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viernes, 2 de enero de 2009

hace varias semanas e.justiniano había publicado este artículo que cobra actualidad porque el MAS quiere paralizar por el miedo la voluntad del pueblo

Los bolivianos no debemos permitir que nos paralice el miedo a los cercos o a ser el siguiente preso político del gobierno.

x Zoe*
El régimen de Evo esta dispuesto a todo y lo demuestra sin inmutarse.
En las narices de la comunidad internacional, de las organizaciones de Derechos Humanos, Defensoría del Pueblo, ONGs nacionales y extranjeras, Iglesia Católica y de los azorados ciudadanos bolivianos, esta imponiendo su plan populista -militar, pese a quien pese.
El plan masista ha logrado reunir a los prefectos y cívicos de la oposición, sin levantar el cerco y las amenazas sobre sus regiones. Evo Presidente "negocia" como lo hacía en la lucha sindical, sin levantar las medidas de presión, solo que esta vez con la ventaja de tener la sartén por el mango, es decir, cuenta con el poder económico, militar, policial, judicial y la masa popular agrupada en organizaciones sindicales y gremiales que responden al silbato y la plata del gobierno.
Mantiene además engañados a los gobernantes de países de gran parte de la comunidad internacional, con su ropaje de "indígena humilde e históricamente discriminado". A los políticos del mundo no les conviene aparecer como racistas frente a "un pobre indio" y siguen tragándose el cuento. Además es evidente que muy poco conocen de la realidad boliviana.
El plan del gobierno funciona. Tiene preso al prefecto de Pando, con la complicidad de fiscales y jueces que, deseosos de agradar al gobierno, han manipulado la ley, irrespetando el derecho de Fernández a un caso de Corte como corresponde a un autoridad surgida del voto directo de las urnas. La Corte Suprema de Justicia intenta reencaminar este amañado proceso, pero el gobierno ha salido al frente desautorizando el traslado del prefecto a Sucre, en una clara muestra del pensamiento expresado por don Evo, que es de claro desprecio a la institucionalidad y la ley.
Leopoldo Fernández es el precedente, le seguirán los otros prefectos y dirigentes cívicos. Ya están en la mira el cruceño Marinkovic y ha empezado la persecución a dirigentes cívicos, de organizaciones juveniles y universitarias y hasta a parlamentarios, de Chuquisaca, Tarija y Beni. Si no existe sustento legal, el gobierno los inventa sembrando "pruebas" con la complicidad de militares, policías y fiscales.
Otras víctimas de la intolerancia y prepotencia del gobierno son los periodistas de medios de comunicación independientes. Reporteros, fotógrafos y camarógrafos apaleados, insultados por la turba masista, y dispersados a tiros por los militares en Pando, es la constante de estos días. La censura de prensa del gobierno es descarada. Durante varios días no permitió el ingreso de prensa libre a Pando, tampoco les permite el ingreso a determinados actos. Solo tienen acceso los medios gubernamentales y algunos privados pro oficialistas. Y nadie asume una acción enérgica. Las organizaciones profesionales y sindicales del gremio dicen que ya no saben qué hacer. Los empresarios de medios tampoco, al parecer, no quieren afectar sus bolsillos, es que el dinero de la propaganda gubernamental les adormece la conciencia. Ya hasta resulta cansador mencionar el persistente ataque de Evo a los medios.
El abastecimiento de productos de la canasta familiar es otro factor. Los precios están por las nubes, la gente va al mercado, compra la cuarta parte, suspira por la inflación y la bolsa vacía. ¿Donde están los dirigentes vecinales que antes paralizaban una ciudad si el pan subía 10 centavos?. Han desaparecido, ahora están haciendo cercos y marchas recibiendo suculentos bonos. El miedo al hambre esta dormido.
Las medidas de escarmiento del régimen autoritario instalado en el país- mientras los líderes regionales y políticos opositores estaban en otra cosa-, seguirán adelante, con algunas "pausas estratégicas", como la actual del diálogo, para engañar incautos de la comunidad internacional y también de la nacional, porque en el país hay gente que aun cree en los "milagros".
Es el momento que los prefectos y líderes autonomistas defiendan con entereza los intereses de sus pueblos; a la vez, los ciudadanos demócratas, más allá de la firma de un acuerdo en Cochabamba -que está a punto de naufragar por las jugadas del gobierno-, tienen el deber de participar activamente en la lucha y en la defensa de sus representantes. Los bolivianos no debemos permitir que nos paralice el miedo a los cercos o a ser el siguiente preso político del gobierno.
*Zoe, periodista independiente de Editores Ernestojustiniano.org