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jueves, 16 de julio de 2009

casi 30 años después del golpe de estado, la razón se refiere a L.Arce Gómez y L.García Meza ambos en la cárcel por 30 años sin indulto


Mañana se cumplen 29 años del amargo, sangriento y violento episodio que dio paso a la última etapa dictatorial de Bolivia. Luis García Meza, Luis Arce Gómez, militares alzados y respaldados por políticos mezquinos, antidemócratas, conspiraron contra el país y sacaron del Palacio de Gobierno a doña Lydia Gueiler Tejada, mujer valiente, como pocos en el país, que hizo frente a la inestabilidad política, ella desde la Presidencia de la República.

Aquellos días de luto indescriptible fueron resistidos a costa de la propia vida de decenas de bolivianos, quienes pudieron minar la estructura dictatorial y mafiosa de los García Meza, Arce Gómez y sus cómplices.

La dictadura del narcotráfico fue la semilla para que germine la democracia boliviana, puso mil y un argumentos para construir la nueva institucionalidad y cultivar al respeto al Estado de Derecho en todo el país. De esa experiencia extraordinaria surgió el que quizás sea el único consenso boliviano: el compromiso con la democracia.

Casi tres décadas después, la inmensa mayoría de los bolivianos apuestan por la democracia y el Estado de Derecho, como el mejor camino para resolver diferencias y caminar hacia el futuro.

Y el respeto a las instituciones, como la decisión de aplicar la ley a los dictadores, hizo que el país asista a la sentencia de sus autores intelectuales y materiales. Hoy, Luis García Meza está recluido y, claro, haciendo lo posible por pasar más días en el hospital antes que en la cárcel.

Y desde hace una semana, su operador principal, Luis Arce Gómez, se encuentra en Bolivia y desde el lunes 13 de julio, cumpliendo una condena de 30 años sin derecho a indulto.

En esta fecha histórica, es necesario sostener que la deportación de Luis Arce Gómez, el sanguinario ministro garciamecista, es una evidencia de que el respeto a las leyes tiene mejores resultados que el oportunismo y el autoritarismo. El ministro de la cocaína fue deportado de Estados Unidos a Bolivia sin interferencias políticas, en estricto cumplimiento de la ley.

Entonces, si la reclusión de Arce Gómez es la muestra de que los golpistas no dejarán de recibir su merecido; también es una señal de que el respeto a las instituciones trae beneficios.