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domingo, 19 de febrero de 2012

Rózsa conversaba con personeros del Gobierno de Evo. se presume que fue traído para el montaje de una intriga inenarrable contra Santa Cruz. Carlos Valverde reitera el anuncio de su próximo libro sobre el mismo tema: "terrorismo-separatismo"

Carlos Valverde, el analista y escritor, está a punto de presentar un nuevo libro. Habla de su contenido, su oficio y su relación con el poder.
Madrugada del jueves 16 de abril de 2009. El filo de alba viene acompañado del sonido de puertas que se rompen y el trote de botas policiales. El estallido de ráfagas es violento. Tres cuerpos yacen en el suelo, silenciados, con los órganos perforados, y llevándose consigo un secreto que para el periodista y presentador Carlos Valverde se resume en una pregunta similar a su libro anterior "¿Qué pasó?". Su eventual nueva publicación es la que nos lleva a su oficina, donde en medio de una pila de libros y documentos, y horas entregadas a la investigación, ensaya una respuesta al llamado "caso Rózsa".
¿Por qué decide emprender esta publicación?
Porque para saber la verdad se deben investigar las dos puntas del ovillo. Hay indicios que me llevan a afirmar que la gente en el departamento se organizó, no para darle un golpe a Evo Morales, pero sí para defenderse. Sí se compraron armas y hubo entrenamiento militar. Pero esa es la parte de la investigación en la que abunda el fiscal Marcelo Soza. Yo investigo la otra parte. La de cómo llegó este mercenario a Bolivia. Quién lo trae. Quién lo contactó. Hay elementos que demuestran que fue la misma gente del Gobierno. Hay conversaciones registradas entre Eduardo Rózsa y Raúl García Linera (hermano del vicepresidente). Entre Ignacio Villa Vargas alias “El Viejo”, y el director de inteligencia, Norberto Clavijo.
Se entiende que el caso Rózsa finalizó una época de marcada polarización política y definió el escenario actual, pero además de sus actores (Gobierno, oposición) ¿Por qué considera que es importante para el ciudadano común?
Porque le interesa. Al país le interesa. Todavía escucho llamadas en radio Panamericana, de personas que ante cualquier conflicto todavía afirman que la culpa la tiene la "media luna separatista". Ese es el caso Rózsa. O le damos una solución, o el caso Rózsa va a perseguirnos toda la vida. Hay que darle una vuelta a la página. Hay que enfrentarlo diciendo: los que la hicieron, acomódense como puedan, que nosotros los ciudadanos no tenemos nada que hacer. Los cruceños tenemos que quitarnos el complejo de separatistas que nos han dado. Lo tuvimos con el memorándum de 1904; o con Andrés Ibáñez. En 1950 un ministro cruceño vociferó en plena plaza con pasaporte en mano, que tenía otros 50.000 pasaportes para que se vayan los separatistas. Esta es una más de la que no sabemos cómo salir.
Usted es una persona acostumbrada a lanzar declaraciones polémicas sobre autoridades locales y nacionales. Eso le debe significar ganarse más de un ‘enemigo’. ¿Cómo sobrelleva esa realidad?
Yo sé que al poder no le gusto. No me preocupo por eso. La nuestra es una sociedad pequeña, y los hechos políticos giran siempre en torno a los mismos. Entonces sobrellevo una relación de amor y odio con muchas personas. En una ocasión vino Rubén Costas a reclamarme, cuando todavía era Prefecto. Me reí y le dije que entienda que mi rol es este. Y seguimos siendo amigos. Con Percy lo mismo. Hubo una entrevista en que comenzó a hablar cosas que no debía. Lo dejé ir y luego lo volví a traer por donde debía. La persona a mi lado me miraba desesperada. Cuando terminó le dije que no se preocupe, que se podía editar. Yo tengo un cariño personal por Percy, y no iba a permitir que la gente se quede con esa imagen tan triste. Hasta con la gente del Gobierno he tenido relación. Tengo una carta de Evo Morales, de puño y letra, en la que me invita a participar en su primera posesión como Presidente. Con Álvaro García Linera, mantuve relación -hasta octubre de 2010- de llamarnos y reclamarnos cosas. Ahora capaz es mi enemigo. Pero yo le diría que recuerde que lo invité cinco veces a mi programa de televisión cuando nadie le daba espacio al MAS.
¿Qué va a pasar una vez que se publique el libro?
Nada. No pretendo ser un héroe, solo hago mi trabajo. Me apasiona y siempre encuentro el tiempo para escribir. Espero que se venda. Porque el que diga que escribe para dejar un testimonio miente. Un libro se escribe para que se lea, y si ganás plata mejor.
En este libro invertí dinero investigando, contactando personas, o pagando para contactar a otras. Supe quién fue el que contactó a Rózsa, pero no pude localizarlo. En el libro doy solamente el nombre. Espero que haya quién refute mi información o la complemente.
"Los cruceños tenemos que quitarnos el complejo de separatistas que nos han dado". (Texto y foto de El Dia, reproducido por el portal: www.eju.tv )