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miércoles, 25 de enero de 2012

don Juan Ramón de la Quintana (alias: Juan 33 camiones) como lo ve Lizandro Coca en LTD


Juan Camión… perdón, Juan Ramón Quintana, quien fuera el poder detrás del trono durante el primer Gobierno de Morales, con una influencia sólo comparable a la que en su momento tuvo Vladimiro Montesinos durante el régimen de Alberto Fujimori en la República del Perú, ha vuelto –aunque su título de virrey fue señal de que nunca se había ido– poniendo en evidencia el carácter político del nuevo gabinete.
Cualquier perfil que se quiera escribir sobre este personaje sólo estará completo cuando el MAS y su régimen dejen el poder y todos podamos descubrir cuál era el verdadero alcance de los tentáculos de Quintana.
Sin embargo, se puede hacer un bosquejo de su perfil con la información conocida:
Juan Ramón Quintana ha tenido la picardía de adaptarse y cambiar de color pretendiendo deshacerse de sus antiguos ropajes y convirtiéndose en un agresivo combatiente por la conquista, ejercicio, acaparamiento y mantenimiento del poder.
Esos antiguos ropajes se constatan por su participación en el Gobierno de Hugo Banzer Suárez, como asesor del Ministerio de Defensa, durante el período 1999-2002.
Otro dato nos lo dio el primer ministro de Hidrocarburos de Evo Morales, Andrés Solíz Rada, a quien nadie podría acusar de defensor de las oligarquías o las transnacionales, en una lista de errores en torno a los enfrentamientos del seis de octubre del año 2006 en Huanuni: “Nombrar Ministro de Minería, en los primeros nueve meses de su gestión, al cooperativista, Walter Villarroel; no haber esclarecido la participación del inescrupuloso multimillonario George Soros, en el mega proyecto argentífero de ‘San Cristóbal’, y el no exigir al Ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, que explicara de manera pública el financiamiento que recibió, antes de integrar el gabinete, de  la Open Society (de Soros) para su Red de Seguridad y Defensa de América Latina (Resdal). Dato confirmado por la propia Resdal (www.resdal.org/about.htm).”
Quintana fue acusado por el expresidente de la Empresa Siderúrgica del Mutún, Walter Chávez, de estar vinculado con la Empresa Siderúrgica Jindal, de la India, al haber querido obligar a cambiar el contrato internacional entre la Jindal y el Estado boliviano, en beneficio de la primera.
Otro caso similar es el de Alex Contreras, exvocero gubernamental, quien renunció al cargo denunciando que algunos individuos del entorno de Morales estarían boicoteando su Gobierno.
El elemento final que habría precipitado el alejamiento de Contreras se produjo cuando descubrió que un documento emitido por la Sittel, que intentaba censurar a los medios de comunicación, había salido del Ministerio de Quintana.
Durante la campaña para el referéndum de revocatoria de mandato del año 2008, se hizo famoso un discurso del recontratado Ministro de la Presidencia, en el que decía a Leopoldo Fernández que cavaría su tumba (él y los bolivianos patriotas), y en ella podría un epitafio que diga “Prefecto, que en paz descanse y conviva con los gusanos”.
Finalmente, los 33 camiones de contrabando, secuestrados de recinto aduanero, legalizados y olvidados, sobre los que un señor, dirigente de los contrabanditas, llamado Jesús Chambi, insistió en implicar a Quintana como la persona que los protegía ¿a cambio de qué?, ¿de votos para el revocatorio?, ¿de dinero?, no lo sabemos porque este caso también fue convenientemente enterrado.

El autor es analista político | www.lizandrocolmos.com