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domingo, 5 de septiembre de 2010

cae la preferencia electoral de Evo por insultar a la pobreza con comprar avión de lujo, por Caranavi, por Uncía, por Potosí. inventario de LP, LP.Bo

La “recuperación” de la fábrica de cemento Fancesa mostró al mundo cómo se puede, en nuestro país, arrebatar bienes ajenos sin proceso previo.

Mientras aumenta el descubrimiento de riquezas naturales que, adecuadamente explotadas e industrializadas, podrían revertir la situación de pobreza del país, la popularidad del Gobierno nacional cae a niveles sin precedentes.

Por primera vez en los anteriores al menos cinco años, la popularidad del presidente Evo Morales bajó del 50 por ciento, ubicándose en el 47 por ciento, según encuesta de la empresa Ipsos. Lo propio sucede con el vicepresidente Álvaro García Linera, en tanto que el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, ve derrumbarse estrepitosamente su credibilidad.

Muchas son las causas para esta crisis de credibilidad de los principales hombres del poder, a pesar de explicaciones que al final resultan inútiles por increíbles.

Las autoridades gubernamentales continúan cometiendo error tras error, dañando su imagen y la del país.

Se insultó a la pobreza comprando en casi 40 millones de dólares un avión hiperlujoso que poseen muy pocos presidentes de los países más ricos del mundo. Cualquier justificación, incluida la de la Fuerza Aérea, que recomendó su adquisición, resulta inconvincente para una sociedad pobre, con gente que carece de trabajo, que pide limosna en las calles, gente que no tiene qué comer.

Lastimó a la población de Caranavi ser violentamente reprimida por una Policía que tampoco actuó oportunamente en el caso del secuestro de cuatro policías, cerca de Uncía. Lo propio sucedió con las demandas de Potosí. Este conflicto creció y el Gobierno perdió el apoyo de los potosinos, donde la popularidad del Mandatario cayó estrepitosamente.

El Presidente no se cansó de disfrutar de su avión, que por su modernísima tecnología carece de pilotos nacionales. Se fue de viaje y obtuvo ofrecimientos de las ideológicamente opuestas Corea del Sur e Irán, para industrializar un litio apetecido por las mayores fábricas de automóviles y baterías del mundo, sin decidirse qué propuesta aceptar, mientras ese costosísimo metal duerme en los salares de Uyuni, como el Uranio en Coroma, entre Potosí y Oruro, y muchos yacimientos de gas en Tarija y Chuquisaca.

Otro factor del desgaste es la “recuperación” de la fábrica de cemento Fancesa, que mostró al mundo cómo se puede, en nuestro país, arrebatar los bienes ajenos sin un proceso previo. Se exhibe así la falta de seguridad jurídica, a pesar de la demagogia de un ministro de haber revertido esa imagen conversando con empresarios extranjeros, mientras las inversiones están en acelerada bajada.

La falta de respeto a los derechos humanos, como el inhumano traslado de un acusado de estafar al Estado boliviano, traído de Perú y las inclementes declaraciones al respecto, del ministro de Gobierno; la persecución a opositores y disidentes políticos; la defenestración de alcaldes y las ofensivas declaraciones presidenciales contra Costa Rica por no tener ejército y provocar enérgicas reacciones del país centroamericano, ejemplo de democracia, son también algunos de los errores que le restan popularidad al Presidente y su gobierno y que deben ser enmendados para evitar bajas más acentuadas.