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lunes, 11 de abril de 2011

soprende un nuevo terremoto en Japón 30 días después del primero. se informa de medidas complementarias en la zona roja de las plantas atómicas

Un mes después del tsunami del pasado 11 de marzo, la tierra no deja de temblar en Japón. Un nuevo terremoto de 7,1 grados de magnitud ha vuelto a sacudir hoy al archipiélago nipón justo cuando se cumple un mes de la catástrofe, que se cobró más de 28.000 muertos y desaparecidos y provocó fugas radiactivas en la siniestrada central nuclear de Fukushima.
Al igual que el pasado jueves por la noche, cuando tuvo lugar otro seísmo de 7,1 grados de intensidad en la escala Richter, las autoridades decretaron la alerta de tsunami. El temor era que el temblor desatara olas de un metro –mucho más pequeñas que las de hasta 15 metros que arrasaron la costa noreste nipona–, pero la alarma fue finalmente levantada sin que llegaran a golpear el devastado litoral.
Desde el tsunami del fatídico 11-M nipón, se han registrado más de un millar de réplicas, algunas tan potentes como la de hoy y la del pasado jueves. De hecho, este corresponsal fue despertado esta mañana (madrugada, hora española) por otro temblor que agitó la cama en la habitación del hotel, ubicada en la décima planta. Repitiéndose a veces cada media hora, las réplicas ya han llegado a convertirse en una siniestra rutina en el imperio del Sol Naciente.
Mientras la naturaleza volvía a meter el miedo en el cuerpo a los sufridos japoneses, éstos recordaban a las víctimas haciendo sonar las sirenas e inclinando sus cabezas en señal de duelo a las 14.46 (7.46, hora española), el momento exacto del terremoto de magnitud 9 que hace un mes desencadenó la peor crisis que sufre el país desde la Segunda Guerra Mundial.
Con la central de Fukushima 1 aún liberando radiactividad, el Gobiernoha instado a marcharse de sus casas a los habitantes de cinco pueblos situados a más de 20 kilómetros de la zona evacuada en torno a la planta atómica. Entre ellos hay algunos como Iitate, enclavado a 40 kilómetros, que presenta altos niveles de radiactividad.
“No se trata de una medida de emergencia por la que la gente tenga que irse inmediatamente, sino que se basa en los riesgos para la salud basados en una larga exposición a las radiaciones”, anunció el portavoz del Gobierno, Yukio Edano.
Desoyendo los consejos del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el Ejecutivo nipón se niega a extender el perímetro de seguridad más allá de los 20 kilómetros evacuados, adonde muchos residentes están volviendo para recoger sus pertenencias. Pero los medios nacionales, como el periódico “Asahi”, informan hoy de que el Gobierno podría ampliar dicha “zona muerta” hasta los 30 kilómetros, donde ha instado a sus habitantes a permanecer en sus casas o marcharse.
Esta indecisión ha encrespado a los habitantes de poblaciones cercanas a la central como Minamisoma, cuyo secretario municipal, Sadayasu Abe, se quejó en declaraciones a ABC de que “estamos en un limbo porque las respuestas del Ejecutivo son vagas y necesitamos saber si hay que evacuar o no, pero no podemos empezar la reconstrucción ni volver a la normalidad porque la gente no puede moverse de sus casas por la radiactividad”.
Entrevistado por la televisión NHK, el gobernador de la prefectura de Fukushima, Yuhei Sato, también ha criticado la política de evacuación porque “los residentes que viven a entre 20 y 30 kilómetros de la planta están realmente confundidos”. Sato se ha negado a recibir a Mastake Shimizu, el presidente de Tepco, la eléctrica que gestiona la central, quien lleva un mes desaparecido y hoy tiene previsto visitar Fukushima para pedir perdón por el accidente nuclear.