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lunes, 28 de abril de 2014

Humberto Vacaflor ha puesto los puntos sobre las íes. nos muestra que Evo está en manos de Maduro. cedió al consejo "respetar la cadena de mando. la verticalidad. la autoridad castrense" Evo cedió a las recomendaciones y desechó una solución política al tema de los sargentos. muy peligroso y explosivo.

Un excelente análisis de Moisés Naim sobre la asfixiante influencia de Cuba en Venezuela vino a servir de modelo para entender lo que está ocurriendo en Bolivia con la también asfixiante influencia venezolana en la política.
La rebelión de los sargentos abrió una duda: ¿sería manejada con el método del diálogo-desgaste que usa el presidente Evo Morales hasta ceder un poco y dar todo por resuelto, un método que usa como un maestro de la oportunidad?
¿O se impondría el criterio de la verticalidad del mando militar, de las jerarquías, como si este no fuera un asunto político, profundamente político?
Para sorpresa de todos, se impuso este último criterio. El propio Morales lo consagró en el patio de honor del Colegio Militar cuando dijo que no se podía romper la cadena de mando.
Tan ajeno es ese concepto a su propia carrera, a su ascenso al poder, que las palabras parecían ajenas, traídas de otra parte.
Según Siglo 21, servicios de inteligencia de países vecinos detectaron que las órdenes de tratar a los sargentos con mano de hierro llegaron desde Caracas.
La publicación hizo un paralelo entre la cadena de mando de la jerarquía militar y la influencia de La Habana y Caracas en los regímenes del ALBA.
Esta influencia hizo que el gobierno de Morales tratara el tema de la rivalidad histórica de FFAA y Policía como una cuestión de jerarquías, de precedencias, en lugar de tratarlo como un asunto político.
La recomendación del Hugo Chávez militar hizo que Morales postergue y humille a los policías. Por su propia iniciativa, el político Morales no hubiera tomado esa opción. Que un venezolano no sepa la historia del rol de las FFAA y de la policía en Bolivia, se entiende, pero que un astuto político boliviano no lo sepa es un grave error.
Morales ha mostrado ahora su talón de Aquiles. Su obediencia ciega a las recomendaciones de Caracas lo ha puesto en una situación a la que el cocalero no hubiera llegado por su propia decisión o respetando el estilo que lo llevó hasta la cima del poder.
En este momento, poner todos los huevos en el casillero manejado por Nicolás Maduro es, por lo menos, inoportuno. Desinformación al extremo.