacción de collas y cambas, tenida por unos como obstáculo (racismo originario) y por otros como un beneficio. 3. El revanchismo atizado por todos los medios por el evismo a título de reivindicación y de justicia originaria. 4. Las migraciones o éxodos de población hacia Argentina, España principalmente en busca de trabajo y de seguridad económica por la ausencia de fuentes laborales. 5. Notoria preeminencia en el disfrute de los recursos del estado para grupos afines al partido de gobierno (MAS) dejando de lado por ejemplo a las municipalidades que no le son afines. 6. La carestía de alimentos, la subida del pan, las dificultades para abastecerse de lo más elemental como ser el gas. 7. La inseguridad jurídica y el aumento alarmante de la criminalidad ante inefectivos controles de la Policía Nacional. 8. En lugar de mejorar los servicios públicos han ido perdiendo ejecutoria (administración, cobro de impuestos, evasión de obligaciones tributarias, aduaneras y proliferación del narcotráfico). 9. desmantelamiento del Tribunal Constitucional y críticas permanentes a la administración de la justicia ordinaria (linchamientos, justicia comunitaria) 10. Aparición de grupos llamados "de seguridad del estado" que rivalizan entre sí o están repetidos en el entorno presidencial, en las fuerzas armadas y la policía actuando de modo desconexo y autoritario, caso de terrorismo en Yacuida. 11. Notoria preeminancia de grupos (movimientos sociales) que se benefician del poder y han venido colocando en empleos públicos a sus familiares y compadres y 12. Abierta ingerencia de potencias extrañas como la de Venezuela que subvenciona a los activistas del gobierno y a ciertas unidades de las fuerzas armadas.
El listado preliminar será substanciado con hechos políticos y estadísticas irrefutables.