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jueves, 14 de octubre de 2010

toda su voluntad política y los recursos del estado se emplearon en el salvamento. El Dia titula Viva Chile y destaca que el boliviano no viene a Bol.

Un solo grito, una sola bandera, un solo orgullo. Chile se convirtió en el centro de atención y admiración mundial durante las larguísimas horas que tomó el rescate de los 33 mineros que estuvieron atrapados durante dos meses en un socavón ubicado en medio del desierto de Atacama, en el territorio que alguna vez fue boliviano.
Líderes de todo el mundo han manifestado su reverencia por el impecable operativo desplegado para sacar con vida a estos trabajadores, que se encontraban a 700 metros de profundidad. Las imágenes de televisión, que llegaron a más de mil millones de televidentes en todo el planeta, en una transmisión ininterrumpida de más de 24 horas, evocaron una hazaña comparable sólo con la llegada del hombre a la Luna. Una cápsula de diseño y tecnología futuristas, el uso de procedimientos calculados al milímetro, medidas de seguridad que no fallaron ni un solo instante y preparativos que no descuidaron detalle, no dejaron dudas sobre el nivel que ha alcanzado Chile como potencia emergente. La capacidad de respuesta, la organización, la eficiencia han sido valores admirados por todos y que colocan a la nación sudamericana como ejemplo a imitar incluso por países que demostraron serias flaquezas en momentos de emergencia como éste.
Pero también hay otros valores, tal vez mucho más significativos, que ponen en alto el nombre del pueblo chileno. El apego a la vida, el compromiso de los líderes con los que sufren y que necesitan esperanzas, pero también respuestas concretas; el papel del Estado y de los políticos que ponen por encima de todo el bienestar de la gente, sin importar el costo; la sinceridad y la apertura de una nación que acudió a todos y tocó todas las puertas en busca de ayuda y tecnología para emprender un rescate nunca antes ejecutado en el mundo, que existía sólo en la mente de los escritores de ciencia ficción.
Lo dijo muy bien el presidente Sebastián Piñera el martes por la noche, cuando salió a la superficie el primero de los 33 mineros. Chile ha mostrado y ha dado lo mejor de sí en la adversidad. Meses después de un terrible terremoto le ha tocado vivir otro desafío, y la ciudadanía lo ha encarado con unidad, con patriotismo y con una fe que se contagió a partir de la tozudez de un mandatario por preservar la vida. Piñera ha demostrado ser un gran líder, pero sobre todo un magnífico ser humano que supo mantener en alto el espíritu de los chilenos.
Los bolivianos hemos estado especialmente atentos a este operativo de rescate, por la figura de Carlos Mamani, el minero boliviano y único extranjero entre los 33 nuevos héroes mundiales. El es un inmigrante, como millones de compatriotas que dejaron el país en busca de una mejor oportunidad de vida. Seguramente ésta es la peor experiencia vivida lejos de su tierra natal, pero aún así Mamani está inclinado por quedarse en Chile y ha rechazado la invitación que le hizo el presidente Morales, quien le ofreció vivienda propia y trabajo en YPFB. No hace falta mucha reflexión para decidirse por un país donde las promesas se cumplen por más difíciles que parezcan, en comparación con un proceso de cambio que en cinco años no ha pasado de los discursos.

Lo dijo muy bien el presidente Piñera, cuando salió el primero de los 33 mineros. Chile ha mostrado y ha dado lo mejor de sí en la adversidad.