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sábado, 27 de octubre de 2012

Alvaro Rivero Tejada tiene razón cuando titula "Surco infecundo" al referirse al senador Fidel Surco, hombre despiadado, cruel, mal padre y peor esposo a estar por su c. Arminda ciega, sorda y baldada.


 Haciendo abstracción de cualquier consideración política, personal u otra que vaya en detrimento de la penosa situación por la que atraviesa doña Arminda Colque, exesposa del senador Fidel Surco y actualmente baldada y ciega por una explosión que sufrió al abrir, por instrucciones de su esposo,  un sobrebomba que iba dirigido a él, pensamos que opinar sobre esta materia, lejos de significar un acto de intromisión en la vida privada de esta señora, tal como sugieren algunas autoridades, es actuar piadosa y cristianamente ante una situación que excede hasta el más grotesco acto de bestialidad.
Lo más curioso del caso es que ante la tragedia sufrida por esta desdichada señora no ha existido ni la más mínima voz  solidaria, ya sea  de parte de sus hermanas de género o aquellas afines a su causa política, como lo hicieron con muchas otras damas, que salieron con su “honorabilidad abollada” o  víctimas de algún paparazzi político. A tiempo de juzgar la gravedad de las ofensas,  pesaron mucho más aquellas que tuvieron que ver con temas de sexo o  chismografía, antes que la ceguera y la mutilación.
Hasta hace apenas una década,  evadir el pago de pensiones alimenticias a los hijos o a la esposa o girar un cheque sin fondo eran faltas suficientes, como para ir a parar a la cárcel y donde nadie, ni aun siendo autoridad, se habría atrevido a ejercer sus buenos o malos oficios para ayudar al malhechor. La cárcel o el pago ipso facto eran la única alternativa para librarse de ese castigo. En las actuales circunstancias vemos con estupor que dichas reglas del juego han mudado y han sufrido un negativo proceso de cambio.
Entonces nos preguntamos: ¿De qué privilegios goza el protagonista de este drama, que al parecer cuenta con un blindaje mayor que el de nuestra economía,  a la sombra de una justicia que le protege y lo alcahuetea?  Este señor no se cansa de protagonizar las más ruines hazañas como el de causar, en total estado de beodez, dos graves accidentes de tránsito utilizando vehículos oficiales; apología del delito, al presentarse a la cabeza de bandas armadas irregulares ante los fotógrafos de la prensa; protagonizar un feroz levantamiento en Caranavi que dejó un saldo de dos jóvenes estudiantes muertos; el cerco al Parlamento para obligarlo a dictar leyes a su gusto y sabor; y finalmente, este gesto de inclemencia de abandonar a la esposa gravemente lastimada por ese atentado y junto a ella a sus hijos, sin siquiera  brindarles un seguro de salud, del que él mismo es beneficiario como “Padre de la Patria”.
Algunos asambleístas del oficialismo, provistos de una columna vertebral de goma, se han adelantado en calificar las declaraciones de Arminda Colque como de un “show mediático” dirigido a desprestigiar a Surco, empero, no se dignan a aclarar, para los que no somos iniciados ¿De qué prestigio están hablando?
Quizás un surco donde el MAS ha sembrado la semilla de su más ominoso proceder machista y  que  ha  germinado en este drama que avergüenza a los asambleístas de buena calaña y a todos los bolivianos que ven en él, una abominable actitud de prepotencia e impiedad, ajena hasta en los animales.  En síntesis, un surco infecundo