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sábado, 11 de octubre de 2008

el extremismo alentado por morales no es de ninguna manera un cambio sino la vía al desastre

Las bases del cambio
Los procesos de cambio orientados a la construcción de mejores sociedades y formas de vida con inclusión e igualdad de oportunidades para todos, no se pueden levantar sobre cimientos de odio y de rencor. Sin embargo, el cacareado ‘cambio’ que se proclama en el país parece empinarse desde esas cuestionables bases bajo la consigna de ‘Patria, socialismo o muerte,’ que con el puño cerrado en alto repiten vociferantes los mandantes de turno.
No se puede hablar de cambios para vivir mejor en un ambiente de confrontación permanente, que estimula la violencia, que divide antes que unir y lo consigue exacerbando cuestiones raciales o descalificando de cualquier modo a quienes piensan distinto.En Bolivia, que vive una de sus peores crisis sociales desde la recuperación de la democracia, el propio presidente Evo Morales acaba de ser acusado de promover la guerra y el odio racial, con tal de aprobar a como dé lugar su proyecto de nueva Carta Magna.“Es muy grave que el jefe de Estado de un país signatario de la mayor parte de los tratados de derechos humanos esté convocando literalmente a personas en su territorio a elegir entre su propio proyecto político y la muerte’, expresa un documento de la ONG Human Rights Foundation (HRF).
En la misma línea de la discursiva virulenta anduvo el ministro Juan Ramón Quintana, condenando a la sepultura y hasta escribiendo el epitafio de Leopoldo Fernández en una desquiciada intervención pública.Ya es habitual que Evo Morales cierre sus arengas con el grito de ‘Patria, socialismo o muerte’, al estilo de sus padrinos caribeños para estar en la onda del ‘socialismo del siglo XXI’. Esto es extremismo y el extremismo –ni de izquierda ni de derecha- sirve para construir una patria mejor. (subeditorial de el deber, santa cruz, bolivia)