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martes, 8 de diciembre de 2009

para Dante Pino las festinatorias declaraciones de Arce Catacora son una ilusión. pronto se verá si el actual "bienestar" no es engañoso

Ni pobres ni ricos, sino todo lo contrario, podía ser la frase cantinflesca. Pero no, es el señor Arce Catacora Ministro de Economía, que nos anuncia que Bolivia ha dejado de ser pobre, y que ahora puede hablar de tú a tú a cualquier país. Me conmueve. Esos deseos deberíamos tener todos.

No me gusta el derrotismo. No creo que sea adecuado azotarnos a la espalda, para sentirnos mejor. Creo que el futuro siempre se debe mirar con optimismo, porque de lo contrario no tiene sentido mirar adelante. Pero todo tiene un límite. Y ese límite nos lo dan las cifras reales y las proyecciones que podemos hacer sobre presupuesto serios.

Está claro que la economía ha recibido ingresos extraordinarios, equivalentes a la suma de los ingresos de los quince años anteriores, en tan solo cuatro. Esto ha incrementado las reservas internacionales, sumado al hecho de que las ejecuciones presupuestarias del gobierno central, prefecturas y alcaldías han sido muy deficientes, lo que debemos tener en cuenta junto con la revaloración del oro y los movimientos de capitales internacionales. En suma toda una serie de factores externos que han colocado a la economía nacional con los motores en funcionamiento como para evitar que caiga en picada, ante la ausencia de una administración cuanto menos regular.

Pero todo tiene un fin. Y lo que podemos advertir quienes hacemos análisis económico, es que de no ejecutar una adecuada disciplina fiscal, mejorar la inversión, especialmente la extranjera dado el bajo nivel de ahorro interno, evitar el sostenimiento de empresas estatales que solo absorben recursos que podrían mejorar las condiciones de la infraestructura productiva y evitar sobrevaluar el tipo de cambio así como ir bajando el nivel de la subvención a los hidrocarburos importados, el ciego optimismo del Ministro se dará de bruces más pronto que tarde.

Porque los países que ya no son pobres, no reciben ayuda externa en condiciones concesionales y se entiende que pueden sostener por sí solos su economía. Ciertamente yo no veo en qué basa su percepción el Ministro. Creyendo que hace bien nos hace daño. Pues esa posición cierra válvulas de ayuda que necesitamos. Y hay algo que los organismos financieros que nos visitan deben tener en cuenta. La crisis internacional ha golpeado a Bolivia. Pero la migración, por ejemplo, ha sido un colchón de amortiguación social, cosa que no sucede en otras economías, donde el desempleo se siente porque se queda, en Bolivia el desempleo sale. Pero indicadores como el contrabando, el narcotráfico, la informalidad en todos los niveles empresariales, nos está dando la nota real. Hay ingresos subterráneos que están actuando y atenuando la situación.

El cierre de mercados ha significado el cierre de empresas. Pero el impacto social se reduce, porque esos desempleados ingresan al círculo de la ilegalidad en el corto plazo, lo que no se puede hacer en otras economías, el narcotráfico es una de las primeras, el contrabando otra y la prostitución también.

¿A quién le importa esto? Al FMI ciertamente no. Menos en un momento en el que su vigencia está cuestionada. Hay estabilidad económica, porque se sostienen subvenciones que encubren el verdadero nivel de los precios de la economía doméstica, la producción nacional tiene costos subvencionados, y a esto se debe añadir la subfacturación, la evasión y defraudación tributaria.

El Estado Plurinacional, que ya se considera fuera de la pobreza, tiene la oportunidad de mostrar su vitalidad en estos próximos cinco años. Yo tengo la impresión de que vamos a sufrir de anemia muy pronto. Lo cierto es que toda la prédica anti neoliberal ha pasado a ser cosa juzgada, ahora es cuando tendremos la oportunidad de saber si es cierto que ya no somos pobres.