Páginas vistas en total

domingo, 4 de diciembre de 2011

en éste período de cambio, "nada cambia en Palmasola", la extorsión a los presos obligados a pagar una suma cada día para sobrevivir, policías que cobran derecho de piso, por cada infracción "paso de celulares, alcohól o visitantes" se cobra, todo se cobra, qué barbaridad!

Chonchocorito, área de máxima seguridad de Palmasola, está a punto de arder. Para muchos internos de ese recinto la estadía allí se ha convertido en un infierno de amenazas, violencia y extorsión que se sostiene por el poder de algunos grupos de reos, a los que la guardia policial no castiga ni desarma. Así lo aseguran un par de testimonios (sin identificación) narrados desde el vientre del penal, una tarde de esta semana y poco después del enfrentamiento entre dos bandos que pelean el control del área del dinero.
La denuncia de los presos es puntual: acusan a policías por los cobros ilegales en la cárcel.
Horas más tarde, enterado de los testimonios, el Cnel. Jorge Ayala, gobernador del penal, desmiente todo por teléfono. “Son unos cuántos chicos malos y otros menos malos del PC-3 (Chonchocorito) los que hacen los cobros y eso es lo que se está queriendo romper”, dice la voz tranquila de Ayala. Para él, la expulsión de presos como ‘Quily’, ‘Vinchita’ y ‘Chino’ González, reos con mala conducta, supone la desarticulación de los grupos extorsionadores.
“Esa estructura es interna de los presos y la Policía nada tiene que ver con esos cangrejos”, dice una y otra vez el gobernador de la prisión.
Sin embargo, José Antonio Sueiro, dirección nacional de Régimen Penitenciario, toma muy en serio el tema. Asegura que ha observado ‘mala praxis’ e inversión de roles entre policías y detenidos en las cárceles, en especial en Santa Cruz.

Metido en el estómago de Palmasola todo es paranoia. Hay muchos ojos observando todo lo que se mueve. En un rincón de este barrio de presidiarios, a la sombra de un árbol espera nervioso un hombre, un reo, que quiere contar lo que vive. Ha ofrecido su testimonio a cambio de no dar su nombre. Así lo dejó dicho a través de un compañero suyo, que también contará lo que sabe bajo la misma condición.
“Ellos hacen que extorsionemos”, dice este hombre, que lleva más de un año preso aún sin sentencia. Hecho un manojo de nervios, cuenta que en el penal algunos guardias hacen ‘parir’ plata a los internos, sobre todo a los nuevos, con la promesa de protección en una mano y con la amenaza de dejarlos a su suerte con los grupos de presos más violentos en la otra.
En esta tarde, el sol achicharra las cabezas de los presos. A él, el calor no le molesta tanto como el miedo que tiene por estar hablando con un extraño dentro del penal. “Sólo para el ‘paco’ listero, el que toma lista a diario, hay que juntar Bs 100 cada semana”, se queja.
Después entra en detalles. Dice que al llegar al penal, al reo se le ofrece el chance de quedarse en régimen abierto a cambio de $us 500 y si no tendrá que pasar unos días en el ‘bote’, la celda de castigo de Chonchocorito.
Para salir de allí intacto, cuenta, el preso debe conseguir como sea unos $us 300 como ‘derecho de piso’. Este hombre está cada vez más nervioso. De manera disimulada muestra a otro grupo de presos y dice que están vigilando, que son los soldados de otros presos poderosos y teme que esta charla le cueste un puntazo (puñalada) en la barriga.
Lo último que dice es que la pelea de presos no acabó, que él es uno de los internos que ya no está ‘colaborando’ con su cuota porque ni él ni su familia tienen plata, y que tampoco quieren dejarse presionar. “Esto va a arder si no le ponen freno a la extorsión, hay mucha gente que no puede pagar”, advierte.

