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martes, 25 de febrero de 2014

blindaje chuto, talvez mejor adecuado, lo cierto es que los juegos entre TOYOTA y TOYOSA, que reparten jugosos "bonos" entre los vendedores y revendedores, le jugaron una mala pasada al Presi, el blindaje fue un fracaso y los coches se cayeron, según lo relata Humberto en su crónica de hoy.

Blindaje insoportable

Toyosa, junto a todos sus socios, tuvo problemas de imagen que podrían llegar hasta Tokio.

Los dos Lexus de superlujo comprados para el presidente y el vice, con un costo de US$ 240.000 cada uno, no eran blindados.

Fue cuando los asesores venezolanos en seguridad (esos que le ponen chaleco antibalas a Maduro) le dijeron al presidente EMA que los autos debían ser blindados, de todos modos.

Consulta va, consulta viene y Toyosa decide blindar esos vehículos en Bolivia en lugar de pedirlos a Japón.

El costo del blindaje equivale a 80% del precio del vehículo. Es decir que estaríamos hablando de unos US$ 400.000 por cada vehículo.

• Hecho el trabajo en Bolivia, colocado el blindaje, los vehículos hicieron “plop”. Se cayeron porque, claro, su sistema de suspensión y amortiguación no podía soportar el peso extra.

Incluso sin que se siente en el carro el presidente, que pesa 90 kilos, el chasis hizo crisis. Se derrumbó. Colapsó.

Con ese derrumbe se perdieron los ingresos que estaban ya acariciando los funcionarios de Toyosa que habían tenido la genial idea de ganar unos pesitos con un blindaje chuto.

El temor es que Toyota International se entere de todo esto y comience a inquirir sobre los nombres de los socios de Toyosa, y salte la liebre.

• Queda para la curiosidad por qué razón los gobernantes-candidatos quieren ahora ir en autos blindados. ¿Sabrán algo que el resto de los bolivianos no saben sobre el crecimiento de la inseguridad ciudadana?

¿O será que sus guardaespaldas venezolanos deberán partir de regreso ante el incremento de la tensión política en ese país?

Son arcanos a los que nuestro pequeño masivo periodismo no puede acercarse.