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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Karen Arauz se refiere con sutil ingenio a la Ley de Extinción destinada al parecer al más grande asalto a la propiedad en favor del Estado. Rebeca sin proponérselo impidió se cometiese la colosal estafa. no salió la Ley, no hubo revuelta carcelaria y Sean Penn enciende: "luz, cámara, acción" y comienza el rodaje de un drama sin retorno. como ella sabemos "que los caminos del Señor son muy misteriosos"



NO ESTAN TODOS LOS QUE SON


Las mujeres, entre algunos otros pluses, tenemos un sexto sentido que en pocas palabras se trata de una capacidad casi esotérica de percibir ciertas cosas, sobre todo casi podemos predecir malas intenciones. Todos han oído hablar del "radar" que nos atribuyen poseer, sobre todo cuando de detectar entre una multitud a potenciales rivales se refiere. No en vano, el apelativo "bruja" es de uso común, cuando lanzamos una indagatoria  "del aire" y en honor a la verdad y por experiencia empírica, el margen de error es como en las encuestas: más o menos un 3% o sea bajísimo.
Cuando el impasse entre Rebeca Delgado y Carlos Romero por la Ley de Extinción, mis antenas percibieron un zumbido no identificable, pero si lo suficiente, para que sintiera la estática con la vaga sensación de que algo muy extraño rondaba la premura de Romero para lograr la aprobación de ese instrumento legal en la Asamblea. Aún a riesgo de entrar en ese porcentaje fallido, tengo la corazonada que los "asesores" y uno que otro colega del Ministro de Gobierno, eran los más interesados en que se apruebe la norma y cómo machaconamente aconsejaron y presionaron a Romero  que no importando cómo, esa Ley debía promulgarse ya.  A estas alturas, todos los bienes de Ostreicher, estarían confiscados irreversiblemente en favor del Estado  quedando todo oleado y sacramentado. Con el caos infernal que es Dircabi, nunca se hubiera sabido con exactitud de qué, cómo, cuánto y dónde se esfuman ésta y otras verdaderas fortunas.
Fue un problema de tiempos. Esa es la razón por la que  el judío americano, aunque con su salud deteriorada, no se vio involucrado en alguna letal revuelta carcelaria donde los "ajustes de cuentas" y extraviados cuchillazos son muy frecuentes. No salió la Ley, no hubo revuelta, y encima Sean Penn, en gran maniobra cinematográfica, juega futbol y acepta ser Embajador de Evo Morales. Al irse, hace una escala técnica en la Clínica Incor y establece reciprocidad por sus nuevas funciones. Enciende la luz, activa la cámara, y comienza  el rodaje de un drama sin retorno.
El martes 11 de diciembre, marcado como el día D para la rectificación de los vericuetos del proceso y consecuente liberación de Ostreicher, fue de todo, menos el principio del fin de este guión    Gracias a la argumentación de la Sala que debió resolver esa liberación -la más aproximada a la verdad: la aceptación de incompetencia-, desnuda la sospecha de la vigencia de aquello de que "entre bomberos no nos pisamos la manguera". La red extorsiva aparentemente está tan ramificada que como los hilos de un paracaídas, al jalar de un lado se frunce el otro, convirtiendo el desenmarañado en un verdadero ejercicio de magia negra. Reconozco que no sospecho que creen que pueda pasar en los cinco días que han alargado el fallo. Los milagros, en ciertos casos, no existen.
Al parecer, muchos de los jueces y fiscales del país saben que se han convertido en piezas de un dominó de precario equilibrio. Al final,  sólo les quedará como recurso, instruir que "al salir el último  apague la luz". Los eficientes abogados apoderados del gobierno, han debido nomás hacer profuso uso de la pulseta del poder. Su todopoderosa actuación, debe tener su huella en  muchísimos casos, que pueden ir desde una simple infracción de tráfico, hasta el encubrimiento de latrocinios gigantescos como el que hoy se observa. Cuántos poderosos o sus satélites habrán conseguido pasaportes en tiempo récord, resoluciones de pleitos de divorcio por ejemplo, a sola llamada de Rivero y sus secuaces. La aprehensión del importante Boris Villegas, operador de la represión a los indígenas en Chaparina, nos reconforta al constatar que los caminos del Señor son muy misteriosos. Los que aún están afuera, saben que cualquier paso en falso, activará estruendosamente los ocultos haces de luz laser que entrecruzan el camino hasta la bóveda que guarda el misterio del nudo gordiano de este histórico momento para la justicia boliviana.
Las demostraciones histriónicas de verdadero espanto ante lo que hasta acá se ha descubierto -de tan patéticas sino fueran tan vergonzosas-, darían risa. Todos de pronto son cuerpos etéreos del cielo azul que jamás imaginaron que el abuso de poder pudiera alcanzar semejante magnitud y sobre todo surgir del seno mismo de sus virginales filas.  Jacobo Ostreicher al terminar la surrealista audiencia expresó  que es bueno estar atentos y esperar que emerja  por completo el iceberg con cuya punta hemos  colisionado.
Los guerreros aymaras que se aprestan a salvar al planeta a partir del 21 cuando parece que empieza el final de algo bastante más contundente que la vilipendiada Coca-Cola,  a manera de ensayo general, podrían tratar de salvarle el pellejo a los brillantes abogados. Aún queda por verse quienes más serán parte de la purga tan necesaria como beneficiosa para lavar un poco la imagen de proverbial horror como se califica a la administración de la justicia en Bolivia. Y como si fuera poco ahora, encima, al compás de tambores totalitarios.
Karen Arauz