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sábado, 6 de noviembre de 2010

con precisión casi cronométrica se cumple la visita de ocho horas de Benedicto XVI a Santiago. TVE sigue toda la visita


Los primeros en estrecharle la mano han sido los Príncipes de Asturias. Después el Santo Padre ha recibido honores de Estado. En el aeropuerto se han escuchado los himnos del Vaticano y de España.
Un amplio despliegue de seguridad cubre esta visita. El vicepresidene primero alfredo Pérez Rubalcaba, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo y otras autoridades, entre las que se encuentran el minsitro de Fomento, José Blanco y el titutlar de Justicia, Francisco Caamaño han recibido al Santo Padre en el aeropuerto.
El Príncipe de Asturias le ha dado la bienvenida en un discurso en el que le ha agradecido su visita a España. «Los españoles nos sentimos muy honrados de que haya visitado España por segunda vez desde que es Papa».
Don Felipe ha recordado que el pasado mes de mayo recorrió junto a su mujer, Doña Letizia, una de los tramos del Camino de Santiago, del que ha dicho que es una «ruta milenaria» y un «itinerario espiritual, de encuentro y de diálogo». «El Camino se ha convertido un símbolo de concordia, fraternidad y solidaridad», ha señalado el Príncipe de Asturias.
Beendicto XVI ha agradecido las palabras de Don Felipe porque «son el eco entrañabale de los sentimientos de afecto de los hijos e hijas de estas nobles tierras».
Preocupación por lo moral y religioso
El Santo Padre ha señalado que viene a Santiago «como peregrino» y ha recordado que «en lo más íntimo de su ser el hombre está siempre en camino, en busca de la verdad». En este sentido, el Santo Padre ha querido destacar el papel de la Iglesia como compañera del hombre en ese camino «hacia la plenitud de su ser».
Benedicto XVI llega a la ciudad gallega con el objetivo de unirse a la «larga hilera de hombres y mujeres que han llegado a Compostela desde todo el mundo para ponerse a los pie de Santiago y dejarse transformar por el testimonio de su fe».
Asimismo, el Papa viajará a Barcelona como «testigo de la fe», donde consagrará el templo de la Sagrada Familia, de Antoni Gaudí.
Por último, el Santo Padre ha querido invitar a España y a Europa Tamien a edificar su presente y futuro «desde la verdad, la libertad y desde la justicia comenzando por las más pobres y desvalidos». «Una España y una Europa no solo preocupada por lo material sino por lo moral, espiritual y religioso», ha concluido.