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domingo, 17 de octubre de 2010

Octubre Sin Fin. es un poema de dolor, de angustia por la Patria. de amarguras pasadas, presentes y futuras. de un cambio que no cambia nada!

DANTE N. PINO ARCHONDO


No tengo porqué no mirarte a los ojos, digo, más bien tengo urgencia de hacerlo, porque quiero que veas los míos. ¡Anda atrévete! Dime que ves. ¿Miedo?, ¿duda?, nada de eso, lo que ves, es una inmensa tristeza. Es que tengo el alma rota, es que el tiempo, que dicen que todo lo cura, no puede cerrar mis heridas.

No es solo este año, son todos los años que han transcurrido desde ese octubre. Son esas vidas arrancadas sin sentido, son esas heridas provocadas por la ambición, son esos gritos de rebeldía y son esos silencios que invadían nuestro hogar.

No ha sucedido algo simple. Fueron días negros, fueron días fieros. Entre el odio rociado con gas y metralla, entre mueras y vivas, la vida ha cambiado. El tiempo se ha dado la vuelta y los rostros morenos de viento y sol levantaron sus manos y reclamaron lo suyo. Fue lo bello. El pueblo pidiendo libertad, buscando su propio destino.

Sé que era necesario este parto, desde que a Marcelo lo abatieron en los cuarteles y luego tuvieron miedo de su cadáver. Tenía que llegar este día, para reivindicar la historia. Todo esto es cierto. Lo que no entiendo es porque me acusas, porque te ensañas conmigo.

Entonces comprendo. Fue el día logrado, pero con los hombres equivocados. No eran ustedes los que tenían que tomar la conducción de nuestro destino, eran otros los llamados y ellos ya no están entre nosotros.

Las sombras se hicieron paso entre la luz de la victoria. El pueblo fue nuevamente tomado, arrinconado y encerrado en las mismas rejas que reclamas para mí. Ayer en nombre del orden, paz y progreso, hoy en nombre del proceso de cambio. Las mismas manos que derramaron la sangre del pueblo, son las manos que lo gobiernan. Las mismas ambiciones que se dice se vencieron han vuelto al trono que nunca dejaron vacio. ¡Mentira, nada ha cambiado!

Y me encuentro en el mismo punto. Y giro de nuevo para retornar. No hay camino para hacer, ni caminante para caminar. Estamos confundidos. Andamos en círculos sin sentido. Nos preguntamos qué sucedió, si estaba claro lo que queríamos y todo esto no se parece ni es eso que queríamos.

Todo está revuelto, desordenado. A tanto ha llegado esto, que los debían ser juzgados son los juzgadores, los culpables son jueces y ahora dictan leyes y las promulgan para encubrir su crimen, los inocentes son perseguidos, la verdad encarcelada y siento que por todo esto, la vida no vale nada.

Octubre no quiero que vuelvas, si en vez de darme la vida que te di como ofrenda, me das las cadenas de la opresión.