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martes, 5 de abril de 2011

reconociendo que Bolivia y Chile están en momento delicado OPINION recomienda actuar con cautela. en medio de la prudencia que reclama el tema del MAR con Chile

En el transcurso de esta semana será creada mediante decreto supremo la Dirección del Mar, según anuncio oficial que formuló este fin de semana desde Cochabamba el presidente del Estado Plurinacional, Evo Morales.

Aunque no se conocen detalles de la categoría administrativa y de decisiones que tendrá esta dirección, lo que se sabe es que se ocupará de realizar investigaciones jurídicas, técnicas, históricas, económicas y financieras para orientar las acciones que el país tome en tribunales internacionales en la decisión que tiene el Estado boliviano de plantear una demanda a Chile por una salida soberana al mar Pacífico.

Una dirección de tal naturaleza, tiene que tener objetivos claros y una agenda que sea de cumplimiento de acuerdo a los plazos y a las decisiones que se adopten en el marco de las responsabilidades que se le entreguen.

Bolivia ha determinado a través de sus gobernantes modificar la política marítima que en líneas generales venía desarrollando el país desde hace más de cien años y que consistía en una serie de acercamientos y diálogo bilateral con Chile, sin embargo, esta situación ha dado un giro importante porque los resultados no han sido concretos y las negociaciones no avanzaron durante los últimos años en el marco de la agenda de 13 puntos. Como antes, no existió la mínima posibilidad de un resquicio de parte de Chile para establecer la posibilidad de hablar de una salida soberana de Bolivia a las costas del Pacífico. 

El Gobierno del presidente Morales ha señalado que está en condiciones de seguir dialogando, pero al mismo tiempo de que Bolivia ejercite su derecho de acudir a tribunales internacionales para reclamar la salida al mar con soberanía. Lo cierto es que en este panorama, durante los últimos días se han verificado una serie de declaraciones de parte de los presidentes de Chile y Bolivia, donde el diálogo ha resultado afectado en comparación a lo que venía ocurriendo antes del cambio de enfoque de la que podría ser una nueva política marítima boliviana.

La conformación de la Dirección del Mar tiene por objeto que sus integrantes inicien estudios que estarán centrados en el plano histórico, jurídico e internacional precisamente para preparar una estrategia y una demanda que podría ser utilizada ante los organismos de justicia internacional.

Muchos países que tienen problemas pendientes en el orden internacional han organizado estos grupos institucionales de estudio con el debido cuidado de que sus miembros sean personas de reconocido prestigio en el conocimiento de cada uno de los campos académicos que serán abordados.

Hace algunos años se había hablado de tener un consejo nacional consultivo con estos mismos objetivos, situación que no prosperó por diferentes circunstancias, aunque la primera, podría indicarse, la falta de una definición de política clara sobre el asunto marítimo que Bolivia tiene con el vecino Chile.

La futura Dirección del Mar tiene que delinear las bases que argumenten no sólo una estrategia jurídica internacional del problema marítimo boliviano, sino de establecer los principios para una política nacional de Estado que permanezca en el tiempo y que posea sólidos cimientos en las fundamentaciones que podrían conformar el alegato ante tribunales y la comunidad internacional.

Las relaciones entre Bolivia y Chile se encuentran en un momento delicado y por ello mismo el Gobierno debe actuar con cautela, es decir, dentro de los marcos que impone la prudencia en el asunto más importante del país y que tiene significación fundamental para los bolivianos.