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miércoles, 25 de junio de 2014

Karen Arauz se adentra en la situación financiera argentina y escribe "Oda a la Insensatez" la actitud de Cristina y sus corifeos. no atinan a salir del tremendo embrollo ante la Justicia Internacional y se adentran en el abismo por no pagar a tiempo, por no pagar lo suficiente. por no proceder con seriedad.


oda a la insensatez


Cuando la Corte de Justicia de Nueva York falla contra la Argentina sobre que ese país debe cumplir perentoriamente con los compromisos adquiridos en forma de bonos, descubre el escenario donde lo más granado del surrealismo de los socialistas del siglo XXI han puesto en escena bajo la magistral dirección de la señora Cristina Kirchner.
Calificar a los tenedores de los bonos que Argentina entregó en momentos de extrema urgencia como "buitres", es una conveniente maniobra política dramática para lograr la solidaridad de los incautos y exaltar el patrioterismo. A nadie le gusta imaginar que los carroñeros están dando vueltas sobre su país porque huele a cadáver. Y como todo este entuerto comenzó el año 2001, (aunque es claro que se aplazaron en las negociaciones de 2005 y 2010) sirve para convencer a algunos, que esta es la herencia con la que -pobres- los Kirchner, han tenido que lidiar en estos diez años de su reinado sin poder hacer nada que no sea por ellos mismos. No lo han hecho ni por su país ni por los demás.
Los economistas allá y en todo lado, están debatiendo cómo hace la Argentina para salir de ésta. Ya no alcanza ni para bicicletear con sólo intereses. La palabrita  sofisticada "default", significa que no les queda más que renegociar sus obligaciones vencidas porque ya no hay quién les dé una mano. A Cristina Kirchner, alguno de los genios que tiene a su alrededor manejando la economía y las finanzas,  le aconsejó entrar con volapié. Estos "buitres" extorsionadores no nos van a arrodillar, sobre su cadáver -poco más o menos- esos usureros mal nacidos no se saldrán con la suya y otra serie de delicadezas por el estilo, sin contar que se estrelló como si fuera uno de sus propios, contra el juez que dictaminó que se acabó el tiempo de la fanfarria.  La Cámpora que son los grupos de choque sustentados por la Casa Rosada a modo de movimientos sociales, aplaudían frenéticamente el arranque de patriotismo y dignidad de su jefa. Las bobas expresiones  de asentimiento con que por su parte acompañaba el hoy seriamente indagado por corrupción vicepresidente Boudou,  rodeaba todo con un aire de tragicomedia.
Sin embargo, cinco días más tarde, alguien -prestado con seguridad- aportando neuronas y experiencia, hizo que el discurso cambiara y que se presentara una bastante menos aguerrida Presidente, ensayando fórmulas para suavizar las cosas y empezar a escoger abogados y financistas, que se vayan a Nueva York a charlar con el malvado juez Griesa que está visto que no se rinde a sus encantos y además, sonreír a los opositores para que la ayuden a ver cómo le hacen. La situación es una oda a la irresponsabilidad.  Hace unas horas el periodista Jorge Lanata, reunió en su programa de televisión a diversos profesionales que están como todos, tratando desesperadamente de hallar una fórmula que frene la caída libre de su país.  Las exposiciones, algunas realmente brillantes, demuestra que la oposición argentina, sabe que su concurso es vital para salvar la situación. Sólo que a cambio, tanto Cristina Kirchner como su genial equipo de la "década ganada" tendría que dar un paso al costado.
Se dijo que las negociaciones con el Club de París, fueron una chambonada. La fascinación que tiene Cristina con lo parisino, está circunscripto sólo a Cartier, Louis Vuitton y Chanel. Cuando hace un par de años los "buitres" se apoderaron de la Fragata Libertad que es el buque escuela de la Armada Argentina, fue porque ni se tomó la previsión de ponerla en la lista de los inembargables bienes del Estado.  El INE argentino llamado INDEC, para mantener la fachada decorada, estuvo mintiendo sobre los índices de inflación.  Estas mentiras -además para que el FMI no los zarandee- le dieron a los acreedores una falsa imagen que sí recuperarían su dinero con  ganancias sin necesidad de meter una llave inglesa al engranaje de las finanzas argentinas. Si las cosas van como parece irán, Argentina tiene que pagar 15 mil millones de dólares hasta el próximo año, que no incluye los 10 mil millones con los que debe compensar a Repsol por la estatización.
Los gurús kirchneristas han cometido el más capital de los pecados: echarle mano a las reservas internacionales. Se han desembolsado fondos del Banco Central  para proyectos esotéricos, pues nadie conoce estudios de la rentabilidad menos capacidad de recuperación de demagógicos pero encandiladores emprendimientos y el Banco Mundial ya ha predicho que el crecimiento este año será, cero. Es un misterio en qué se ha invertido, dicen, un total de 350 mil millones de dólares en esta década.  Con esas perspectiva, quién confía en timberos expertos en  abrir agujeros cada vez más grandes para tapar los anteriores.
Es que jugar constantemente al populismo y al narcisismo aderezados con rampante corrupción,  acarrea una cierta alteración mental.  No pensemos en nuestra cuentita por el gas ni ahondemos en parangones de despilfarro e irresponsabilidad. Nosotros estamos muy ocupados cambiando nuestro centro de gravedad.

Karen Arauz