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domingo, 6 de marzo de 2011

ahora que un generalazo ha caído como un chorlito, es seguro que Evo lo solucionará con un spot televisino, porque en éste Gobierno alguno está convencido que se puede engañar siempre repitiendo mentiras como si fuesen verdades. MKM de EL, SC

Seguramente que en lo que viene desde 1982 a esta parte, ningún gobierno se ha dado el lujo de gobernar cómodamente sentado frente al televisor. Desde los espacios de trabajo publicitario, donde se elaboran spots y eslóganes, el material editado se envía a los medios televisivos fundamentalmente, y la gente se entera – durante el desayuno, el almuerzo o la cena – de las realizaciones que está llevando a cabo el Estado Plurinacional en lo que se refiere al “cambio”, producto de la “revolución en democracia”. No hay manera de evitarlo porque uno no puede enterarse de nada, ni ver una película siquiera, donde no aparezca la cara sonriente de S.E. 

Lo grave está en que la jerarquía gubernamental también ocupa sus butacas o los mullidos sillones del Palacio y desde allí observa satisfecha y sorprendida todos sus logros. Está tan bien hecha la propaganda oficial – algo hay que reconocerle al MAS – y tiene tantos recursos económicos para atiborrar los espacios televisivos, que los propios gobernantes creen lo que ven, se convencen de sus mentiras, y naturalmente que se enfurecen si se les dice que son ineptos y que no se avizora gestión de gobierno por ningún lado.

“Bolivia cambia, Evo cumple”, le dicen machaconamente al pueblo y ya está. Si se habla de la pobreza, aparece el spot del “bono dignidad” con unos viejitos contando billetes. Y si se habla del mal tiempo aparece el spot sobre la solidaridad del Gobierno en épocas de sequía o aguas. Si se critica la conducción de S.E. entonces se multiplican los esfuerzos para, en contraste, acusar a Goni, Mesa, Quiroga, Reyes Villa, Costas, Branko, Leopoldo Fernández y otros. Enchufan un spot trucado sobre los acontecimientos en Porvenir para justificar el abuso de tener durante casi dos años y medio encerrado sin sentencia a Leopoldo Fernández y trasladarlo como a un delincuente rematado de San Pedro a Chonchocoro. A él y al resto se los acusa de cualquier cosa, sin pruebas ni nada parecido, porque lo importante es que el pueblo se entere, vea, crea, no discierna, que viva como en manada.

¿Hambre? ¿Carestía? ¡Pero qué es eso! Venga el spot sobre que el Gobierno va a proteger la seguridad alimenticia del pueblo ampliando la frontera agrícola, comprando maíz, arroz y trigo, a un precio 10% mayor que en el mercado. Y otro spot más acusando a los empresarios agroindustriales cruceños de cometer agio y de ser unos desnaturalizados por no ocuparse de la alimentación del pueblo. Entonces los culpables del hambre reinante y de la escasez son los productores que especulan.
¿Qué la nacionalización de los hidrocarburos fue un error? ¡Venga otro spot!:“gracias a la nacionalización los niños estudian con el bono Juancito Pinto”. Y otro: “YPFB. La fuerza que transforma a Bolivia”. Y otro sobre las maravillas que del IDH. Y uno siguiente sobre la industrialización del gas. ¿Cómo? ¿Qué no vienen inversiones extranjeras para el sector de hidrocarburos? Listo un spot anunciado sobre muchos millones de dólares que vendrán de inversión externa y los cientos que pondrá el propio Estado Plurinacional. ¿Las reservas de gas han caído? ¡Ni hablar! Eso dicen las empresas petroleras resentidas, que quieren causar desconcierto. Nuestras certificaciones de reservas propias dicen que la Pachamama está inflada de gases.

Hay un eslogan que no resiste el menor análisis pero en el que se insiste hasta el hastío: “todos los bolivianos sabemos leer y escribir”. Si se hiciera una encuesta simple, sólo pidiendo a la gente de las áreas rurales que lea el párrafo de un periódico, veríamos de qué tamaño es la mentira. Mientras el Estado Plurinacional afirma que Bolivia, junto a Cuba y Venezuela, son las únicas naciones que han salido del analfabetismo, la UNESCO, que sí sabe de esas cosas, muestra su preocupación porque sucede con Bolivia todo lo contrario. Pero el “logro” ya está puesto en la televisión y alguna gente abre la boca creyendo el formidable embuste.

Cuando S.E. tuvo que recular a raíz del descontento que creó el decreto del “gasolinazo”, todo se quiso arreglar con otro eslogan: “gobernar obedeciendo al pueblo, ayer, hoy y siempre”. ¿Lindo, no? Cuando el pueblo sabe muy bien que si no se amenazaba al Gobierno con tumbarlo el decreto se hubiera impuesto y ahora estaríamos viviendo un infierno . La propaganda habla de la “Bolivia productiva”, la industrialización del gas, de la “Bolivia para todos”, y hasta de la industrialización del Mutún. ¡Falso! Pero no importa porque un spot dice: “Bolivia más Jindal: Un compromiso de acero”. Y eso se repite hasta el infinito. 

Ahora que un generalazo de Policía, cuya misión era liderar la lucha contra el narcotráfico, ha caído como un chorlito en manos de EEUU acusado de narcotraficante, comprometiendo por supuesto al Gobierno, es seguro que el asunto se solucionará con otro spot, diciendo cualquier mentira para exculparse o acusando al imperialismo y a la DEA de jugar sucio.

Bolivia se gobierna en base a “zapping” y la cúpula gubernamental disfruta de sus logros sin tener que moverse de sus despachos, mirando la tele desde su cama. Y despreocupados por hacer gestión, que es lo que se reclama.