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domingo, 23 de mayo de 2010

Cayo Salinas pone "el dedo en la llaga" cuando se refiere al triste episodio de un Evo actuando pésimamente en Madrid acusando sin pruebas

El Presidente de la República ha sido calificado por el Consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid de "loco" y “payaso” por acusar al PP de estar detrás del intento de golpe de Estado de 2007. "Éste es el señor que dice que comer pollo causa homosexualidad. Ese señor es un loco”, dijo.

Sin duda que las declaraciones de Evo no fueron las más afortunadas. Efectuar semejante acusación y hacerlo en un evento de la magnitud de la Cumbre de la UE y AL con la única referencia a noticias de prensa (ahora resulta que para el gobierno la prensa ya no desinforma) como sustento a sindicaciones que caen por su propio peso, lo colocó en una posición harto incómoda. Las democracias europeas no se asemejan en nada al remedo que existe en Bolivia o Venezuela. Allá se respeta las instituciones, la justicia y sus fallos, y se cuenta con un Ministerio Público imparcial y eficiente. Los partidos políticos son muy serios y más allá de sus ramificaciones ideológicas en otras partes del mundo, ninguno se entromete en prácticas como las que el gobierno boliviano se esfuerza en hacer creer que existieron. Por tanto, el periplo del Presidente en España fue desastroso. Tuvo que salir del papelón que significó la acusación que hizo al PP, (con seguridad el partido que ganará las próximas elecciones) de la manera más silente posible y se trajo en la mochila uno de los errores que marcará la reseña de su paso por Palacio de Gobierno: automarginó a Bolivia de un acuerdo comercial con la UE mientras nuestros vecinos baten palmas porque logran más y mejores mercados para sus productos. ¡Gran movida!

Así las cosas, de verdad me molestó que tilden de loco y payaso a Evo. Y no es chiste, es el funcionario de mayor rango en el país y todo lo que hace y dice nos afecta porque actúa a nombre de los bolivianos. Lo hace bien, ganamos todos; nos hace pasar sofocones, somos materia de sorna. En todo caso, creo que el Primer Mandatario no es ni payaso ni loco. Así que me pregunté: ¿qué presidentes payasos y locos pudieron haber existido en éste y otros lugares? Me vino a la mente, por ejemplo, la imagen del ecuatoriano Abdalá Bucaram o la de Melgarejo a quien podríamos tildar de payaso por lo extravagante de su actuación siendo dictador y por las anécdotas que circundaron su personalidad. Locos: todos los dictadores civiles y militares o aquellos que legalmente en el poder mostraron su verdadera faceta como Adolf Hitler o Slobodan Milosevic. Esos sí eran locos. Y no sé si la irresponsabilidad e impericia en el ejercicio presidencial sirva para calificar a alguien bajo ambos epítetos, ya sea desde los gobiernos populacheros que mienten a las masas y reniegan del capitalismo mientras se sirven de él, o aquellos que con faz reivindicacionista crean nomenclaturas amparándose en la violación de los derechos humanos.

Termino aquí: la puesta en escena de lo que el gobierno dijo fue un intento de golpe sólo se lo cree ¡el gobierno! Muchos no estamos de acuerdo con varias de las medidas que adopta Evo Morales, lo que no quiere decir que no respetemos democráticamente el ejercicio de su mandato, aun cuando esta administración haya llegado al extremo de abanicarse en el voto de la gente con el propósito de evitar la posesión de autoridades electas no funcionales al socialismo comunitario. Al final y si de locos se trata, prefiero a Piazzolla y su “Balada para un Loco”. “Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao…”.