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sábado, 4 de septiembre de 2010

los tenemos deliberando. cómo justificar algo que no es justificable. la compra millonaria de Evo. de todos modos se vendrá juicio responsabilidades

El comando de la Fuerza Aérea de Bolivia se vio en figurillas para cumplir con la orden proveniente de Evo Morales. Tuvieron que elaborar a la carrera un informe avalando la compra del avión presidencial encontrándole ventajas para justificar el elevado coste y así echar por tierra las denuncias de un sobreprecio en esta operación que evadió el requisito de la licitación.

Sin embargo dos preguntas quedaron flotando: ¿Cómo es posible que una institución supuestamente especializada emita un informe favorable sobre la características de una aeronave pero no pueda proporcionar los pilotos para manejarlo? y ¿Por qué el comandante de la FAB se apresuró a remarcar que ellos no podían referirse al tema del precio? Fue muy evidente la intención (entendible además) de desligarse de futuras responsabilidades.

Anticuerpos contra Fidel

La desmedida afición de Fidel Surco por el trago y el poder se están haciendo cada vez más evidentes en círculos palaciegos y están provocando el comprensible resquemor del vicepresidente Álvaro García Linera. El proyecto de un Conalcam erigido en poder supremo necesariamente choca con el del Vice que tiene una concepción más estalinista de la organización política. (Texto y foto de Zoe, como aparece en eju.tv)

Surco no oculta sus intenciones y en toda ocasión que se presenta afirma sin tapujos que la Conalcam (a la que está seguro de volver a controlar) debe ser un “suprapoder” que tenga por funciones no solo el fiscalizar el trabajo de los ministros, asambleístas o directivos de las empresas estatales sino también imponer su nombramiento. En la vicepresidencia ya se ha detectado que la llamada Coordinadora Nacional para el Cambio (Conalcam) es el organismo desde el cual Surco piensa proyectarse como el sucesor de Evo Morales y no es improbable que en los próximos días se tenga noticias de alguna otra metida de pata del dirigente “intercultural” con lo que se lo sacaría del paso esta vez en forma definitiva. Naturalmente el comportamiento del senador Surco y su escasa formación facilitará las cosas.

“Las personas no cambian, se desenmascaran”

Fue la lapidaria frase que lanzó el ex Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín para referirse a Sacha Llorenti, actual ministro de Gobierno y quien fuera su estrecho colaborador en la Asamblea Permanente de Derechos Humanos.

Ocurre que Albarracín fue guía y mentor de Sacha pero este le pagó mal y acabó bloqueando su nueva postulación a la Defensoría del Pueblo; es decir mordió la mano que le dio de comer. Pero eso no es todo: de supuesto “defensor” de los derechos humanos se tornó en un personaje que expresa las tendencias más represivas del actual gobierno y que no se inhibe de utilizar los métodos más antidemocráticos para acallar las críticas en su contra. La sañuda persecución contra dos abogados de la institución a la que perteneció lo demuestra.