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jueves, 26 de enero de 2012

un siglo lleva ya la lucha antidrogas instaurada en 1912. muchos la califican de exitosa otros pocos que fue un fracaso. se inició el debate


  Un siglo de lucha contra las drogas
Mauricio Aira

El primer tratado contra la droga tuvo lugar en La Haya hace 100 años dirigido específicamente contra el opio, el segundo denominado Convención Única sobre Estupefacientes en 1961 y finalmente en 1988 se suscribe la Convención de NNUU contra el Tráfico de Drogas y Sustancias Psicotrópicas.  Documentos que expresan el consenso mundial  para combatir la producción y el tráfico de estupefacientes.
Si en 1912 el opio era considerado el enemigo número uno de la humanidad hoy lo es esencialmente la cocaína denominada dura por sus perniciosos efectos. La historia de la droga es muy variada como lo pone de relieve una entrega puntual de la BBC de Londres que cita a Oscar Wilde en “El retrato de Dorian Gray” que describe los antros del vicio llamados fumaderos como  una aberración de la aburguesada sociedad inglesa, que fue mudando del opio a la cocaína presente ya en obras de Arthur Conan Doyle cuyo personaje de ficción Sherlock Holmes tenía el hábito de inyectarse cocaína.
El Reino Unido libró verdaderas guerras en defensa del opio como droga de ocio y permitió, si se quiere, estimuló su importación masiva de China en beneficio de sus clases altas y permisivas que se adormecían bajo de los efectos del opio ideal para su “inocente pasar”, a tiempo que la cocaína se popularizaba entre bandas callejeras de los EEUU consumida por negros y clases bajas propensas a toda forma de delito.
Con la Primera Guerra ingresó el Reino Unido a un mundo de convivencia del opio, la cocaína y la prostitución resultando en  una alarma general que impulsó la Convención Internacional de La Haya que cumple 100 años en medio de frecuentes críticas de haber provocado el fracaso de la guerra contra la droga. Bolivia que ingresó pronto a la Liga de las Naciones transformada más tarde en la ONU, suscribió las tres Convenciones a cuya ejecución se comprometió solemnemente.
La caída del precio del estaño determinó el cierre de las minas y la dispersión de miles de desocupados mineros por todo el país y relocalizados en El Chapare donde se dedican a la producción de las hojas de coca, materia prima para su conversión en cocaína que ganó los grandes mercados de EEUU y de Europa generando un auge económico extraordinario. En contraposición surgen políticas duras para reprimir el narcotráfico y erradicar las plantaciones. Aparece la Ley 1008 interpretando las Convenciones y el fuerte compromiso estatal para el control jurídico legal de lo ilícito dando lugar a una organización suigéneris de minero-cocaleros en sindicatos y seis grandes federaciones aferradas a defender la hoja de coca, opuesta a la Ley.
Sobreviene un largo período de 20 años de lucha contra la droga y de siembra febril de la coca, que se podrá calificar como “una guerra de baja intensidad” con acción violenta de las FFAA erradicando por la fuerza y los cocaleros librando escaramuzas incluidos muertos y heridos para no dejarse.
 Surgen entonces los liderazgos cocaleros Evo Morales relocalizado, futbolista entusiasta y trompetista de bandas musicales que animaban la vida social. Varias mujeres siguen le siguen  y están en primera línea de las movilizaciones Silvia Lazarte, Leonilda Zurita, Celima Torrico, Felipa Mamani, Margarita Terán y sus hermanas mientras que ideólogos y activistas de izquierda dieron forma a una cierta ideología que oponiéndose a la erradicación, recogió legítimas banderas de reivindicación social y política, inspiró la fundación del Movimiento al Socialismo (MAS que se presta la sigla de una agrupación ya conocida) y se transforma en un ariete político electoral con que concurrir a las elecciones, obviar la guerrilla que fue la otra alternativa, y procurarse una presencia nacional que logró la adhesión de 20 mil votos a favor en la primera elección y la última que mostró un inédito apoyo del 53.6% que catapultó a Evo Morales como Presidente de la República.
Aunque oficialmente Bolivia ha denunciado la Convención Única de 1961 el debate sobre la legalización de la cocaína continúa vivo, siendo la última novedad que el MAS se opone con fuerza a la medida, que en la práctica podría dejar sin beneficios a miles de cocaleros que nutren el narcotráfico a ojos vista y que constituyen el soporte de la Administración vigente.