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viernes, 19 de febrero de 2010

En la figura del Jefe del Estado ahora está concentrado todo el poder. El Deber de Santa Cruz.

El de ayer fue señalado por Evo Morales como un ‘día histórico’ porque como parte intrínseca del revolucionario proceso de cambio que aceleradamente avanza en el país, se puso en marcha la ‘descolonización’ de la justicia boliviana para ‘acabar con su manejo oscuro’. Lo dijo en partes salientes de su alocución el presidente Evo durante el acto cumplido en la Casa de la Libertad en Sucre, donde fueron presentadas las autoridades que por designación presidencial desempeñarán interinamente hasta diciembre próximo los más altos cargos del Poder Judicial. Un poder que fue sistemáticamente torpedeado y desmantelado en los últimos tiempos hasta provocar su casi completa inmovilización tras el desbande y/o la defenestración de sus miembros.
Descorrido el velo de suspenso tras la resaca carnavalera, aquella decisión deja ver que ahora, en la figura del Jefe de Estado, se concentra absolutamente todo el poder cumpliendo así el objetivo que desvelaba a Evo Morales desde su llegada al Palacio Quemado hace poco más de cuatro años. Una ‘ley corta’ aprobada sin objeción alguna y en un dos por tres por el Legislativo tras su envío desde el Ejecutivo y luego de pasar por encima de una raquítica oposición, dejó al arbitrio del mandatario la elección de los magistrados y administradores de la justicia en el país. Algunos funcionarios gubernamentales tuvieron a su cargo una serie de aceleradas consultas en busca de abogados “cercanos al proceso de cambio” para enlistarlos y se sometieran luego a la consideración del ‘Jefazo’. No obstante, el presidente Evo dijo que la tarea de escoger a los ‘mejores’ profesionales juristas, de los que solamente conocía a unos pocos, le había resultado tarea muy difícil.
Como sea, se violentó la nueva Carta Magna redactada y aprobada a sangre y fuego, como también el estado de Derecho. Así se procedió para delegar sin mucho trámite al gobernante una función de única y exclusiva competencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional que, como se dice, quedó como jabón de olor en tan trascendental asunto. Ante lo actuado y agotadas las instancias locales y nacionales de resolución de conflictos, está pendiente el resultado de la recurrencia que ante organismos internacionales como la Corte Interamericana de Justicia promoverá la oposición acerca de la constitucionalidad de la controvertida ‘ley corta’.
Lo real y concreto es que con lo consumado ayer, don Evo no solamente ha concentrado el poder total. También ha hecho realidad su sueño, según lo manifestó, de sentar las bases de la transformación de la justicia boliviana en sintonía con la revolución del cambio que impulsa su gobierno.
En el mismo sentido, apuntando a la necesaria reorganización del Poder Judicial para su idóneo y transparente funcionamiento en el marco de absoluta independencia de los poderes del Estado que reconoce la Constitución, bien pudo haberse ofrecido al país unas señales distintas, más convincentes y tranquilizadoras. Para despejar así las sombras de dudas sobre el tipo de justicia que será administrado y aplicado en un periodo de interinato que se prolongará hasta fines del año en curso y en el que, seguramente, habrá mucha tela para cortar.