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domingo, 15 de julio de 2012

por tercera vez en dos semanas Julio Cardenal insta a los fieles a enfrentar a un mundo adverso predicando la palabra de Dios porque los ídolos desprestigian al Señor, a la Iglesia al Papa, el profeta no debe callarse


  El Cardenal Julio Terrazas instó, este domingo, a la población boliviana a predicar la palabra de Dios para enfrentar a un mundo adverso a la salvación auténtica.
Cuando un pueblo está lleno de errores e ídolos que desprestigian al Señor, a la Iglesia Católica o al Papa, el profeta verdadero no debe callarse, sino predicar la Palabra de Dios, invocando siempre al Señor como el que lo mandó para esa misión, señaló.
El “Santísimo Redentor”, al igual que en tiempos de Jesús, ahora nos pide “dejar todo y abandonar todo” para profesar “palabras de esperanza”. “¿No será lo que está esperando nuestro pueblo Bolivia, palabras de amor y de esperanza, palabras que vienen de Dios y que no han sido inventadas por un grupo para hacer consigna contra otros?”,  cuestionó.
El Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) comparó la situación actual del mundo con lo que atravesó Israel en tiempos pasados, cuando existían ídolos y otros dioses a quienes se los veneraba cual si fueran el verdadero señor de la salvación. Para enfrentar aquello, dijo que es menester predicar la palabra del Dios auténtico.
“Este es el mensaje, esa es la palabra que no podemos dejar a un lado, tenemos que escucharla, asimilarla y anunciarla a todos los demás. No nos podemos negar a hablar de la buena noticia de Cristo hoy, en un mundo adverso a la salvación auténtica, en un mundo pleno de salvaciones pasajeras”, manifestó el Cardenal, en su homilía en la Catedral de la ciudad de Santa Cruz.
En ese sentido, el Presidente de la CEB y Arzobispo de SAnta Cruz precisó que para predicar la palabra se debe pedir al señor el “espíritu del verdadero profeta”, que nos permita hablar, purificar y curar.
“El mandamiento es claro mis hermanos: hablen, purifiquen y curen, esa es la misión. ¿Qué vamos a hacer ahora? Hablar a veces no nos cuesta mucho, purificar siempre deseamos que el otro se purifique, que el otro cambie y nosotros nos castigamos en nuestros egoísmos, nos toca purificar la mente, el corazón de la gente y de los pueblos porque sólo así se admiten las buenas noticias”, expresó.