Su compañero está más relajado. Siente que está en un lugar seguro y habla manso sobre el conflicto de los cobros ilegales. “Falta decir quién es el que apoya a los presos que controlan la cárcel”, explica.
Él asegura que si en el penal hay celulares, electrodomésticos y armas es porque ‘alguien’ ha tenido que dejarlos pasar por los controles de ingreso en puerta principal y luego al recinto que corresponda, sea régimen abierto, pabellón de mujeres o máxima seguridad.
“Son ‘los de arriba’ los que se hacen de la vista gorda porque entra dinero”, dice en voz baja. Se refiere a las autoridades policiales. Habla de precios que pagan los internos a la guardia para tener algunos beneficios: Bs 30 para que tu mujer se quede con vos una noche, Bs 10 por visita cuando estás castigado, etc. Para este hombre, la versión del Cnel. Ayala que atribuye el lío del Chonchocorito a una pugna entre ‘Tacubayo’ y ‘Yasmani’ es pura pantalla, porque hay tipos más fuertes metidos en la disputa.
A Sueiro estos testimonios no lo sorprenden. Él admite las denuncias de los reos como verdaderas. “Se demuestra una inversión de roles: ahora los que tienen inconductas en el penal (cobros ilegales, extorsión) son los de la seguridad. Ese es el problema”, reflexiona, al escuchar el contenido de los relatos de los internos.
El hombre fuerte del Régimen Penitenciario indica que los últimos tres meses han sido los más convulsionados de Palmasola en lo que va de su administración. Según él, los encargados de seguridad de esa cárcel han cometido una ‘mala praxis’ al expulsar a determinados presos a otras prisiones del país, dejando a otros a cargo, “a gusto y parecer” de la gobernación.
Sueiro habla de la necesidad de una reforma en Palmasola, pues caso contrario cree que se viene una ola de violencia que crecerá como bola de nieve.

No se pudo tener más detalles de parte del Cnel. Ayala, pues él aseguró que necesita autorización de la Dirección de Régimen Penitenciario para conceder entrevistas, pero la autoridad se ratificó en la posición de desbaratar a las ‘mafias’ de cobros ilegales expulsando a sus líderes a otras cárceles.
 Algo que a Sueiro le resulta un “remedio peor que la enfermedad”, por la violencia registrada.
A pesar de los testimonios recurrentes, de la queja sobre la Policía en el penal, de esto no se han presentando denuncias formales. Así, no hay lugar para el inicio de investigaciones de parte del Ministerio Público. “Se escuchan muchas cosas, pero si no hay denuncias formales es como si no pasara nada”, comenta sobre el tema, el ex director de Régimen Penitenciario de Santa Cruz, Juan Carlos Justiniano, que por su parte, durante los meses que estuvo al frente de la administración del penal no tuvo conocimiento del tema.
Un tour vigilado y con tarifas fijas para todoHay un rubio mochilero que quiere entrar rápido al penal. Las mujeres que hacen fila le han dicho que él no tiene necesidad de esperar, que puede pasar como si fuese su casa si llama al portón de lata que cubre la entrada principal de Palmasola. Toca dos veces, le abren y pasa.
Hay muchas mujeres en la cola. De toda edad, están haciendo fila para entrar. “Si quiere meter un celular le va costar Bs 300, hable con el guardia”, me dirige la palabra una muchacha joven que juega a adivinar lo que estoy pensando.
Hay nervios, vamos a entrar al régimen de máxima seguridad. Los policías abatidos por el calor no descuidan esa mirada desconfiada que le regalan a los visitantes. Dejo las cosas de valor en la tienda de la esquina.
Una vez adentro viene la revisión. Hay tres hombres haciendo cola. Está el mochilero que tiene cara de gringo. “¿Mensaje bíblico?, ¿por qué tantos lapiceros?”, pregunta desconfiado el policía de la entrada mientras rebate su mocila. Luego lo va a dejar pasar, adentro pagará con Bs 10 su ingreso y recibirá una moneda de Bs 5 de cambio.
“Me van a cobrar Bs 10 por su visita”, dice el reo al que estoy entrevistando.
Unos minutos después, se abrirá paso otro interno que me dice que anote su número celular antes de pedirme que me vaya porque la mayoría de los presos peligrosos, según él, ya nos tiene fichados a ambos. Se oyen tiros: es un policía que trata de disuadir un pelea en la cancha.

Se informó a La PazSayuri Igarashi. Ex directora de Palmasola (5 años)Nunca ha habido denuncias formales de cobros irregulares. Sólo se ha hecho denuncias verbales, nadie presentó por escrito. Y sobre esto no se puede tomar ninguna acción.
Hubo dos denuncias de cobros irregulares presentadas que me hicieron llegar por escrito sobre supuestos cobros irregulares que cometían presos a vista de policías. Pero no se pudo establecer responsabilidades porque no estaba claro quien exactamente era el que estaba cobrando, ni cuando, ni cuánto, ni dónde.
Muchas veces oí esos comentarios. Por eso hice un informe a La Paz. No era mi competencia, entonces se hizo conocer a la Dirección de Régimen Penitenciario nacional para que se movilice. Quedó en nada.
Lamentablemente sólo dicen verbalmente que hay esos actividades irregulares, nada más. Nosotros nunca tuvimos personal para verificar las denuncias. Los policías son los que se quedan las 24 horas.
Si hay ingreso de armas, capaz que hay manos de los policías o mal trabajo de revisión. Se invitó al Ministerio de Anticorrupción para que se investigue a policías pero quedó en nada.