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sábado, 23 de febrero de 2013

Harold Olmos es casi un especialista en Gary Prado, un brillante militar con una foja de servicios indiscutible, venció al Che Guevara en Vallegrande y fue embajador, profesor universitario, escritor. acusado por Evo (através de Soza) como jefe de "la conspiración que sucedió a la masacre del H.Américas, ahora dice su verdad.


El general Gary Prado Salmón reasumió esta noche su defensa pública frente a la afirmación del gobierno sostenida por el fiscal Marcelo Soza de que fue el cerebro militar y lugarteniente del boliviano-húngaro-croata Eduardo Rózsa Flores, muerto en el episodio del Hotel Las Américas de Santa Cruz.
Vencedor de Ñancahuzú cuando era capitán del ejército, general de división, embajador ante el Reino Unido y México, ministro y asesor de presidentes de la era democrática, y actualmente catedrático universitario para una variedad de materias, el militar retirado, 74 años, dijo un No seco pero sonriente cuando se le preguntó si asesoró a Rózsa Flores.
“¿Con mi trayectoria? Sería no respetarme a mí mismo”, dijo al subrayar que como general del ejército con múltiples condecoraciones no podría, desde el pedestal al que llegó, haber descendi a trabajar  al servicio “de un mercenario”.
En el programa “No Mentirás”, de PAT, donde dos noches antes había estado el fiscal que lo acusa, Prado Salmón inauguró la recuperación de su derecho a hablar en público sobre temas políticos del que fue privado durante treinta y tres meses. La entrevista se centró en las acusaciones del fiscal Soza y en la campaña guerrillera de 1967.
La recuperación de ese derecho fue uno de los resultados de haber traído a Santa Cruz el proceso abierto hace casi cuatro años, tras la operación armada del 16 de abril de 2009 en la que fueron acribillados Rózsa, el irlandés Michael Dwyer y el húngaro Arpad Magyarosi.
El fiscal Soza se oponía a trasladar el juicio, que tuvo escalas en Cochabamba,  Yacuiba y Tarija, y afirmaba que su seguridad y la del tribunal que preside el juicio estarían en riesgo.  El proceso se desarrolla desde el lunes sin inconvenientes en Santa Cruz.
“Se comentó que Ud. conocía la ubicación de los regimientos”, le dijo la entrevistadora, la periodista Ximena Antelo.
“Es gracioso”, dijo, que una de las acusaciones del fiscal Soza habla de un mapa cuando se trata de un croquis para ayudar a entender el despliegue de cuatro compañías del ejército en el área de la guerrilla,  hace 45 años. El croquis, por su naturaleza, es elemental y viene como anexo del libro “La guerrilla inmolada”, del que Prado Salmón es autor.
Recordó que ante una comisión legislativa que investigó el episodio del Hotel las Américas el fiscal había presentado una lista de documentos para respaldar la acusación contra el general. “En ninguno de esos documentos aparece mi nombre”, subrayó. Sólo después de la conclusión de tareas de esa comisión, el fiscal presentó el diseño al que le asignó el carácter de prueba para la acusación.
Prado Salmón dijo que desde su retiro en 1988 no volvió a tener contactos con las Fuerzas Armadas. Ese alejamiento fue mayor debido a su ingreso a la arena política dentro del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria.  Como militar de carrera, dijo,  y uno de los oficiales que impulsó el retorno de Bolivia a la vida democrática, su distancia de la institución armada fue absoluta.
A la acusación de que estaba vinculado al movimiento que el gobierno atribuye a Rózsa se sumó la orden, a pedido del fiscal, para no emitir declaraciones sobre la acusación de la que se defiende.  “Era una mordaza” que impedía “responder a las acusaciones que con tanta soltura el fiscal y otras personas del gobierno hablaban sobre el caso”.
Recalcó también que recién había conocido a muchos de los que, como él, están acusados. ¿“Cómo se puede ser parte de un movimiento sin conocer a los que lo dirigen”?, dijo.
-“¿Usted conspiró?”, le preguntó la entrevistadora. “Absolutamente no. Era crítico en mis declaraciones públicas, antes de que me acusaran. Veía que las Fuerzas Armadas estaban siendo convertidas en un instrumento político del gobierno.”
Risueño durante toda la entrevista, Prado Salmón  dijo que el episodio que lo dejó parapléjico no perturbó su vida. “Decidí que a partir de ese momento mi vida estaría sobre ruedas”, bromeó.
El haber rendido a la columna de Ernesto “Ché” Guevara lo volvió una referencia fundamental para historiadores, periodistas y analistas y Rózsa lo entrevistó para una revista húngara.  “He recibido a periodistas de todo el mundo. Innumerables veces he dado entrevistas. Soy parte de la h historia boliviana y de la latinoamericana”.
En su libreto de preguntas recurrentes figura la de qué sentía cuando estuvo frente al Ché. De ese libreto también surge la respuesta: “Pena. Era un hombre acabado, en muy malas condiciones físicas y anímicas”.  Reiteró que hubo un despliegue propagandístico muy grande de Cuba y el movimiento comunista internacional para forjar el mito de Ché Guevara y compensar la derrota que le infringió el ejército boliviano.
La entrevista contiene otros pasajes que procuraré incorporar en los próximos días.