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jueves, 20 de marzo de 2014

callar es admitir. pedir cuentas porqué y sobre quiénes ordenaron los asesinatos en hotel Las Américas. porqué acallaron a los testigos de la deplorable intriga contra Santa Cruz. reclama con energía El Deber. (Ver post scriptum)

Lo que está sucediendo en Santa Cruz en estos días, que algunos observadores ya califican como el ‘juicio del siglo’, es algo que merece una respuesta de los cruceños. Y nos referimos a los cruceños ya que es de suponer que nuestro pueblo, especialmente, espera una posición común, solidaria, ante tantas calumnias e injusticias que se cometieron a lo largo de casi un lustro en contra de decenas de coterráneos, con un evidente propósito de perjuicio y una intolerable dosis de felonía.

Desde estas páginas nos hemos referido al juicio ‘terrorismo-separatismo’ como una ‘gran intriga’ que fue orquestada desde las más altas esferas del poder. En efecto, existió una planificada maquinación para hacer ver a Santa Cruz como una región que pretendía una secesión en Bolivia, que iba en busca de un absurdo independentismo. Ese fue el ariete que se utilizó contra los cruceños y que causó fuerte impresión en el interior.

Desbaratada la conjura por inconsistente, derrumbada la intriga con la fuga del principal acusador en el caso, producida una desorientación dentro del propio proceso, todavía hay quienes, desde el Gobierno, sostienen que los cruceños sustentaban el separatismo el año 2008, que habían tramado el asesinato del presidente Evo Morales y que contrataron a un comando balcánico para esa infame tarea.

Insólitamente no se siente una respuesta contundente en Santa Cruz ante tan abyecta acusación. Altos personeros del Gobierno, ex funcionarios públicos que estuvieron involucrados en el ‘caso Rózsa’, algunos hasta nacidos en Santa Cruz, continúan repitiendo, en cuanta oportunidad se presenta, la calumnia de que a partir de 2008 hubo el intento separatista que fue desbaratado. Y ahora, desde lo más alto del oficialismo, se dice que lo que pretenden los cruceños es derrumbar el caso para que todo quede en una nebulosa.

Sucede todo lo contrario. Es el Gobierno el que no puede burlar el proceso y sigue martillando con eso del separatismo. Las autoridades de Santa Cruz deben dejarse oír y no ceder ante los máximos funcionarios del Estado que conducen la opinión pública por donde mejor les parece. Callar es admitir y por tanto se debe exigir una voz que pida cuentas sobre quiénes y por qué ordenaron los asesinatos de los tres mercenarios en el hotel Las Américas. Sobre por qué ejecutaron sin dejarlos hablar a los más valiosos cuando no únicos testigos de toda esta deplorable intriga.

 Ahí está el meollo del asunto.
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Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero

Post scriptum: El Deber no quiere decirlo aunque está conciente que existe una manera de hacer cambiar de timón a los Administradores del país, que han tomado a su cargo el poder total. la manera es dura, determinante y única. "Justicia o no habrá Cumbre".
si ésta fuera la consigna, si Santa Cruz sacara a las calles medio millón de ciudadanos bajo la consigna "Justicia o Nada", entonces no cabría otra que parar la pantomina vil que denigra a la dirigencia de Santa Cruz. En lugar de estar recibiendo dádivas cuyo efecto es dudoso, Santa Cruz podría ponerse de pie. "Ahora o Nunca. Justicia o Nada. Justicia o Cumbre". si la Cumbre de los 77 que utiliza Morales como propaganda electoral, se ve amenazada ya veríamos a Evo, a García Linera y la camarilla que Gobierna Bolivia, ponerse en apreturas y cerrar de inmediato el caso Terrorismo.