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lunes, 10 de septiembre de 2012

los traspies del Senado titula Gastón Cornejo y con honestidad ejemplar señala fallas también de cuando como Senador defendió causas justas al margen de la consigna partidaria. se refiere esencialmente al TIPNIS. ejemplar!

En la enriquecedora experiencia vivida en el H. Senado Nacional durante cuatro años de intenso batallar en minoría, aprendiendo a sustentar argumentación legislativa y siempre en beneficio del universo total de la ciudadanía nacional, pude aquilatar la grandeza del trabajo parlamentario; a veces frustrante ante el peso de la oposición mayoritaria y su evidente sectarismo, otras de triunfo ante la presión del pueblo profundo de la Patria como sucedió con la nueva CPE y otras de beneficio indiscutible. Muchas veces, la alegría oficialista fue compartida con la oposición cuando mediante el diálogo fecundo se logró el consenso necesario sin anteponer la violencia de la palabra ni la obsecuencia de las intencionalidades sectarias. Quedé con el convencimiento personal de priorizar en todo tiempo el diálogo para llegar a horizontes de valor inobjetables ofreciendo la mejor imagen a la historia y a la conciencia ciudadana. Así, en innumerables ocasiones llegamos al acuerdo feliz para arribar, entre moros y cristianos, a la sublimación de la política tradicional y otras muchas, a convencer a la derecha opositora que utilizando la ética pasamos el umbral del caos destructivo.

Un primer tropiezo fue el juicio seguido a la magistrada Rosario Canedo, a quien se le acusó oficialmente de prevaricato. No se demostró tal denuncia, y a pesar de las órdenes impartidas desde el Ejecutivo y el Ministerio de Transparencia, con argumentaciones de peso, voté en su favor. Me costó la exclusión partidaria, pero el tribunal de mi consciencia me aplaudió largamente. Otras veces perdí ante el capricho de la oposición en la designación de diplomáticos en la Comisión de Relaciones Internacionales, como el de Pablo Solón, pero en general, todos los aprobados fueron debidamente seleccionados por el comité en pleno como seres de enorme valor ciudadano, tal el caso de Hugo Siles que efectuó importante papel y resultó ser el único aprobado por la Cámara en pleno. Ninguno tuvo entredichos como sucede actualmente con el exministro de Chaparina. Otro tanto puede observarse en el irrespetuoso gesto ante el Tratado Internacional de Asilo y la pretensión de aprobar el borrador del Silala para favorecer a Chile.

En la Comisión de Salud y Medio Ambiente, trabajé el Proyecto de Ley sobre Biocombustibles. Lo estudié positivamente, más pronto, me di cuenta de su enorme impacto ecológico y la repercusión negativa sobre la seguridad alimentaria, lo deseché como problema insoluble; así sucedió también con la Ley de Transgénicos, proyecto que en la gestión actual fue aprobado por el oficialismo permitiendo una barbaridad legislativa en favor de la ingeniería genética antinatural, contraria a la bioética. Otro traspiés que quedará para la historia y la crítica es la aprobación de la Ley 222 contraria al TIPNIS, en su errada justificación de aprobar una carretera por medio del parque existiendo seis alternativas ecológicas, contrariando los derechos de los pueblos indígenas y lesionando los tratados internacionales (OIT) y la propia CPE. Error reciente es la Ley de la Madre Tierra que la Conamac cuestiona. Ley que desconoce el consenso logrado en dos años de trabajo y atenta al espíritu de la Declaración de Tiquipaya, reconocida por gente valiosa como Leonardo Boff, Miguel d´Escoto y Frei Betto en su proclama por los Derechos de la Madre Tierra. En fin, el tiempo juzgará con aplauso o acerva crítica; porque todos somos mortales de tiempo breve y pasajero, pero las obras remarcables quedan para siempre.