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jueves, 1 de septiembre de 2011

llegó la hora de abolir el DS de "amnistía política" que sucedió a los sucesos sangrientos de Octubre Negro, así como en Argentina abolieron Punto Final y Obediencia Debida tenidas como a favor "de la impunidad" los instigadores son tan o más culpables que los represores. Mallku reconoció haber instigado.


La obediencia debida y el no matarás

Mauricio Aira


Abordar en 600 palabras dos temas tan complejos resulta casi imposible. No matarás es el quinto mandamiento que obliga a reconocer que la vida humana es sagrada, que solo Dios es el Dueño y Señor de la vida, que nadie en ninguna circunstancia tiene derecho a matar a otra persona.  Matar significa terminar con la vida en forma deliberada y abierta, siendo culpables también los que ayudan a matar, planifican la muerte, cooperan a su ejecución. En el listado de prohibiciones están los que intentan la muerte de otros como los traficantes de drogas, de armas, de órganos humanos, o los que conducen estando ebrios, los que no socorren a persona en peligro o los que pasan de largo a las víctimas de un accidente. Esa la más pura doctrina que comprende la orden de No Matarás dada por Dios a los hombres.
La excepción está en la obligación que uno tiene para defender la propia vida, en tal circunstancia matar al que pretendía matarle mientras su intención haya sido conservar la vida propia y no matar al agresor resulta legítimo.  Respaldado en ésta doctrina de la legítima defensa aparecen las guerras “matar al otro antes de ser matado”, dándose una variante perversa “la guerra preventiva” que ha motivado los conflictos más recientes. “Ataco antes de ser víctima de sus ataques”.
Reflexiones relacionadas con un reciente fallo de la Suprema Corte que ha condenado a siete personalidades de las Fuerzas Armadas y de la Política a prolongadas penas de prisión. Los acusados se defienden bajo el principio de haber cumplido con la Obediencia Debida, que sería el instrumento de la legítima defensa. Raúl Alfonsín promulgó la Ley 23.521 protegiendo la política de Terrorismo de Estado más conocida como “guerra sucia” que dejó miles de muertos y desaparecidos en Argentina y que tiene su paralelo con el Decreto Supremo de Amnistía con que Carlos Mesa pretendió sepultar las responsabilidades de los militares y policías que reprimieron en 2003 a los manifestantes que se alzaron en contra del Poder Constituido.
Por  la obediencia debida, esto es los suboficiales los subalternos se limitan a obedecer las órdenes emanadas del superior en grado y que guarda relación con el mandato incurso en la CPE, los uniformados no deliberan sólo obedecen al Capitán General. También  Augusto Pinochet  se cubrió las espalda y ofreció un blindaje a los mandos que cumpliendo sus órdenes ejecutaron a varios miles de personas, algunas de ellas jamás fueron encontradas porque las arrojaron al mar. Sin embargo tanto Chile como Argentina no pudieron sostener por largo tiempo la legitimidad de sus disposiciones y terminaron por ser abolidas con lo que se abrió “la caja de pandora” y menudearon los juicios y las sentencias contra mandos militares de las dictaduras.
Conocidas como “leyes de la impunidad” fueron derogadas (Obediencia Debida y Punto Final) no sin provocar un interminable debate, su desaparición a 22 años del golpe militar cuando la sociedad se hubo manifestado repudiando los gobiernos de fuerza y el reclamo de justicia desde cada ciudadano, desde cada célula viva de la sociedad que opina de manera positiva para que se sepa, se revelen los detalles sobre la represión y el destino de los desaparecidos y que cada sector sean militares o movimientos sociales en nuestro caso,  asuman sus responsabilidades.  Finalmente vino la anulación por el Congreso Argentino en 2003 y la Suprema las declaró inconstitucionales en 2005.
La actuación de la Justicia motivo de nuestra preocupación será muy discutida y los condenados tendrán derecho a todas las apelaciones incluyendo de organismos internacionales como la Asamblea Internacional de DDHH, siendo deseable que la amnistía concedida por Carlos Mesa desaparezca y permita a la Justicia juzgar por igual a los instigadores de la desobediencia civil y los desórdenes incluyendo el asesinato de oficiales del ejército y la policía, así como a los militares que se hubieran excedido en el cumplimiento de proteger al Estado de Derecho.