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miércoles, 9 de abril de 2014

se extraña Karen de coincidir nada menos que con Rojas, masista senador que considera "una pérdida de tiempo" investigar sobre el Vice, sobre BOA, sobre las denuncias de delito y violaciones a la Ley, por excesos de autoridad y tráfico de influencias...se consuela con que los delitos contra el Estado no prescriben.


perdiendo el tiempo

Karen Arauz

Si alguien hubiera siquiera sugerido que era posible encontrar algún tipo de coincidencia con el Senador Rojas, habría sonado extraño. Pero su última incursión mediática en pro de la reputación vicepresidencial, tuvo un atisbo de verdad.


"¿Qué vamos a investigar? ¿Para qué? Es una pérdida de tiempo." No deja de tener razón.  La impunidad se ha convertido en la costumbre más extendida después de la extorsión y son ambas hijas predilectas de la gran corrupción.  Y sí, las investigaciones se han convertido en sinónimo no solamente de pérdida de tiempo, sino y sobre todo,  de burla a la ciudadanía. La mención de que se "investigará exhaustivamente", trae aparejada una conclusión: acá no pasará nada.

Claro que queda un consuelo, mediato, pero consuelo al fin. Los delitos contra el Estado, no prescriben. Eventualmente, habrá más de una comisión de la verdad que pondrá las etiquetas allí donde corresponde. Pero como los humanos vivimos el presente y necesitamos de respuestas en tiempo real, es en las lecturas de cada quién donde se produce el dibujo libre. Ésta -por supuesto- no es la mejor manera de aproximarse a la verdad de los hechos, pero no deja opciones ante la ausencia de investigaciones que nunca se realizan o cuyas conclusiones son de pavorosa falsedad.

La ministra Suxo -quién sabe una de las más aventajadas en la estrategia envolvente-, ya dejó sentado que no investiga de oficio cuando del oficialismo se trata. El caso BOA merece su  más olímpico desprecio y el Ministerio Público por supuesto tampoco lo hará. Y todo esto oleado y sacramentado con un Decreto Supremo ideado justo en uno de los interinatos para instruir que a las licitaciones y normativas legales, hay que pasárselas por el forro. Ahora lo que vale, es la invitación directa. Y es así que invitan a quien les da la gana. Si los invitados necesitan a toda carrera visitar al sastre o a la modista para adecuar su guardarropa,  les resulta igual de fácil crear una empresa de la noche a la mañana.

El entuerto minero ya no lo entiende nadie. La Ley en vigencia faculta a las cooperativas a realizar asociaciones de riesgo compartido  y por ello se los acusa de traición a la Patria. Esto es novedad, hasta hoy, las leyes cuando les conviene, son retroactivas. Desde ahora son futuras.  La Ley de Minería en cocción, es el parámetro para la condena severísima de SE.  Bolivia desde su óptica, no cuenta con personalidades que sepan de minería. Masistas habrá querido decir. Porque expertos en minería si los hay y muy connotados. Lo que si se sabe es que ha habido una fuga de cerebros en el país. Los que no comparten la "ideología" del MAS y son sujetos de la discriminación política -la que nunca ha sido más patente que ahora-,  nadie, que no convierta su columna vertebral en una bisagra aduladora, tiene chance de ser convocado a prestar sus servicios a la Patria. La Patria que se aguante. Con ese objeto, hay un par de decenas de masistas que son expertos todólogos. Cambian de área de conocimiento con una solvencia notable y con la agilidad propia de los niños jugando a adueñarse de la sillita musical que queda vacante por unos instantes.

En todo este menjunje en el que se ha convertido la dinámica noticiosa, surgen perlitas como la lanzada por la (cuándo no!) Ministra Dávila  con todo y su aire de dispersa y disimulada agilidad mental. La víctima propicia para poder cumplir con la obligación de poner en el tapete temitas con ribetes de escándalo para contrarrestar los escándalos reales que los tienen despavoridos, resulta ser el ex- Director de Página Siete y  conocido periodista Raúl Peñaranda.

A tono con una publicación de La Época  del utilitario Hugo Moldiz, denunció que Peñaranda tiene doble nacionalidad, al igual que muchos otros bolivianos. La necesidad de echar mano de cualquier cosa que desvíe la atención, lo ha convertido en objeto de una furibunda actitud xenófoba y discriminatoria. Han "descubierto" que Peñaranda es "-agente-espía pro chileno-" con extraordinarios alcances y además, pesadilla para Nicolás Maduro.   Sin darle más vueltas, es el libro de Raúl Peñaranda "Control remoto" sobre el manejo de los medios "para-estatales" que está a horas de ser publicado,  lo que ha descontrolado al oficialismo que en estado febril, ha abandonado el terreno de lo mínimamente cuerdo, por una patética paranoia.
Una vez más debemos lamentar la decadente carestía de pensantes y equilibradas cabezas que tomen conciencia de que son ellos mismos los que duermen con el enemigo. Porque si a cada denuncia de corrupción que se descubra en el gobierno van a saltar con una pellejería de este calibre para esquivar al entramado de la corrupción, hay que estar preparados para una serie de espeluznantes relatos fantásticos.

Karen Arauz