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jueves, 12 de febrero de 2009

los yatiris se imponen escribe Paulovich. han logrado quitarnos la Biblia y el Crucifijo. estos brujos están gobernando apegados al diablo

Gran parte del país quedó ingratamente sorprendida al saber que la Biblia y el crucifijo ante los cuales juraban los ministros al ser posesionados en el palacio de gobierno fueron suprimidos de la tradicional ceremonia. Inmediatamente pensé que el yatiri Titirico, asesor del presidente Evo y del canciller de piedra David Choquehuanca, fue el autor de tal agravio a nuestro Dios y a nuestras creencias cristianas, y fui a buscarlo en su consultorio de brujo que funciona en El Alto, a la vuelta del naiclú "Melena", al cual asisten muchos pacientes que sufren de mal de amores y desdichas políticas. El yatiri me confesó ser el culpable de la desaparición de la Biblia y del crucifijo pues según él desde el sábado anterior ingresamos a una nueva época histórica gracias al mamarracho de Constitución que fue promulgada por el presidente Evo en la ceremonia realizada en El Alto, a la cual asistieron muchos indígenas y también batallones de militares y policías. "Vas a saber me dijo que ahora mandamos los yatiris y que cualquier medida gubernamental que pretenda ser dictada debe pasar primero por nuestras manos y seremos los brujos quienes decidiremos lo que es bueno o lo que es malo para el país", lo que me llevó a decir mentalmente: "Ahora sí que estamos jodidos". Sabiendo que el texto de la Constitución aprobada a forro cerrado por los constituyentes en Oruro había sido redactada por tres españoles contratados, dije al brujo aymara que me parecía una irreverencia cultural que nuestros gobernantes juraron sobre ese texto ser fieles cumplidores de la Carta Magna; le dije que me perecía más valedero jurar por Dios y ante Dios ser leales a los preceptos constitucionales, pero el yatiri me respondió que eso era muy atrasado y pertenecía a otra época pretérita. Aunque yo sabía que hablaba con un brujo de ignorancia enciclopédica pues no leyó jamás un libro y aconseja a sus amigos que no lean los periódicos porque en ellos atacan al presidente Evo, le dije con voz tranquila: "La Biblia es un conjunto de libros reunidos en uno solo. Éste no es antiguo ni moderno, es un libro eterno y con la mano puesta sobre sus páginas nuestros gobernantes deberían jurar ser fieles a nuestro pueblo". El brujo se burló de mis palabras, asegurándome que muy pronto sería ministro, o senador, o diputado y que le gustaría jurar con el puño izquierdo levantado y apretado, como manda el estilo de estos nuevos marxista-kataristas que nos están conduciendo al socialismo del siglo XXI luego de su fracaso en el siglo anterior. Creo que la ofensa a nuestra religión, a nuestro Dios, a nuestras creencias ha sido y es muy grande. Sin embargo, seguiré defendiendo nuestras verdades ante todos los yatiris que hoy están en el Palacio de Gobierno y en los veinte ministerios.